Motivos e Implicaciones de la Coalición PRI-PVEM 2015

El pasado 11 de enero, el PRI y el PVEM registraron, por quinta elección federal consecutiva, una coalición para presentar fórmulas de candidatos a diputados. Esta coalición refleja la estrategia de maximización del uso de prerrogativas en campañas electorales, al mismo tiempo que evidencia los incentivos perversos de la legislación electoral en México.

Por: Luis Estrada (@luisestrada_) y Mariano Ruiz-Funes Molina (@marianorfm

A unos días de que comiencen las campañas electorales rumbo a las elecciones intermedias de 2015 que renovarán la totalidad de la Cámara de Diputados, así como nueve gubernaturas, 17 congresos estatales, alrededor de mil presidencias municipales y 16 delegaciones en el Distrito Federal, el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) nuevamente formará una coalición parcial con el Partido Revolucionario Institucional (PRI) para competir en 250 de los 300 distritos a elegir por el principio de mayoría relativa en la Cámara de Diputados.

La coalición parcial para elecciones federales entre el PRI y el PVEM no es nueva: desde 2003, ambos partidos políticos han competido juntos en distritos de mayoría relativa para renovar la Cámara de Diputados.

El incentivo a registrar una coalición parcial entre dos fuerzas políticas se deriva del sistema de financiamiento y el esquema de comunicación política de las campañas electorales en México. El sistema de prerrogativas privilegia el financiamiento público sobre el privado, con la finalidad de que todos los partidos políticos tengan recursos financieros garantizados (70 por ciento de sus ingresos provienen del gasto público aprobado por el Congreso), y prohíbe la compra de publicidad en medios electrónicos e impresos, con el objetivo de que todos tengan acceso garantizado a espacios publicitarios en medios de comunicación.

La oportunidad que tienen los partidos políticos al conformar una coalición en un sistema de prerrogativas como el mexicano es fusionar sus recursos financieros y de tiempo aire en la misma fórmula, permitiéndoles acordar el reparto de candidatos. En el caso de la coalición parcial PRI-PVEM 2015, la asignación de candidatos de cada partido político es proporcional a los recursos, financieros y de tiempo aire que cada uno, por separado, aporta a la coalición (alrededor de 75 por ciento del PRI y 25 por ciento del PVEM)[1], aunque representa un porcentaje menor para el PRI, y mayor para el PVEM, de lo que obtuvieron en la elección de 2012, como lo muestra la tabla 1.

Tabla 1

Desde sus orígenes a mediados de los años ochenta, el PVEM ha formado alianzas con diversos partidos políticos para garantizar la obtención del umbral mínimo para ganar representación en los órganos legislativos, conservar su registro y así obtener financiamiento público. De 1991 a 2010, todos los partidos políticos han formado una coalición con los demás partidos (excepto PRI-PRD), siendo la más frecuente la del PRI con el PVEM, como lo demuestra la tabla 2. El PVEM ha triunfado en alianza en dos elecciones presidenciales: en 2000 con el Partido Acción Nacional postulando a Vicente Fox, y en 2012 con el PRI postulando a Enrique Peña, mismo año en el que triunfó en su primera elección para gobernador en Chiapas con el PRI postulando a Manuel Velasco.

Tabla 2

El pasado 11 de enero, el PRI y el PVEM registraron, por quinta elección federal consecutiva una coalición para presentar fórmulas de candidatos a diputados. El tipo de coalición entre ambos partidos políticos y el porcentaje de victorias de la coalición se muestran en la tabla 3.

Tabla 3

Las coaliciones parciales PRI-PVEM promedian una tasa de éxito del 62.5 por ciento en elecciones federales intermedias (46 por ciento en 2003 y 79 por ciento en 2009) lo que, de repetirse en 2015, representaría un mínimo de victorias en 115 distritos y un máximo de 198, de un total de 250.

