Enrique Valero Roth y José Merino

Columna Invitada

Perfil Espacio de expresión, blogueo y debate.

Ver Más

Haz patria, caza un bot

Por: Enrique Valero Roth (@kikevalroth) y José Merino (@PPmerino)

 

Los autores de este texto no se conocen, nunca se han visto, es más, no han ni hablado por teléfono. Toda su interacción se ha dado en tuiter. Enrique es un joven mexicano dedicado a los negocios y avecindado en Houston, Texas. José es un politólogo mexicano radicado en el Distrito Federal. Y así, sin conocernos, co-fundamos un proyecto en común para despojar a tuiter de acarreos y simulaciones durante el proceso electoral del año entrante.

 

Ahí las grandes virtudes de tuiter, es un medio sin filtros para transmitir información, dialogar, compartir opiniones, y permitir a quienes tienen intereses en común, compartirlos y conseguirlos. Ahí también los usos perversos en los que pueden incurrir quienes, desde una percepción errónea y anacrónica, quieren trasladar a la red social las mismas prácticas políticas de las que parecen no poder desprenderse.

 

Mira mamá, con bots

Empecemos por lo elemental. ¿Qué es un bot? El término bot (de robot) es usualmente entendido para usuarios que tienen un comportamiento en las redes que parece ser automatizado. En Estados Unidos, el sufijo bot se ha usado desde 1992, cuando a los radioescuchas de Rush Limbaugh (anfitrión de un programa de radio de corte conservador) fueron llamados “Limbots.” Así, los bots son cuentas falsas (manejadas por personitas de verdad), dedicadas a trinar exactamente el mismo texto o el mismo tema a favor o en contra de un partido, funcionario o candidato, con la finalidad de llevarlos a ser Trending Topics (TT) en Twitter, buscando una alta exposición de ellos.

 

Como se sabe, Twitter publica una lista de los 10 palabras o frases más populares (TT) en determinado momento, dando así a los usuarios la oportunidad de saber qué tópicos están siendo discutidos por la comunidad. Dado que muchos usuarios siguen los TT leyendo los más recientes tuits sobre los mismos, pareciera ser rentable para los estrategas de políticos tener como objetivo participar en esos TT (para más detalles pueden ver: Detecting and Analyzing Automated Activity on Twitter, Chao Michael Zhang and Vern Paxson, University of California, Berkeley, CA, International Computer Science Institute, Berkeley, CA).

 

Para apoyar la propagación de su información, los bots emplean múltiples cuentas para de esa manera poder ganar un mayor alcance con sus tuits, evitar rebasar el límite de actualizaciones por día u hora (habitualmente 1000/día) e incrementar el número de menciones del personaje a promover o a atacar. Para comprender la colusión entre cuentas bot, basta identificar cuando un usuario dedica 80% o más de sus tuits a un tema, a un personaje o a una frase. De esa manera podemos encontrar las cuentas que envían exactamente el mismo texto, a la misma hora y el mismo día.

 

El desconocimiento que aún tenemos en México sobre el impacto y el funcionamiento de las redes sociales, ha llevado a que los institutos políticos, candidatos y funcionarios pretendan inundar Twitter con bots, sin que ellos mismos tengan certeza de cuál es el resultado de esa acción (positivo o negativo). Más aún si pensamos que el 50% del tráfico en Twitter en México es generado por el 3% de los 3 millones de usuarios que se estima tiene en el país.

 

Sin embargo, en un estudio reciente (Influencing with commited minorities, J. Xie, S. Sreenivasan, G. Korniss, W. Zhang, C. Lim, y B. K. Szymanski) se propone que la opinión mayoritaria en una población puede ser rápidamente revertida por un pequeño número de personas “comprometidas” que continuamente están haciendo proselitismo en contra dicha opinión (y que son inmunes de ser influenciados). Específicamente se muestra que cuando el porcentaje de personas comprometidas haciendo proselitismos crece por arriba del 10% del total, el tiempo para que la población objetivo adopte la misma opinión se reduce dramáticamente.

 

Quizá ahí tenemos una explicación sobre la aparición de bots y su multiplicación de tuits a favor o en contra de algún personaje con la esperanza de que el mismo se “viralice” y forme opinión.

 

Para entender cómo estos bots participan en tuiter, analizamos qué herramientas están utilizando para publicar. Usando la información que se encuentra integrada en cada tuit, encontramos que las aplicaciones más utilizadas son Hootsuit, twitterfeed y Tweetdeck, las cuales permiten programar tuits en intervalos específicos. Evidentemente, estas herramientas no son de uso exclusivo de los bots.

 

Uno de los principales retos para los bots es tratar de ganar seguidores para buscar incrementar el número de usuarios que verán su tuit. Para lograr esto, recientemente han aparecido servicios que venden acceso a seguidores. Uno de esos servicios propone hacer retuit a un mensaje 50 veces a por lo menos 2,500 seguidores. Las cuentas usadas para retuitear son otros bots que están inscritos en el servicio, permitiendo que sus cuentas sean usadas para generar tráfico (Ver: @spam: The Underground on 140 Characters or Less de Chris Grier, Kurt Thomas, Vern Paxson y Michael Zhang, University of California, Berkeley, University of Illinois, Champaign-Urbana).

