Arturo Franco

Arrancones en Neutral

Perfil Economista, emprendedor y ciudadano comprometido; trabajó varios años para el Foro Económico Mundial, en Suiza, y actualmente es investigador asociado para Harvard y Brookings Institution. Con pasión por el desarrollo social, Arturo es co-fundador de Causas.org y preside el consejo asesor de Enseña por México. Síguelo en Twitter: @arturofrancohdz

Ver Más

El coup d’etat perfecto

A mi nunca me hizo sentido el nombre del PRI. “Revolucionario Institucional” me suena a un oxímoron – usando dos conceptos contradictorios en una misma expresión, como sol de medianoche o cerveza sin alcohol.

Nunca entendí como se podía promulgar la fuerza disruptiva de una revolución y buscar canalizarla a través de la vida institucional. En 1946, cuando se inventaron ese nombre (antes llamado Partido de la Revolución Mexicana) el objetivo era muy claro:

“Solamente iniciando un retorno a la época heroica e idealista de la revolución, en el sentido de sobreponer los intereses colectivos a los mezquinos intereses individuales, podremos afrontar las crisis políticas y de cualquiera otra índole que traten de provocar los eternos enemigos del proceso…”

En esta frase de Antonio Villalobos, uno de los fundadores del #PRI, podemos ver que poco han cambiado las cosas en 70 años. Todavía seguimos tratando de sobreponer los intereses colectivos y todavía seguimos secuestrados por los motivos individuales. Un ejemplo de ello es el más reciente intento (fallido después de 30 años) de aprobar una #ReformaLaboral que introduzca prácticas básicas de democracia sindical.

Lo curioso del asunto es que fue ese PRI que tanto defendía estos “intereses colectivos” el mismo que creo un sistema de gobierno y control político conocido (por aquella frase de Vargas Llosa) como la dictadura perfecta, y también el que hoy defiende a sus caciques sindicales, regionales y nacionales a capa y espada (incluso en contra de su flamante presidente-electo).

El Capricho de Beltrones

Digo que nunca había entendido el concepto de la revolución institucionalizada… hasta hoy. Una noticia que leí esta mañana tenía como encabezado: Busca EPN que Segob coordine Gabinete. Inicialmente, la idea no me hizo mucho sentido. ¿Por qué querría EPN dotar a una Secretaría tan desgastada como la SEGOB con una de las facultades más importantes de la Presidencia?

El plan, según un artículo de Reforma, es: convertir al titular de la Secretaría de Gobernación (Segob) como coordinador del Gabinete, de acuerdo con la iniciativa de reforma administrativa que impulsará el PRI en la Cámara de Diputados.

Por si no fuera poco, la propuesta de Peña Nieto plantea una reforma a la Administración Pública Federal, pues desaparecería la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) federal y la Secretaría de la Función Pública (SFP), y las tareas de la SSP pasarían a la Secretaría de Gobernación (Segob), que además de ser la responsable de la política interna del País, tendría a su cargo la rectoría del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP) y ejecutaría el mando de la Policía Federal.

¡Lonooool…! por ahí alguien gritó en mi subconsciente. Que madrazo le acaban de poner al “pobre” @EPN. Sin la coordinación del gabinete, sin la rectoría del sistema de seguridad, sin ser responsable de la política interna del País, sin mayoría en el Congreso, me pregunto ¿que va a ocupar el día a día de nuestro ciudadano Presidente? La respuesta es clara: lo poco que le dejen para hacer o deshacer.

El blog de izquierda dice que este cambio: cumpliría el capricho de Manlio Fabio Beltrones, quien ha insistido desde hace años en la creación del cargo de jefe de gabinete, el cual se encargaría precisamente de coordinar a los secretarios de Estado.

¿Un capricho? Cuando una novia tiene un capricho le compras un regalo, la sacas a cenar o la llevas a ver esa película chic flick que tanto quería ver. Pero ¿entregarle las llaves de tu coche, de tu casa y pedirle a todos tus amigos que “se reporten con ella” cuando a ella se le antoje?

No señor. Lo que estamos viendo no es un capricho. Es una demostración de donde yace el verdadero poder político en México. Es como un golpe de Estado, preventivo, calculado y muy, pero muy institucional… (no me extraña de un Sonorense).

Se los dije en Marzo en La elección que ya fue y se los repito hoy: El presidencialismo en México se acabó con la transición del 2000 pues estaba anclado en una telaraña de relaciones informales, y no en la Ley. Esa complicidad institucionalizada ahora reside en el Congreso.

Parece ser que ahora se muda de San Lazaro a Bucareli.

 

(Y aquí les dejo el discurso que ya está practicando @MFBeltrones para su toma de protesta el 1ero de Diciembre:)

 

 

 

Related

Deja un comentario