Claudia Calvin

Animatrix

Perfil Náufraga reincidente de internet, bloguera empedernida, defensora de los animales, aficionada a la fotografía y aprendiz de empresaria. ¿Temas de interés? Política, relaciones internacionales, equidad de género, TICs, coaching y lo que a su dispersa alma se le ocurra. El lado formal: Licenciada en Relaciones Internacionales, Maestra en Periodismo Internacional y Doctora en Ciencias Sociales con especialización en Ciencia Política, catedrática, exfuncionaria pública. Fundadora de Mujeres Construyendo (www.mujeresconstruyendo.com) y Directora General del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI). Twitter: @LaClau

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La historia de una mini falda, un código QR y un hacker insensible

No me gusta ser apóstol de malos augurios, pero creo que lo sucedido en Campus Party en días pasados con relación a las acusaciones de sexismo en el foro me dan la razón. No quiero decir “se los dije”, pero llevo años señalando la importancia de incorporar la perspectiva de género al ecosistema TIC y lo sucedido es una prueba de lo que pasa cuando esto no se da.

Para quienes no saben qué paso, aquí el mini resumen: una empresa de tecnología promovió sus productos usando las nalgas de una edecán como pizarrón en el que pusieron un código QR que todo santo del lugar fotografió. En otro espacio dentro del mismo recinto, un “experto” en tecnología (que demostró ser un analfabeta en cuestiones de equidad de género) hizo una presentación de apps usando como ejemplo el cómo hackear a una mujer. Además de que la presentación es un manual de cómo acosar a una mujer, lo cual a él le pareció muy gracioso, en su presentación aparecen los logos de Conacyt e Infotec. ¿Para eso se usan los fondos de gobierno? #Nomáspregunto

No repetiré lo que ya se ha descrito de muchas formas. Mi compañero de Plumaje, Jorge Hill, escribió De putos, edecanes y machos alfa tecnológicos e Ivan Martínez (@protoplasmakid) en su post Por qué debemos evidenciar el sexismo en eventos de tecnología hicieron dos excelentes recuentos de los hechos, ¡con fotos y todo! Pasen a verlos para ver el contexto.

A pesar de lo desafortunado de los hechos, lo insultante de los acontecimientos y la indignación que generaron, veo cosas muy positivas de lo acontecido y consideraciones que hay que tener presentes a partir del hashtag #CPMX5Incluyente:

  1. Se abre una ventana de oportunidad para reconocer que la agenda digital y de las TIC en general, tiene una agenda implícita a la que no se le ha prestado suficiente atención, ni en México ni en el mundo: la agenda de género. De la misma forma, en los estudios de género, hay un espacio que no se ha analizado con profundidad: la agenda digital en su marco analítico. (Si les interesa, escribí un texto hace unos años sobre esto: Si sor Juana tuviera Facebook.)

Las desigualdades, brechas y barreras de género en el ecosistema TIC en el mundo son claras: Hay más hombres que mujeres en todos los niveles de toma de decisiones y en el universo del desarrollo de software y contenidos sucede lo mismo. En el mundo de la computación, según datos de The Atlantic, solamente el 25% de los puestos son ocupados por mujeres. A nivel de CIOs (Chief Information Officers) en el listado de 250 empresas de la lista de Fortune, solamente el 20% ocupa ese cargo. Por ellos los nombres de Sheryl Sandberg, Marissa Mayer y Blanca Treviño son tan importantes. Son, literalmente, gotas de agua en el desierto.

Hackear la desigualdad

Hay muchos factores que inciden en estas cifras, y por ello –insisto- el componente no tecnológico del universo TIC es clave para revertir estos hechos. La educación, la cultura y las políticas de igualdad son clave, pero sobre todo, tomar conciencia de que esta realidad ya es un problema y es necesario buscar soluciones que involucren a todas las personas relevantes y relacionadas con el tema. La solución NO está en crear áreas de inclusión y equidad en las empresas y esperar que ellas resuelvan todo. Se trata de incorporar la agenda de igualdad de manera transversal en la toma de decisiones a lo largo y ancho del ecosistema TIC.

  1. Hablar de la perspectiva de género no significa hablar de mujeres y género, no es lo mismo que sexo. Quiero resaltarlo y expresarlo con toda claridad. La confusión de términos genera tanto daño como hacer caso omiso del tema. En la discusión que ha surgido en estos días se usa la palabra género como sinónimo de mujer y no es así.

Mujeres en red lo define así: “El sexo viene determinado por la naturaleza, una persona nace con sexo masculino o femenino. En cambio, el género, varón o mujer, se aprende, puede ser educado, cambiado y manipulado.

Se entiende por género la construcción social y cultural que define las diferentes características emocionales, afectivas, intelectuales, así como los comportamientos que cada sociedad asigna como propios y naturales de hombres o de mujeres.”

¿Qué implicaciones tiene esto? En primer lugar, las características que las sociedades atribuyen a cada sexo son construidas social y culturalmente y, además, van configurando un sistema de relaciones de poder. Esto implica que en cada cultura y contexto se asume que hombres y mujeres deban desempeñar funciones sociales específicas, las cuales, a su vez, son valoradas de manera distinta y tienen retribuciones sociales, económicas, políticas distintas, lo que también se manifiesta en jerarquías.