La selección de los distritos en los que compiten en coalición el PRI y el PVEM no es aleatoria: en 2003 compitieron en distritos en donde el PAN era la principal fuerza política (en 46 de los 99 el PRI perdió las dos elecciones federales previas), dejando competir por separado al PRI o al PVEM en sus distritos ‘bastiones’[2]. Nuevamente en 2015, de los 50 distritos restantes en los que el PRI y el PVEM no van en coalición, 15 son bastiones del PRI pues ha ganado siete distritos en las últimas tres elecciones (2006, 2009 y 2012), tres las últimas dos (2009 y 2012) y cinco en la más reciente (2012).

El acceso de los partidos políticos a las prerrogativas de financiamiento y acceso a tiempo aire en medios de comunicación (ambos otorgados con base en el resultado de la elección previa) es el incentivo más atractivo para la formación de coaliciones. Para las elecciones intermedias de 2015, el convenio de coalición entre el PRI y el PVEM[3] establece que la coalición tendrá 22 por ciento más recursos que lo que recibirá el PAN, más del doble (60 por ciento) de lo que recibirá el PRD y 13 veces lo que recibirán los partidos políticos de nuevo registro, como muestra la tabla 4.

Tabla 4

Por otra parte, la legislación de acceso a tiempos en radio y televisión[4] establece que los partidos políticos (y candidatos independientes), en su conjunto, tendrán acceso a 41 minutos diarios en los medios de comunicación electrónicos (radio y televisión) durante las campañas políticas. Del total del tiempo aire, el 30 por ciento se divide equitativamente entre todos los partidos políticos que compiten, mientras que el 70 por ciento restante se divide en proporción al porcentaje de votos obtenidos en la elección anterior (los partidos políticos de nuevo registro y los candidatos independientes solamente participan en la asignación equitativa del 30 por ciento del total del tiempo aire).

Para la elección intermedia de 2015 la coalición PRI-PVEM tendrá 34 por ciento del tiempo de exposición en los medios de comunicación[5], lo que representa que, en elecciones no concurrentes con procesos locales, si consideramos spots de 30 segundos, la coalición PRI-PVEM tendrá aproximadamente 10 spots más al día por estación de radio y televisión que el PAN y aproximadamente 26 spots diarios más que Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), como lo muestra la tabla 5.

Tabla 5

La coalición PRI-PVEM refleja la estrategia de maximización del uso de prerrogativas en campañas electorales, al mismo tiempo que evidencia los incentivos perversos de la legislación electoral en México que busca tutelar la igualdad y la equidad pero que, en realidad, refuerza las ventajas que otorgan los resultados de la elección previa en los recursos que los partidos políticos obtendrán para competir en la siguiente elección. Así, mientras que el PAN y el PRD han hecho patentes sus divisiones internas, la coalición PRI-PVEM se consolida, pensando ya en las ventajas que el sistema electoral, acordado por todos los partidos políticos, les dará de inicio en la elección presidencial de 2018.

 

* Luis Estrada es Doctor en Ciencia Política (UCSD 2005). Socio-Director de SPIN. Mariano Ruiz-Funes Molina es politólogo del ITAM y Consultor Jr. en SPIN.

 

 

[1] Si se presentara una coalición total, el monto que cada partido político aportaría a la coalición sería de 76 por ciento para el PRI y de 24 por ciento para el PVEM, de un total de $404 millones de pesos. El presupuesto de campaña en coalición se calculó multiplicando el número de distritos donde se registró un candidato en común (250) por el tope de gastos de campaña de cada distrito ($1 millón 260 mil pesos), lo que da un total de $315 millones de pesos. La distribución del gasto por partido político en coalición parcial se obtuvo asumiendo el tope de campaña por distrito, y manteniendo la misma proporción que se obtiene de darse una coalición total (77 por ciento PRI y 23 por ciento PVEM).

[2] Ver aquí.

[3] Ver aquí.

[4] Reglamento de radio y televisión en materia electoral. Disponible aquí.

[5] En el caso de las prerrogativas de acceso a tiempos de radio y televisión se sumó la totalidad del tiempo que le corresponde al PRI y al PVEM, puesto que se asume que la pauta es nacional, y no distingue los distritos en los que ambos partidos políticos van en coalición de los distritos en los que cada uno va por su cuenta.

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