El mejor regalo para el día de la niña y del niño

El esfuerzo social que representa la educación debe centrarse en lo central: el aprendizaje. El mejor regalo para este día de la niña y del niño es que te involucres en ese proceso.

¿Elegiste un regalo para tu hija o hijo? Si bien las jugueterías, los parques con juegos mecánicos y los centros comerciales ofrecen un sin fin de opciones, el mejor regalo para este día de la niña y del niño es que te involucres con su aprendizaje. Si se ha portado “bien” (y con mayor razón si se ha portado “mal”) no hay tablet, libro, juguete ni prenda de vestir alguna que le brinden la posibilidad de tener una calidad de vida mejor que la tuya que el asegurar que gocen de una educación de calidad.

Lo anterior parte de un punto en común: el amor de las familias a sus niñas y niños. Sin importar el contexto, todas y todos anhelan que sus hijas e hijos tengan una vida mejor que la que ellos tuvieron; más aún cuando poco más de la mitad (53.9%) de nuestras niñas, niños y jóvenes menores de 18 años –quienes representan la tercera parte de nuestra población- vive en situación de pobreza (UNICEF-Coneval 2015).

De igual forma, en cualquier estrato socioeconómico de nuestro país, una mamá o un papá amoroso desea que sus hijas/os cuenten con más y mejores herramientas para tomar mejores decisiones en sus vidas, y que tengan más y mejor formación para que puedan desarrollarse plenamente -personal y profesionalmente- para así lograr convertirse en la mejor versión de si mismos en una ocupación o profesión que los haga sentirse plenos y libres. La preparación deficiente y un sistema educativo en crisis, contribuyen a las altas tasas de informalidad laboral en México donde más de la mitad de las personas laboran en negocios informales.

La educación representa el esfuerzo de una sociedad para sistematizar y universalizar el aprendizaje para conseguir que cada ser humano logre ser quien quiera ser (en su mejor versión). En su etimología (a-prendere), el aprendizaje es el acto de elegir aquello que se desea “tomar”; ¿tomar qué? tomar aquello que nos ayude a ser quienes queramos ser. En dicho esfuerzo social, la educación -como proceso- emplea como dispositivo a la escuela y erige al maestro como el agente que nos encamine para responder las preguntas: ¿qué queremos aprender? y ¿qué necesitamos aprender? para ser quienes queramos ser o, incluso, para ser alguien distinto.

¿Qué nos dicen los niveles de pobreza y la alta tasa de informalidad con respecto al esfuerzo de nuestra sociedad mexicana por garantizar que todas las personas aprendan en su paso por el sistema educativo? Que para este 30 de abril, la educación de calidad no estará disponible para nuestras niñas, niños y jóvenes pese a que el Artículo 3º Constitucional así lo mandata. Esto por un tema de cantidad y calidad:

Cantidad y tiempo en la escuela

No todos llegarán en tiempo y forma. De una generación de 100 niños, 80% de ellos entra a secundaria; tres años después, sólo la mitad (53%) de esa generación inicia el bachillerato; tan solo 16 jóvenes (de los 100) iniciarán una licenciatura; y únicamente 1 o 2 buscarán un posgrado.

Esto, que desde Mexicanos Primero llamamos “generaciones heridas”, es la primera exclusión que deja fuera a nuestras niñas y niños, que les mina posibilidades de ser quienes quieran ser. Derivado de esto, la escolaridad de un mexicano promedio es de sólo 9.2 años (INEE, 2016), lo cual equivale a apenas tener la secundaria concluida. En una década – ¡en una década! – sólo hemos sumado un año de escolaridad a la media cuando el promedio internacional de los países de la OCDE  es de 11.9 años. Esto coloca una meta obligada: que todas y todos tengan la oportunidad de tener bachillerato concluido en tiempo y forma.

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Calidad en la escuela

México ocupa los últimos lugares en las pruebas internacionales. En los resultados de la prueba PISA, aplicada en 65 países del mundo, las escuelas públicas y privadas están igualmente reprobadas en ciencias, matemáticas y español. Lo anterior indica que 7 de 10 jóvenes de 15 años no comprenden lo que leen. ¿Tu hija/o se encontrará entre esos 7? Aún si se encontrara dentro de los pocos destacados (0.6%), tu hija/o se enfrenta a una realidad que ya lo coloca en desventaja con respecto a jóvenes de otros países de su misma edad:

Esto no sugiere que surjan propuestas radicales para eliminar las ciencias sociales y humanidades, ni para forzar a los jóvenes a elegir carreras en ciencias exactas, por el contrario, se trata de enfocar esfuerzos en desarrollar habilidades que nos coloquen al nivel del mundo en ciencias, matemáticas y lectura. Porque tanto un practicante de oficio, un ingeniero, un artista como un licenciado, harán uso de estas tres herramientas para su desarrollo profesional individual.

Pisa

¿Qué hacer por la infancia y juventud ante tal catástrofe?