 

Bots vs Tuiteros

Entonces, ¿qué podemos decir del caso mexicano? Hasta ahora ningún candidato o político ha entrado realmente al debate en Twitter y sólo han utilizado sus cuentas para emitir mensajes de buenos deseos o intenciones y se han apoyado en asesores o expertos para generar campañas de apoyo:

 

Este asesor, llamado pomposamente Social Media Expert, es quien planea y diseña los tuits a difundirse desde estas cuentas que llamamos bots (haz click para agrandar las imágenes):

 

 

 

 

Fue mediante el uso de bots que se posicionó en gran parte el último informe de Enrique Peña Nieto, y Javier Duarte trató de replicar el ejercicio con su primer informe de gobierno, sin mucho éxito.

 

A pesar de lo cerrado que puede ser el mundo de Twitter dado su limitado número de usuarios en México, la esperanza de estos asesores y candidatos parecería ser que las ideas que se siembren en ellos trasciendan a su círculo social en el espacio público, como recientemente sucedió en las elecciones en Corea del Sur (Ver: Twitter’s Surprising Impact on the South Korean Election, Dae Ryun Chang, Profesor de Mercadotecnia de la Yonsei School of Business, Seúl, Corea, Harvard Businees Review Blog Network) en el que 400,000 usuarios de Twitter (la mayoría de ellos menores de 30 años) se movilizaron bajo Go And Vote y I Voted dejando el teclado y trascendiendo a la vida pública, llevando a que la participación en las elecciones de Junio de 2011 fueran las segundas más concurridas de la historia del país, dándole el triunfo al principal partido de oposición (de corte liberal).

 

Esta esperanza podría explicarse también, usando la última encuesta de AMIPCI, la cual muestra que 46% de los usuarios de redes sociales se conecta para seguimiento y opinión sobre las últimas noticias, 42% ha visto información de partidos políticos o candidatos y que 53% de los usuarios de Twitter se conectan todos los días. El 60% de los usuarios en México de Internet, es decir, 21 millones, son menores de 25 años, mismo número de internautas que visitan las redes sociales. Con ese universo de receptores de los mensajes, es claro el por qué del interés por generar mensajes repetitivos que apuntalen las propuestas de los candidatos.

 

¡A cazar bots!

Ahora, ¿qué tan bien están haciendo su labor los candidatos y sus asesores? Por lo que hemos podido documentar, un poco mal. De los casos que presentamos en cazabots.tumblr.com, la mayoría de los bots son fácilmente detectables y reconocibles: tienen las mismas faltas de ortografía, utilizan avatares con fotografías tomadas al azar de otros sitios de Internet (generalmente jóvenes de apariencia física atractiva), tuitean de manera sincronizada, borran usuarios una vez que se ven descubiertos, atraen seguidores usando frases motivacionales, citas de autores famosos o dando retuits a las actividades de los candidatos o funcionarios.

 

Lo peor; la práctica parece haberse extendido. Seguramente porque los mismos “expertos” en redes sociales asesoran ahora a candidatos y funcionarios de todos los partidos y todos los niveles. Hemos detectado bots panistas, perredistas, y sobre todo, priístas. Hemos también identificado su uso en precampañas, por parte de gobernadores, e incluso, presidentes municipales.

 

Es aquí donde entramos los usuarios de Twitter: nuestra capacidad para poder “filtrar” los mensajes que son generados por bots (digamos un watchdog) en las redes sociales, dado que en estos procesos de comunicación no existe (ni debe haber) regulación por parte del estado, ni de entidades privadas.

 

Este filtro debe corresponder exclusivamente a los usuarios, y con una meta muy clara: desincentivar el uso de acarreados digitales e incentivar la transmisión de mensajes directamente por parte de los candidatos o gobernadores.

#CazaUnBot y reconoce el papel importante que juegas en el proceso de formación de opinión en el ciberespacio y en el espacio público.

 

Los 7 pasos para cazar un bot


1.   En Twitter.com hay una ventanita de “search”, busca la cuenta de un candidato o gobernador, o bien su nombre.
2.    Identifica tuits particularmente entusiastas de apoyo o que claramente sólo replican un mensaje textual del susodicho.
3.    En la misma ventanita de “search” busca ahora la frase textual del tuit sospechoso y verifica si no se repite el mismo mensaje entre otros “usuarios”.
4.    Si se repite, googlea la frase para asegurarte que no se trata de un mensaje repetido sólo por el uso del botón Twitter de algún portal noticioso.
5.    Revisa los TLs de los usuarios que identificaste repitiendo el mismo mensaje. Es importante que distingas (gracias a las bios, por ejemplo), entre ectivistas (usuarios que explícitamente apoyan a candidatos en redes sociales) y bots (usuarios falsos). Es frecuente que unos retuitéen a otros.
6.    Toma screenshot del TL y de la repetición de mensajes por parte de varios usuarios, y guarda también el avatar (para poder identificar si esa imagen no fue robada de algún sitio de Internet.
7.    Manda esas imágenes en un tuit usando el HT #CazaUnBot


Y congratúlate, estás ayudando a que tuiter permanezca como un genuino espacio informativo y deliberativo.

 

 

Deja un comentario