10 Razones que justifican un nuevo impuesto a los refrescos

Esta semana se presentará en el Congreso de la Unión la Iniciativa para reformar la Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), para impulsar un gravamen a los refrescos y bebidas azucaradas. Muchas organizaciones de la sociedad civil y especialistas hemos trabajado en su redacción. Exigimos que se discuta y se apruebe en diciembre próximo cuando se vote el Paquete Económico 2013

 

Por: Xiuh Guillermo Tenorio

En nuestro país 7 de cada 10 adultos y 1 de cada 3 niños tienen sobrepeso u obesidad; todos ellos en riesgo de padecer enfermedades asociadas como diabetes, hipertensión arterial, infartos, incluso cáncer. Uno de los factores detonantes de esta situación radica en que somos el principal consumidor de refrescos en el mundo; tomamos 163 litros en promedio por persona al año, 40% más que Estados Unidos, que ocupa el 2do lugar en este tema.

La problemática que enfrentamos exige respuestas urgentes; un impuesto a los refrescos resulta una medida pertinente para disminuir los niveles de consumo de estos productos, así como para contar con mayores recursos para impulsar acciones preventivas como el abasto de agua potable en escuelas y parques públicos, tan sólo por citar un ejemplo.

Más de diez países cuentan ya con gravámenes a los refrescos, destacando Estados Unidos, Argelia, Finlandia, Francia, Hungría, entre otros. Todos ellos, salvo nuestro vecino del norte, tienen problemáticas menos complejas que la que nos aqueja en México. En este sentido, llama la atención la pasividad de nuestras autoridades.

Aquí van las diez razones que sustentan esta medida:

1.- El consumo de refrescos está relacionado científicamente con el aumento de peso. La probabilidad de que un niño sea obeso aumenta 60% por cada porción de refresco (227 ml) que consume al día (“Onzas de Prevención, el Caso de Política Pública para los Impuestos a Bebidas Azucaradas“, Kelly Brownell y Thomas Friedman).

2.- El consumo de refrescos también está asociado con enfermedades. De acuerdo con Kelly Brownel, de la Universidad de Yale, cuando una mujer consume una porción diaria de refresco aumenta en 23% el riesgo de enfermedades del corazón, mientras que incrementa en 35% para las que consumen dos o más porciones al día.

3.- El consumo de productos con alto contenido calórico (como los refrescos) se ha duplicado entre los adolescentes y triplicado entre los adultos mexicanos. De acuerdo con el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), el 22% de las calorías que consumimos los mexicanos provienen de bebidas azucaradas. Adicionalmente, la Secretaría de Salud ha señalado que el aumento en el consumo de refrescos provocó un incremento en los casos de diabetes y obesidad temprana en los niños y jóvenes mexicanos por ser bebidas elaboradas con sacarosa, glucosa y fructosa.

4.- Se han reducido los precios de los alimentos hipercalóricos (como los refrescos). El costo para satisfacer el requerimiento mínimo de energía (costo por caloría) disminuyó en 27.3% entre 1993 y 2010, mientras que los niveles de sobrepeso y obesidad han aumentado considerablemente en el mismo periodo, lo que demuestra nuevamente la correlación entre el consumo de estos productos y la obesidad (“Determinantes Económicos de la Obesidad: Evolución del costo de las calorías en México”; Gonzalo Hernández, Enrique Minor y Rodrigo Aranda).

5.- Los refrescos sólo aportan calorías vacías y grandes cantidades de azúcar.  Una porción de 500 mililitros de refresco contiene 220 calorías, sin aportar ningún tipo de nutrientes (vitaminas, minerales, proteínas), es decir, son calorías vacías. Dichas calorías se originan en los más de 60 gramos(12 cucharadas) de azúcar que contienen (Stephanie Seneff, investigadora del Instituto Tecnológico de Massachusetts.

6.- No existe un consumo aceptable o recomendado de refrescos. Al igual que en el caso del tabaco, no existe un consumo mínimo recomendado o saludable de estas bebidas. Cualquier ingesta, no importa la proporción, es perjudicial para el ser humano. De acuerdo con la Universidad de California los adultos que consumen refrescos de manera ocasional son 15% más propensos a padecer sobrepeso y obesidad. Esta cifra aumenta a 27% si el consumo es de uno o más  refrescos al día.

7.- El consumo de refrescos impacta la economía familiar de los mexicanos. De acuerdo con el INEGI, el gasto de las familias mexicanas en bebidas no alcohólicas (incluyendo a los refrescos) representa 7% del gasto total en alimentos. Los hogares mexicanos destinaron la misma cantidad de dinero a refrescos que a carne de res y ternera. Es importante señalar que el impuesto, en contra de lo que ha dicho la industria, no es regresivo. La Dra. Arantxa Colchero, investigadora del INSP, ha señalado que los hogares de menores ingresos en el país gastan menos en refrescos que los hogares de mayores ingresos; lo que significa que es probable que los primeros reorientarán su gasto al consumo de otros bienes.

8.- Necesitamos sustitutos saludables a los refrescos, en especial agua potable. De acuerdo con el Instituto de Investigación en Nutrición Infantil de Dortmund si se colocan bebederos de agua potable en las escuelas el riesgo de sobrepeso u obesidad en niños se reduce en 31%. Si contamos con ingresos adicionales podría impulsarse una política pública de este tipo.

9.- El impuesto permitirá recaudar importantes recursos para la prevención y el combate al sobrepeso y la obesidad. Un impuesto de 20% ($1.7 pesos) por litro de refresco ayudaría a recaudar cerca de 23 mil millones de pesos, lo que permitiría al gobierno realizar varias acciones de carácter preventivo (“Elasticidad precio de la demanda de refrescos en México”, Arantxa Colchero)

10.- El impuesto disminuirá el riesgo de enfermedades asociadas y por tanto los costos de su atención.  El impuesto ayudaría a reducir en 12% la prevalencia de diabetes en el país y a disminuir en 26% los costos de nuevos casos de diabetes en los próximos 10 años. Esto reduciría el costo directo de la atención médica de enfermedades relacionadas con la obesidad de 42 mil millones de pesos a 35 mil millones.

Esta semana se presentará en el Congreso de la Unión la Iniciativa para reformar la Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), para impulsar un gravamen a los refrescos y bebidas azucaradas. Muchas organizaciones de la sociedad civil y especialistas hemos trabajado en su redacción. Exigimos que se discuta y se apruebe en diciembre próximo cuando se vote el Paquete Económico 2013. Se trata de la primera medida de una serie de acciones para combatir seriamente el sobrepeso y la obesidad en nuestro país. De igual forma, representa la primera oportunidad para que el nuevo Gobierno Federal nos muestre si está del lado de la salud de los mexicanos o de los intereses de las empresas.

 

* Xiuh Guillermo Tenorio es Politólogo por el ITAM, estudiante de la Maestría en Políticas Públicas Comparadas en FLACSO. Presidente Honorario de la Fundación Mídete, radical antitabaco y ciudadano preocupado por la salud pública. Síguelo en @XiuhTenorio

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