Por: Alfonsina Peñaloza (@alfonp)*
Muchos argumentan que la corrupción no se puede combatir, que forma parte de la cultura mexicana, de nuestro código genético. Si esto fuera cierto, entonces los mexicanos tenemos cualidades alienígenas, porque resulta que, por ejemplo, cuando cruzamos la frontera a Estados Unidos o llegamos a otro país nuestro DNA cambia mágicamente y acatamos las leyes. Reduccionista quizás, pero lo cierto es que la corrupción no es un fenómeno invencible, pero sí complejo, con muchas aristas y un gran lastre para México.
El pasado lunes 16 de julio el virtual ganador de la elección presidencial, Enrique Peña Nieto, publicó en el periódico Reforma una columna intitulada “El comienzo del cambio” donde esboza las primeras tres acciones que llevará a cabo, si y cuando, se le confirme como Presidente electo.
Como primera acción Peña Nieto promoverá “…la creación de la Comisión Nacional Anticorrupción: un órgano constitucional autónomo que, a partir de denuncias ciudadanas, tenga facultad de investigar y sancionar actos de corrupción de funcionarios en los tres órdenes de gobierno y los tres poderes de la Unión”.
¿Es esta una alternativa para combatir la corrupción? Como saben, Arena Electoral se dio a la tarea de reunir a más de 200 organizaciones de la sociedad civil para difundir sus propuestas en 11 grandes temas y a más de 150 expertos quienes evaluaron de manera ciega las propuestas de política pública de la candidata y candidatos a la Presidencia de la República.
En el caso de políticas para el combate a la corrupción, el candidato Enrique Peña Nieto fue el “mejor” evaluado de los cuatro, con una calificación de 5.8 (de una escala del 1 al 10).
El criterio mejor evaluado por todos los expertos en su caso fue el de la pertinencia de la propuesta. Según el Índice de Percepción de Corrupción 2011 elaborado por Transparencia Internacional, México aparece en el lugar 100 de 183, empatado con naciones como Argentina, Gabón y Tanzania. De acuerdo con cifras del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP), la corrupción nos cuesta aproximadamente 10% del PIB; o, de acuerdo a cifras de Transparencia Mexicana, 14% de los ingresos anuales de los mexicanos (33% si recibes hasta 1 salario mínimo).
En general, los evaluadores consideraron que la propuesta de Peña Nieto fue la más completa de las cuatro, aunque un poco vaga, apuntando a líneas generales pero poco concretas. También señalaron que varias de las propuestas requieren de reformas legislativas que no dependen del ejecutivo. Considerando que ningún partido obtuvo la mayoría absoluta en el Congreso, esto podría ser un obstáculo para su cumplimiento.
Dos criterios evaluados resaltan por su mala calificación: ausencia de participación y corresponsabilidad social, y falta de mecanismos de evaluación y rendición de cuentas (irónicamente). Queda claro que el combate a la corrupción no puede ni debe ser una tarea únicamente del gobierno. Inciden factores como la cultura, la ausencia de estado de derecho, la economía, la educación y muchos otros.
Desde la sociedad civil, la Red por la Rendición de Cuentas que está conformada por más de 60 organizaciones, presentó un documento a los partidos políticos hacia una política de rendición de cuentas, donde se incluyen propuestas en tres grandes áreas:
1) Diseño normativo e institucional: la creación de una Ley General de Transparencia y Acceso a la Información Pública; fortalecimiento de los órganos garantes de transparencia (IFAI), otorgar autonomía a la Auditoría Superior de la Federación y constitucional al Ministerio Público;
2) Procesos de gestión: Modificar el ciclo presupuestario y los procedimientos y alcances de las auditorías, entre otras; y,
3) Participación Ciudadana: Modificar la legislación en la materia, creación de consejos sociales de gestión pública, establecimiento de una ventanilla única de denuncia ciudadana, entre muchas otras.
Algunas de estas propuestas son retomadas por Enrique Peña Nieto (aquí pueden consultar las propuestas en el tema), pero pareciera que el enfoque es parcial. Al menos los evaluadores lo consideraron reprobado.
* Alfonsina Peñaloza es licenciada en Relaciones Internacionales por el ITAM y maestra en Género, Desarrollo y Globalización por la London School of Economics. Ha impartido cursos sobre Género y Política, y Género y Desarrollo en el ITAM, y ha participado en proyectos de consultoría en temas diversos como desarrollo económico, género y desarrollo, política económica internacional y derechos humanos. Actualmente es Subdirectora General de Fundación Ethos (@fundacionethos).

