Panismo de espejo

Por: María del Carmen Nava Polina (@MaricarmenNava)


El control en la designación de candidaturas federales y locales en el PAN, el crecimiento de su militancia y la rápida rotación de dirigencias en comités estatales y el nacional, resultaron nocivos en grado extremo. Sus estrategias electorales generaron un panismo de espejo en el que su marcaje de objetivos logró justo el efecto contrario: retroceder en el tiempo.

Perdieron la Presidencia de la República, el 66 por ciento de los municipios que encabezaba así como de los distritos de diputados federales que tenía. La judicialización de su vida interna y división al interior generó que los propios panistas no salieran a buscar el voto ciudadano. ¿Qué sigue para ellos?

Un partido transformado

Los síntomas de crecimiento descontrolado de militancia, de inconformidad en la obtención de candidaturas eran evidentes ya en 2009. El Senador Santiago Creel escribió a los panistas pasadas las elecciones intermedias: “Si no analizamos qué fue lo que ocasionó el fracaso del 5 de julio; si el diagnóstico no va a la raíz; si no consensuamos los cambios urgentes que deben hacerse en el partido, de nada servirá un nuevo dirigente que repita los mismos errores para, de nueva cuenta, encaminarnos al fracaso.” No hubo reflexión ni acciones.

El cambio generacional en el panismo era una realidad ya para la contienda interna de 2005 para elegir candidato presidencial. El análisis de Víctor Alarcón Olguín y Flavia Freidenberg publicado en la Revista Mexicana de Sociología 69 de la UNAM, señala que “el desplazamiento pragmático dentro de las camarillas de poder se dio de manera paralela a la renovación generacional y a la incorporación masiva de militantes, los que no tenían ni la vinculación ni la formación ideológica con la que habían ingresado en la década de los ochenta los neopanistas de corte empresarial. Los panistas silvestres consiguieron diversos triunfos electorales hacia finales de la década de los noventa y de manera posterior al año 2000”.

El promedio de duración de las dirigencias nacionales panistas entre 1939 y 1999 fue de 3.8 años, mientas que el promedio entre 2000 y 2012 cayó a 2.4 años, lo cual indica que se tenía mayor durabilidad en la jefatura de partido antes de que ganaran la Presidencia de la República. De 1999 a 2011 la militancia creció en 399 por ciento. Los panistas que eligieron a Calderón en la contienda interna crecieron un 49 por ciento respecto a los que votaron por Vicente Fox. El aumento de votación para Josefina Vázquez Mota fue de 78 por ciento.

 

Sin votos, sin casillas

Si bien cada entidad federativa observa su propia dinámica de crecimiento panista, se observó un aumento nacional de 64 por ciento entre 2005 y julio de 2011. Las entidades que crecieron más del 95 por ciento fueron doce: Tlaxcala (250%), Chihuahua (234%), Chiapas (232%), Guanajuato (161%), Nayarit (152%), San Luis Potosí (141%), Sonora y Baja California (122%), Querétaro (106%), Jalisco y D.F. (98%) y Tabasco (95%).

En contraste, los resultados electorales del 1° de julio fueron avasalladores: en treinta y un entidades se perdieron votos respecto de la elección presidencial del 2000. Las mayores caídas se ubican en los estados donde creció más el panismo: DF y Morelos (-60%), Estado de México (-58%), Chihuahua (-49%), Chiapas (-39%), Guanajuato (-33%). Sólo Sinaloa incrementó su votación respecto al 2000 (5.5%) y redujo su militancia (-16%).

La distribución de militancia por entidad federativa es muy similar a la lista nominal de electores, como puede observarse en el gráfico. No podría inferirse que la no obtención de votos se debió a que había menos panistas por estado respecto a los electores potenciales.

Incluso llama la atención que la cobertura de representantes de partido en las casillas a nivel nacional fue del 70.3 por ciento. Se ubicaron casos extremos como el D.F. donde únicamente hubo 20.6 por ciento de representantes del PAN, mientras que su militancia se había duplicado. El PAN en el Estado de México sólo cubrió el 49 por ciento de las casillas.

