A nuestros lectores, sobre el reportaje de Veracruz

El periodista Víctor Hugo Arteaga explica su participación en el reportaje sobre las empresas fantasma de Veracruz y el porqué pidió retirar su firma.

Por: Víctor Hugo Arteaga

Es hora de contar la historia de la investigación sobre las empresas fantasma en Veracruz, y de cerrar un capítulo, el más difícil de mi carrera.

En su momento, como es público, pedí que quitaran la firma del reportaje, cuyo tema empecé a investigar hace casi dos años. Es importante para mí explicar el por qué, si bien el propio Daniel Moreno publicó ya un texto, sobre el que platicamos en su momento.

Antes tengo que contar que tengo más de 20 años en el periodismo y 7 viviendo en Veracruz, donde tuve la oportunidad de seguir las actividades de Javier Duarte desde que se perfilaba como precandidato a gobernador, cuando todavía no tenía ningún cargo de relevancia. Supe entonces de las irregularidades que se cometían para apoyarlo.

Por eso, en noviembre de 2014, cuando tuve la primera información sobre un posible desvío de recursos en el gobierno de Javier Duarte, no me sorprendió.

Junto con Arturo Andrade, un periodista local, inicié las primeras investigaciones para confirmar si era cierta la información.

Un año después, cuando tuve la certeza de que había información relevante que requería confirmarse, llegué a Animal Político para proponerles ampliar la investigación y publicarla juntos. Yo conocía a Daniel Moreno desde 1997, cuando estuvimos en el periódico Reforma, y por eso creí que era el lugar indicado.

Daniel designó a Arturo Ángel para profundizar la investigación. Juntos fuimos dándonos cuenta del tamaño del fraude y de que realmente las empresas a las que se les habían otorgado recursos no existían.

Arturo buscó contratos, revisó presupuestos, hizo la investigación de campo y entrevistó a actores clave.

Finalmente en abril pasado, Arturo y Omar Sánchez de Tagle –quien en ese momento era el subdirector– me informaron que la investigación estaba concluida, la nota redactada y lista para difundirse.

Sin embargo, yo tenía claro el riesgo de publicarla. En Veracruz, al menos 18 periodistas fueron  asesinados durante el mandato de Javier Duarte de Ochoa. Quienes vivimos en Veracruz sabemos lo que es hacer periodismo en el estado.

El acoso del gobierno a los periodistas del estado incluyó presiones que llevaron a muchos a perder el trabajo o a verse afectados en sus familias.

Por eso, cuando Arturo buscó a los funcionarios del gobierno de Javier Duarte para conocer su versión de los hechos que habríamos de denunciar, los colaboradores del mandatario me buscaron. Además, comencé a ver movimientos inusuales cerca de mí.

Tres funcionarios de primer nivel del gobierno estatal hablaron conmigo. Me exigieron que desmintiera la información y me amenazaron. Me pidieron que diera entrevistas para afirmar que no había nada ilegal en lo que habían hecho.

Por el tono de las amenazas, temí por mi vida y quise garantizar la seguridad de mis hijos y la mía. Y no quise hacer pública la denuncia, porque sé que en Veracruz eso no sirve de nada, como tampoco sirve pedir la protección de las autoridades federales.

Por eso cedí y di las entrevistas. Lo comenté con el propio Daniel Moreno, quien entendió mi situación. Le pedí que no lo hiciera público, lo cual aceptó.

Yo sabía que cada contrato, cada factura era real. Todo estaba probado. Había papeles, entrevistas con los principales afectados.

Lamento mucho si no tuve el valor en su momento de gritar a los cuatro vientos que estaba siendo amenazado y presionado por un grupo de delincuentes. Hoy ese mismo grupo sigue ahí e incluso algunos tienen fuero. Pero estaba de por medio la vida de mis hijos.

Por esa razón pedí que retiraran mi firma. Hoy puedo contarlo.

Lamento decirlo hasta ahora por Arturo Ángel, por Animal Político y por quienes hayan dudado de la solidez de la investigación que se publicó. Pero había una razón para ello.

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