Trayendo esto a nuestro caso, hay que entender que en el contexto de las TIC ha habido una clara diferenciación de los roles de las mujeres y los hombres. Se ha construido la idea de que la tecnología es cosa de hombres y que las mujeres tienen poco que hacer en ese ámbito. ¿Cómo se explica que las estudiantes de secundaria y preparatoria tengan tan pocos incentivos para involucrarse en carreras STEM (por sus siglas en inglés) como son las ciencias exactas, tecnología, ingeniería y matemáticas? No es un tema de capacidades, evidentemente, es un tema de aprendizaje cultural, de educación y de incentivos sociales. (Que alguien me diga que no ha escuchado que le dicen a una joven que no estudie ingeniería porque no se va a casar o porque sólo las feas estudian esas carreras…. hablando de antiestímulos y estereotipos).

  1. Hacer proyectos “para mujeres” e invitar “a más mujeres” no quiere decir que se esté incorporando la perspectiva de género en una programa o proyecto, o que una empresa o gobierno ha incorporado la perspectiva de género a sus decisiones y planes.

El problema que se ha suscitado en Campus Party no se va a solucionar invitando a más mujeres a participar. Por supuesto que eso suma a detonar cambios y tendencias, pero no es una solución. Se necesita incorporar la perspectiva de género en toda la cadena de decisiones del encuentro, y sobre todo, visualizar el diseño completo del encuentro desde esta óptica.

La perspectiva de género visibiliza las desigualdades que hay entre hombres y mujeres para buscar erradicarlas. El enfoque de género, por lo tanto, visualiza a hombres y mujeres en las decisiones para tener un impacto integral.

Desde esta óptica, por supuesto, los proyectos, programas e iniciativas que enfatizan estereotipos sexistas no tienen cabida. La problemática, si esto no se ataja, es que los y las involucradas en la toma de decisiones ni siquiera han visualizado que esto sea un problema… y ese ya es, en sí, un problema.

Esto, además, implica sumar a otros actores/as al debate. Las empresas de publicidad, por ejemplo. Ellas, sin duda, son corresponsables de la transmisión de estereotipos y mensajes que objetivizan a las mujeres. Se ha extendido tanto su uso, que surgen voces que dicen: “no exageren, qué tiene de malo que le pongan el código QR en donde se lo pusieron. Lo que sucede es que las gordas sienten envidia”. Quien no entiende que el tema de fondo del sexismo y la objetivización de las mujeres y de los hombres es que sienta las bases para ejercer violencia, para abusar, para denigrar y minimizar a las personas, difícilmente entenderá la necesidad de hacer un cambio y mucho menos, que una sociedad democrática necesita equidad e igualdad, no desigualdad e inequidad en el trato que se da a y entre las personas.

  1. Se abre una oportunidad para exigir rendición de cuentas en el ámbito de la instrumentación de la perspectiva de género a nivel gubernamental. La presentación “Hackeando al sexo femenino” apareció con los logos de Conacty e Infotec. El gobierno actual estableció como una de las  tres estrategias transversales para el cumplimiento de las cinco metas nacionales  del Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018 la perspectiva de género, junto con la democratización de la productividad y el gobierno cercano y moderno.  Estamos en todo nuestro derecho como ciudadanos y ciudadanas de exigir información sobre esto: no sólo se usaron fondos públicos para desarrollar y presentar un proyecto así, sino que se trata de una propuesta y presentación que va en contra del documento eje del trabajo y acciones del gobierno que está financiando el proyecto mismo.

Se supone que la perspectiva de género debe cruzar de manera transversal las políticas, programas, proyectos y acciones de gobierno. Aquí hay un ejemplo clarísimo de que esto no es así, y evidentemente, detrás de lo que habló el ahora famoso Eduardo Zepeda, hay un presupuesto. Por si esto fuera poco, el Inadem también aparece como copatrocinador del evento. No estaría de más que las dependencias de gobierno se tomaran en serio este compromiso y actuaran en consecuencia.

  1. No incorporar a las mujeres a la economía del conocimiento tiene repercusiones negativas para las sociedades y los países en conjunto. En América Latina, y lo dice la CEPAL con toda claridad en el estudio que presentó el año pasado sobre Mujeres en la economía digital, el acceso de las mujeres a las TIC “se ve limitado por factores que van más allá de las cuestiones de infraestructura tecnológica y del lenguaje… es sin duda resultado directo de la desigualdad y los estereotipos en ámbitos como la educación, la formación profesional, el empleo y el acceso a los ingresos”.

Por ello, educar a las niñas y las mujeres para que puedan aprovechar al máximo estas herramientas no es sólo un asunto “de mujeres”. Es una cuestión que compete a hombres y mujeres por igual en todos los rincones del planeta. La pobreza nos afecta a todos y todas y el salir de ella implica tomar medidas integrales, y por ende, con perspectiva de género para hacerlas incluyentes. El sector informal afecta principalmente a las mujeres, ya que son ellas quiénes lo viven dadas las leyes y estructura del trabajo formal y son, por lo tanto, quienes viven el lastre que éste genera: malos sueldos, cero apoyo en el sistema de salud, cero beneficios sociales.  La educación y capacitación en el uso de las TICs beneficia a las mujeres en un mundo interconectado y global y les permite competir y participar en condiciones más equitativas, al tiempo que les brinda alternativas de educación, trabajo y conectividad. (Ver enlace.)

Cierro este post compartiendo una reflexión sobre mi participación en Campus Party el miércoles pasado: Si Gutenberg hubiera usado falda. Este asunto de sumar la participación de las mujeres al ecosistema digital ha sido importante para mi, y pienso seguir trabajando al respecto. Creo en el desarrollo incluyente y es momento de redoblar esfuerzos. ¿Quién se suma?

El tema, como se ve, da para mucho. Invito a quienes estén interesad@s en seguir la conversación que me contacten a través de @LaClau en Twitter.

Saludos y buen inicio de semana.

 

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