Oscar Mondragón

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Sí es viable #LibreInternetParaTodos (réplica)

Por: Oscar Mondragón (@omondra)

Hace algunas semanas la investigadora Ana Lilia Moreno manifestó en este medio algunas dudas respecto a la pertinencia y a la viabilidad financiera de la iniciativa ciudadana Libre Internet para Todos, la cual está orientada a garantizar constitucionalmente a todos los mexicanos, especialmente a aquellos que habitan en comunidades de alta y muy alta marginación, el acceso libre a la red global a través de un servicio básico mínimo en edificios tanto públicos como privados, a lo largo y ancho del territorio nacional.

Las críticas vertidas por la investigadora a dicha propuesta de decreto de ley —que ha sido entregada ya al Congreso de la Unión para su análisis y aprobación— apuntan tanto a la presunta falta de “solución financiera” que ésta presenta, como a lo supuestamente redundante que resulta ante los “pasos que el Gobierno mexicano ya está dando para lograr la conectividad” en “zonas de bajo perfil económico y ubicación geográfica remota”. Incluso la fustiga por dos defectos que cree identificar en ella: su fallida construcción y su causa deficientemente pensada, y aún llega al extremo de considerarla una perversidad y una peligrosa tentación de convertir al Estado en empresario y en un competidor ventajoso, al exigírsele la prestación del servicio gratuito.

Respecto al primer tema, el de la viabilidad financiera de la iniciativa, baste con aclarar que el servicio de Internet por el que la propuesta aboga no es en absoluto gratuito, como no lo es tampoco ninguno de los servicios que otorga el Gobierno o las empresas paraestatales, pues, al igual que ocurre con éstos, la “estructura de costos” que lleva implícita su “cadena de producción” serán cubiertos ni más ni menos que con los impuestos de la ciudadanía. Un cobro adicional es lo que constituiría, como en el resto de los casos, una rotunda perversidad. De ahí que la propuesta no pueda estar “mejor construida” ni enarbolar “causas mejor pensadas”, y que a través de ella la ciudadanía supere por mucho el papel meramente pasivo, resignado, sumiso, incluso cómplice y aun suicida de “monitorear la efectividad y cumplimiento de los programas ya trazados por Gobierno (sic)” para generar “mayor valor” a los debates nacionales, propio de las sociedades donde los ciudadanos son tratados como menores de edad, es decir, como simples convidados de piedra sin derecho a voz ni voto.

La aclaración anterior echa por tierra también la endeble acusación de que la iniciativa ciudadana Libre Internet para Todos resulta redundante, ya que, mientras “Garantizar el crecimiento de la red de CFE, aprovechar el uso óptimo de las bandas 700 MHz y 2.5 GHz, establecer condiciones para que ofrezcan precios competitivos a los usuarios, revisar la naturaleza de CFE-Telecom son prioridades del Gobierno”, la prioridad para Libre Internet para Todos es eliminar los precios, competitivos o no, en beneficio de todos los usuarios, sobre todo de quienes menos tienen, aprovechando dicha red de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

Sobre la crítica de la investigadora Moreno en el sentido de que Libre Internet para Todos “pide algo ilógico: que el Gobierno entre en situación de ventaja como depredador de precios y desplace a sus competidores”, nada más alejado de la realidad, por dos razones: en primer lugar, porque no sólo no se le pide nada al Gobierno, sino que, como ya se señaló líneas arriba, a través de los canales legales que existen para ello, se busca adicionar el artículo 6° constitucional y promulgar la ley reglamentaria correspondiente a fin de garantizar que el Estado, cualquiera que sea el signo del Gobierno que se halle al frente de sus instituciones, tenga entre sus imperativos el otorgamiento del servicio de Internet libre financiado con los impuestos ciudadanos; y en segundo, porque el servicio por el cual pugna la iniciativa es de tipo básico, es decir, de solo 5 megabytes de velocidad y con un tope en la cantidad de datos que pueden ser transferidos, lo cual automáticamente lo descarta como competencia alguna para las empresas operadoras del servicio, que conservarán cautiva prácticamente al total de su clientela, sobre todo a las personas morales, al ofrecerles servicios con velocidades, transferencias y prestaciones sumamente superiores, acordes a sus demandantes necesidades.

Finalmente, en lo que toca a la crítica que la investigadora endereza tergiversadamente al “preocupante” enfoque del discurso que maneja la propuesta, el cual resulta “decepcionante para ciudadanos que sufrieron la consecuencia de un modelo económico cerrado y despóticamente dirigido”, donde el Gobierno “llegó a realizar funciones de producción y prestación de bienes y servicios en sustitución del sector privado dejando serias problemáticas que hoy se manifiestan con la existencia de monopolios que distorsionan y dañan los mercados”, sólo vale la pena recordarle tres cosas:

Uno, que los monopolios intocables y todopoderosos a los que hace referencia son resultado no del Estado social u “ogro filantrópico” paziano sino, por el contrario, del perverso desmantelamiento de este que, vía venta y privatización de bienes y recursos nacionales, y delegación de responsabilidades y atribuciones estatales, desde hace más de dos décadas y media han llevado a cabo sistemática e incesantemente los Gobiernos neoliberales que el país ha tenido la desgracia de padecer.

Dos, que los mismos déspotas que han conducido al país desde hace más de ocho décadas están de vuelta en el poder, si es que algún día se fueron;

Y tres  , que somos decenas de millones más los mexicanos que nos encontramos no sólo decepcionados, sino aterrados y damnificados por las devastadoras y cada vez peores consecuencias del modelo económico “abierto” y despóticamente dirigido que se ha impuesto por la fuerza en el país en los últimos cinco lustros, donde el Gobierno ha delegado en el sector privado, y abandonado al libre juego y rejuego de los mercados, la rectoría de la patria, con las consiguientes, innumerables y cada vez más agudas problemáticas que hoy se manifiestan con la existencia múltiples poderes fácticos que pervierten y devastan la vida nacional.

 

* Oscar Mondragón es empresario y activista, integrante del movimiento #InternetLibreParaTodos (@netparatodosmx)

** El texto fue redactado con la colaboración de Antonio Arana.

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