En defensa de quienes defienden los derechos humanos en México

Los miembros de la Red Internacional para los Derechos Económicos, Sociales y Culturales alrededor del mundo manifestamos la gran preocupación por la reciente campaña de desprestigio a la que se ha sometido, desde medios de comunicación mexicanos, a organizaciones y defensores de derechos humanos de este país.

Por: Chris Grove

Alrededor del mundo es de sobra conocido que el levantamiento en contra de los abusos y a favor de la justicia social ha marcado el carácter mexicano a lo largo de su historia. Hace 35 años, México ratificó los dos principales tratados internacionales en materia de derechos fundamentales, confirmando su voluntad de cumplir con los derechos humanos. Estos tratados se lograron gracias a las luchas de personas que hicieron frente a las desigualdades, y constituyen una fuente esencial de la legitimidad política, moral y legal de nuestras sociedades, de nuestra búsqueda de justicia y de un bienestar compartido.

A nivel internacional, las organizaciones de derechos humanos de México son un referente para el resto de organizaciones no gubernamentales (ONG) del mundo y gozan de un merecido reconocimiento y liderazgo en la defensa de la realización de los derechos fundamentales y la equidad social.

Tal y como constatan los miembros de la Red Internacional para los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Red-DESC), compuesta por más de 270 organizaciones en 70 países que promueven la realización de los derechos humanos y la justicia social, nuestros miembros mexicanos son valiosos aliados a la hora de obtener conocimiento, experiencia, apoyo y solidaridad.

En los últimos años, organizaciones mexicanas que integran la Red-DESC han apoyado a organizaciones en Asia, África y otros países de América Latina para utilizar estrategias e instrumentos internacionales con el objetivo de mejorar los derechos de las mujeres y han aportado insumos para la elaboración de documentos de trabajo que continúen promoviendo la igualdad de género, mismos que han recibido las mejores valoraciones dada la gran experiencia que atesoran en la lucha por la equidad.

En materia de los derechos a la vivienda y a la tierra, varias organizaciones con sede en México han contribuido con valiosas aportaciones al desarrollo de estrategias globales que están mejorando la calidad de vida de los entornos en los que vivimos; incluyendo prioritariamente a las comunidades de los pueblos indígenas.

Los derechos medioambientales han sido fuertemente protegidos por parte de organizaciones y defensores mexicanos de derechos humanos, que no han escatimado esfuerzos a la hora de compartir su conocimiento y experiencias con otros activistas internacionales. Cabe recordar, por ejemplo, que el conocido defensor ambientalista y miembro de la Red-DESC, Gustavo Castro, se encontraba preparando una formación para activistas hondureños cuando le sorprendió la trágica muerte de Berta Cáceres.

En resumen, los miembros de la Red-DESC en México gozan de una excelente reputación a nivel internacional, tienen la mayor de las legitimidades y son un referente en numerosas áreas de trabajo. Es por ello, que nuestro Grupo de Trabajo sobre Derechos Humanos y Empresas celebrará, dentro de unas semanas, una importante reunión con organizaciones latinoamericanas de la sociedad civil en la Ciudad de México, con el objetivo de dar forma a un futuro tratado de Naciones Unidas que regulará las violaciones de derechos humanos causadas por la grandes corporaciones internacionales.

En este contexto, los miembros de la Red-DESC alrededor del mundo no pueden ocultar su gran preocupación por la reciente campaña de desprestigio a la que se ha sometido, desde medios de comunicación mexicanos, a organizaciones y defensores de derechos humanos de este país.

Si bien las acusaciones públicas con el objetivo de desprestigiar y difamar a reconocidas ONG son motivo de preocupación, es imposible soslayar el hecho de que la campaña mediática orquestada apunte también a instituciones y mecanismos internacionales cuya creación fue lograda gracias al propio trabajo del Estado mexicano.

Nos referimos, por ejemplo, a la maniobra de descrédito contra el Relator Especial de Naciones Unidas sobre la Tortura, Juan Méndez, quien evidenció el carácter generalizado de la tortura en México; o las emprendidas contra el Comité de Naciones Unidas contra las Desapariciones Forzadas y el Grupo de Expertos Independientes designado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, tras haber aportado ambos luz a la investigación sobre la desaparición de los 43 estudiantes de Guerrero.

Nos consta, además, que ante una política de invitación abierta y permanente a los procedimientos especiales del Consejo de Derechos Humanos de la ONU que México había mantenido, la actual falta de respuesta por parte de la Secretaría de Relaciones Exteriores está impidiendo en la práctica, la visita oficial de varios Relatores Especiales de la ONU en materia de derechos humanos.

Si bien esta campaña de desprestigio contra el trabajo legítimo de los defensores de derechos y sus organizaciones tiene un grave impacto sobre su seguridad, mismo que se expresa en amenazas y acosos, no es menos cierto que el silencio mantenido por parte de las autoridades mexicanas ante dicha campaña es un motivo más de preocupación.

El mutismo del Poder Ejecutivo mexicano podría interpretarse como un mensaje de aprobación y consentimiento. En un momento en el que muchos ojos están puestos en México por las dificultades que el país afronta, sería oportuno que el gobierno adoptara una posición firme en su política interna y externa de derechos humanos, empezando por reprobar la campaña mediática de hostigamiento con las ONG nacionales.

Entendemos que, sólo mediante el reconocimiento del enorme desafío al que el país se enfrenta en materia de derechos humanos, será posible hacerle frente y permitir la realización de los derechos básicos. Para ello, México tiene la fortuna de contar con el legítimo y valioso trabajo de su sociedad civil y sus organizaciones no gubernamentales.
* Chris Grove es director ejecutivo de la Red Internacional para los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Red-DESC)

Close
Comentarios