Paula Sofía Vásquez y Arturo Espinosa Silis

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#ConsejeroIFE. Posibles Escenarios

Por: Paula Sofía Vásquez (@pauletta_sofia) y Arturo Espinosa Silis (@aesupd)

Hasta ahora, a pesar de la resistencia de los grupos parlamentarios del PRD, PAN, PT y Movimiento Ciudadano, el procedimiento para llenar la vacante en el Consejo General del Instituto Federal Electoral continúa de acuerdo con lo señalado en la convocatoria. Así, en las semanas siguientes -antes de que termine el periodo ordinario, esto es el 30 de abril- se subirá al Pleno la votación del candidato que sea electo de entre los cinco finalistas seleccionados por la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados: Santiago Nieto, José Fernández Santillán, Enrique Andrade, Horacio Gamboa y Arturo Bolio.

Sin embargo, los pronunciamientos de los diputados José González Morfín, del PAN, y Silvano Aureoles, del PRD, ponen en peligro el cumplimiento de la misma en sus términos. Ambos legisladores han advertido que no participarán, ni ellos ni sus bancadas, en la votación de ninguno de los candidatos, la cual requiere mayoría calificada, es decir 2/3 partes que se traduce en el aval de 333 diputados. Recordemos que la Convocatoria señala que si el primer candidato no obtiene los votos necesarios se pasará al siguiente, todo en una misma sesión hasta obtener un consenso y elegir al Consejero.

En este contexto, existen varios posibles escenarios sobre el rumbo que podría tomar este procedimiento.

Primer escenario: Consenso y designación en abril. Aunque en estos momentos parece poco probable, queda aún la posibilidad de que el PRI, principal impulsor de la designación del Consejero Electoral faltante, logre consenso con los diputados necesarios para obtener la mayoría calificada. En este caso, efectivamente tendríamos la designación de un nuevo Consejero, de entre los candidatos ya mencionados, para antes del 30 de abril.

Segundo escenario: Se pospone la designación pero se respetan los avances de la Convocatoria. Este escenario podría darse si se acuerda posponer la votación hasta el siguiente periodo de sesiones (que comenzará en septiembre), pero se aprovechan las etapas anteriores: convocatoria pública, análisis de idoneidad de perfiles, comparecencias y última selección.  En este caso, igualmente se elegiría al futuro Consejero de entre los cinco finalistas pero hasta el siguiente semestre.

Tercer escenario: Se desecha la Convocatoria y se realiza un nuevo procedimiento de designación en el próximo periodo legislativo. Este contexto implicaría desestimar tanto el periodo de votación señalado en la Convocatoria como los avances que ha tenido la misma hasta ahora. Así, sería hasta septiembre cuando los diputados definan de nueva cuenta el mecanismo de selección para ocupar esta vacante en el Consejo General. En este caso, las bancadas del PRD y el PAN han manifestado su deseo de incluir este nombramiento al proceso de designación ordinario para renovar a tres Consejeros Electorales y al Consejero Presidente que deberá comenzar en octubre.

Al respecto, vale la pena analizar los pros y los contras que tiene cada una de las posibles alternativas que tienen los diputados, encargados de realizar este procedimiento de designación.

Consideramos que el primer escenario, es decir, que se designe al Consejero faltante antes de que culmine el periodo legislativo, es el que conlleva más ventajas. Como ya señalamos en otras ocasiones, el Instituto Federal Electoral todavía tiene asuntos pendientes, de gran importancia, como la votación del Informe de Gastos de Campaña del proceso electoral 2012, que deberá indefectiblemente resolverse en julio de este año. La falta de un consejero –repetimos una vez más- abre la puerta a un empate en este asunto. Por otra parte, la designación conforme a la convocatoria sentaría un buen precedente para los procedimientos que tendrán lugar en octubre, al brindar a los posibles aspirantes certeza respecto del buen término de los mismos. Por último, demostraría que los diputados son capaces de lograr consensos con independencia de sus propios intereses.

No sobra recordar que esta Convocatoria fue aprobada por el mismo órgano a través de los procedimientos legalmente establecidos para ello y, aunque también consideramos que ninguno de los aspirantes finalistas reúne a cabalidad las cualidades de perfil público, independencia y especialización, también lo es que el procedimiento de convocatoria fue público y que los diputados –y el público en general- tuvieron tiempo suficiente para realizar el análisis e investigación de cada perfil, así como de presentar reservas y comentarios respecto de las cualidades de cada candidato.

El segundo caso tendría a su favor que daría mayor tiempo a los diputados de analizar, de entre los últimos cinco finalistas, quién sería el mejor posicionado para suplir al ex Consejero Sergio García Ramírez. De igual manera, aunque el procedimiento no respetara los plazos establecidos en la Convocatoria, no echaría en saco roto los avances del mismo, especialmente el proceso público por medio del cual se conformó la lista inicial de candidatos. Por otra parte, en este escenario quedaría sin resolver lo tocante a la falta de “voto del desempate” dentro del Consejo General.

Por último, el tercer caso, pese a lo que pugnan los diputados de oposición, tiene más aspectos negativos que positivos. En primer lugar, dejaría vacante un lugar dentro del Consejo General por al menos siete meses, con las consecuencias ya señaladas. Además, el desconocimiento al procedimiento generaría un mal precedente tanto para el trabajo legislativo en general, abonando a la mala fama de los legisladores -realizar este proceso de selección en el menor tiempo posible es, al final de cuentas, su trabajo, como para la renovación de la mayoría del Consejo General en el segundo semestre del año. Adicionalmente, la renovación “en paquete” abre el camino a que los partidos políticos busquen repartir a los Consejeros por medio de cuotas, práctica que ha resultado dañina para el funcionamiento y la legitimidad del Instituto Federal Electoral.

Los diputados han señalado en distintas ocasiones que una de sus principales preocupaciones estriba, precisamente, en el funcionamiento y legitimidad del Instituto Federal Electoral. Por ello, más allá de los análisis posteriores sobre el estado que guarda el IFE, que sería recomendable que hicieran, es deseable que en este procedimiento extraordinario de designación todas las fuerzas políticas cumplan con la función que les fue encomendada y realicen este nombramiento lo antes posible. Hacerlo sería, además del cumplimiento de sus obligaciones, una buena señal para el futuro del IFE.

* Paula Sofía Vásquez  y Arturo Espinosa Silis son especialistas en temas electorales.

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