No sólo para este 30 de abril, sino para cada día del año, urge corresponsabilidad de cada integrante de la comunidad escolar: maestros; familias y alumnos; ciudadanos y sociedad civil; y muy particularmente del Estado:

Maestros acompañados

Necesitamos revalorar a nuestras maestras y maestros, quienes merecen una mejor formación inicial y continua que: 1) esté centrada en el aprendizaje; 2) sea pertinente y profesionalizante; 3) sea retadora; 4) cuente con un proyecto; y 5) esté orientada a la comunidad. Lo que un niño aborrece en su escuela encuentra un reflejo con aquello que limita el aprendizaje de nuestros maestros:

  • No aprender cosas interesantes/ acumulación de cursos sin aprendizaje
  • Pocos trabajos con alumnos de otros grados/ desconexión con el trabajo de sus pares.
  • Los dictados y las planas/ didáctica repetitiva y burocracia.
  • Sentirse poco escuchados en sus necesidades/ programas no contextualizados y genéricos.
  • Sentirse fuera de la toma de decisiones/trabajar aislados bajo incentivos individualistas.

Familias y alumnos involucrados

Mandar a las hijas/os a la escuela no es la única tarea de las familias. La escuela no es almacén y el maestro no es el único responsable de la educación de las niñas/os. Asistir a las reuniones y juntas informativas, estar al pendiente de sus calificaciones, llevar el material que le piden, conocer cómo es un día en su escuela son tareas fundamentales.

Es tarea de las familias el conocer y poner en práctica tus derechos y obligaciones al frente de la escuela: conocer cómo se gasta el presupuesto de la escuela, saber cuáles son sus carencias y problemas, ubicar qué apoyos requieren los maestros y el director, gestionar con el supervisor las soluciones, denunciar irregularidades y aprovechar los espacios para tomar decisiones que mejoren la educación de las niñas/os como ser miembro activo de la Asociación de Padres de Familia o qué mejor, del Consejo Escolar de Participación Social de tu escuela.

Ciudadanos y sociedad civil participativos

A los ciudadanos y sociedad civil, nos toca darnos cuenta de la gravedad del asunto, de cuánto estamos afectando a las niñas y niños si no reparamos el sistema educativo. La escuela es pública –¡nuestra!-, no del gobierno. Debe dolernos las condiciones en las que muchas escuelas se encuentran y cómo la falta de inclusión y equidad en el sistema impide que millones de niños sean quienes sueñan ser. Nos estamos perdiendo de sus talentos cuando tantos mexicanos no desarrollan su máximo potencial.

¡Nos toca a todos! Como ejemplo, esta semana un grupo de estudiantes del ITESM Campus Santa Fe, conscientes de la problemática, decidieron poner “Manos a la educación” y conformaron un grupo estudiantil con el mismo nombre que busca promover la participación de más jóvenes universitarios en los desafíos de la educación en México. 

Un Estado comprometido

En resguardo del Interés Superior de la Infancia, exijamos que el Estado garantice, a través de un sistema de apoyo verdadero (de supervisión, asesoría pedagógica y desarrollo curricular), condiciones idóneas para aprender: que las personas (familias, maestros y alumnos) estén presentes en la escuela y que lleguen listas para aprender y participar; que se favorezcan ambientes y relaciones para el aprendizaje y la toma de decisiones; y que las condiciones materiales sean dignas y adecuadas para el mismo propósito.

La implementación cabal de la reforma educativa en todo el país es urgente. Más allá de los ajustes profundos a nivel administrativo y político que la nueva legislación enmarca, es ya obligación del Estado garantizar la calidad en el sistema educativo (además de su gratuidad, laicidad y obligatoriedad) con el fin de garantizar el máximo logro de aprendizaje de los educandos. Hay un largo trecho para conseguir una verdadera reforma y que ésta llegue a las aulas, sin embargo, la tarea no es imposible y requiere de voluntad política y un verdadero compromiso con la infancia.

El mejor regalo…

Si bien existe un claro diferencial salarial relacionado con el nivel de escolaridad (ver tabla), el esfuerzo social que representa la educación debe centrarse en lo central: el aprendizaje.

Si bien cambiar las cifras trágicas a nivel nacional nos tomará décadas, ésta no es labor imposible.  Experiencias como la de Corea del Sur y Chile dan testimonio del progreso que acompaña a un país cuando éste decide invertir en su educación de calidad.

El mejor regalo que puedes darle a tus hijas/os puede comenzar hoy mismo. Te toma unos minutos empezar a involucrarte más con su educación.  Si tienes hijas/os en primaria, realiza con ellas/os esta encuesta con 10 preguntas: https://es.surveymonkey.com/r/FX8RZTJ

Instrucciones:

  1. Toma tu tablet, tu celular o computadora y deja que tu hija/o conteste de forma libre.
  2. Antes de dar clic en el botón “¡Terminar!” Lee sus respuestas. Toma nota de aquello que desconocías para profundizar en diálogo con ellos y con sus maestros.
  3. Dale clic al botón “¡Terminar!” para compartir tus resultados y ver el resumen de respuestas de otras niñas y niños. Te sorprenderá darte cuenta lo mucho que un niño nos tiene que decir sobre su experiencia en su segundo hogar –como versa el dicho-: la escuela.

encuesta_ninxs

Con todo lo anterior en mente para elegir un regalo, demos mayor sentido a la oración que toda mamá o papá amoroso pronuncia: “quiero que mis hija/s sea alguien en la vida”. Las niñas, niños y jóvenes ya son alguien en este momento, pero para que todas y todas puedan elegir qué “alguien” quieren ser y para que tengan la libertad de serlo en su mejor versión, tenemos que asegurar que su derecho a aprender esté garantizado. Tenemos que asegurarnos que todas y todos gocen de una educación de calidad.

*Alejandro Ordóñez González es Co-Director de Participación en Mexicanos Primero

@alex_ordnz | @Mexicanos1o

www.mexicanosprimero.org | [email protected]

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