 

Estrategia 10-30

Con el objeto de apoyar la candidatura presidencial de Josefina Vázquez Mota, el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) elaboró la estrategia nacional “Sí Se Puede” de detección y convencimiento de simpatizantes a través de la membresía del partido. La estrategia electoral 10-30 convocó a los panistas a refrendar su militancia y contar con un padrón que guardara “los principios de certeza, seguridad jurídica”.

La estrategia “Sí Se Puede” especificaba que para refrendar su militancia, los panistas activos deberían sumar treinta ciudadanos no panistas que simpatizaran con Vázquez Mota, y los panistas adherentes, diez. De llegarse a la meta completa, el PAN estimaba que tendrían 24 millones de simpatizantes; con un enfoque conservador en el que los 547 mil votantes que eligieron a la candidata presidencial participaran, tendrían 10 millones. Cabe señalar que Fox ganó con casi 16 millones de votos, Calderón con poco más de quince, Josefina obtuvo más de doce millones.

Será interesante observar cuántos panistas refrendaron su militancia.

Judicialización de la vida partidista

La dinámica interna del PAN ha sido accidentada. Las inconformidades podrían medirse a partir del número de juicios para la protección de los derechos político‐electorales del ciudadano (JDC) interpuestos ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) para hacer valer presuntas violaciones a los derechos de votar y ser votado en las elecciones populares, de asociarse individual y libremente para tomar parte en forma pacífica en los asuntos políticos y de afiliarse libre e individualmente a los partidos.

También pueden presentar JDC porque el ciudadano considere que se violó su derecho político-electoral a ser votado cuando, habiendo sido propuesto por un partido político, le sea negado indebidamente su registro como candidato a un cargo de elección popular. También puede presentar juicio cuando considere que los actos o resoluciones del partido político al que está afiliado violan alguno de sus derechos político-electorales. Lo anterior es aplicable a los precandidatos y candidatos a cargos de elección popular aun cuando no estén afiliados al partido señalado como responsable.

El TEPJF reportó que entre 1999 y junio de 2012 el total de asuntos recibidos fue de 93 mil 346,  de los cuales los JDC representan el 79 por ciento. Sería importante conocer el desglose de JDC por partido político relacionado, para así contar con un indicador de combatividad en la vida interna de los partidos.

 

Sentido social y transparencia

El PAN tiene que confrontarse consigo mismo. En las elecciones de 2006 el blanquiazul ganó 137 de los 300 distritos de diputaciones federales; en 2009 ratificó 56 de ellos; para 2012 se quedó únicamente con 19. Es claro el descontento ciudadano que existe. Hubo un desfase entre la realidad social y el desempeño partidista. Si bien la competencia y la alternancia de gobiernos pueden proporcionar salud pública, es muy claro que los panistas no estuvieron a la altura de las circunstancias en México. ¿Qué sigue para ellos?

Ojalá logren hacer eco y conducir institucionalmente el hueco de representación que hay en los ciudadanos insatisfechos, descontentos por presenciar una campaña presidencial muestra de irregularidades. La agenda prioritaria de temas que el PAN ha señalado, busca impulsar una reforma electoral que sancione la compra de votos, rebase de tope de gastos de campaña así como la participación de gobiernos estatales y municipales. Acompañado de políticas de erradicación de pobreza, combate a la corrupción, competencia y mejora de sueldos e incrementar la calidad del sistema político.

Independientemente de la preferencia que cada quien tenga por un partido político, es indispensable recordar que lo que haga cada uno de ellos, lo que decidan impulsar, declarar, trabajar, será en representación de los ciudadanos. Los resultados de la discusión y problemática que observamos en época postelectoral deben encaminarse a una verdadera democratización de la participación, toma de decisiones y vida interna de los partidos políticos. La transparencia y rendición de cuentas -dado que funcionan con recursos públicos- tiene que llegar a ellos. Ya es tiempo de voltear hacia otros actores del sistema político para exigir su mejora.

 

@MaricarmenNava

* María del Carmen Nava es politóloga, Directora de @VisionLegis

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