Reporte Trump: el prescindible TLCAN

No, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte no es el peor acuerdo comercial de la historia. Sí es, aparentemente, un acuerdo prescindible.

Por: Ana Francisca Vega (@anafvega)

Hecho alternativo: “El TLCAN es el peor acuerdo comercial de la historia”, dijo el presidente Trump – ay, qué mal se siente escribirlo por primera vez – una y otra vez en campaña. Dijo que Estados Unidos se iba a salir, luego que siempre no, que nada más iba a renegociarlo, y que si Estados Unidos no obtenía lo que quería en esa renegociación, se saldría del acuerdo comercial.

Hecho: El TLCAN no es ni cerca “el peor acuerdo comercial de la historia”, como dice Trump. Es innegable que NAFTA trajo consigo “perdedores” dentro de la economía estadounidense, pero el golpe no se lo dieron México y Canadá, sino China. Se calcula que el trato negociado por China de “Nación más favorecida” y después la entrada de China en la Organización Mundial del Comercio implicó, en un par de décadas, la pérdida de más o menos un millón de empleos (hay analistas que sitúan la cifra en hasta 2 millones). O sea: no, el TLCAN no es el peor acuerdo comercial de la historia”. Lo que sí es, aparentemente, es un acuerdo prescindible.

Trump ha buscado debilitar al peso mexicano en los últimos meses. Lo dijo su propio secretario de Comercio hace unos días: esos tuitazos de las 3 de la mañana atacando a México fueron parte de una estrategia consciente – iba a poner como adjetivo “seria”, pero francamente a hablar de Trump como un estratega “serio” está completamente fuera de la realidad – para que México llegue débil a la mesa de negociaciones. Lo consiguió.

Aquí lo importante es que el gobierno mexicano entienda exactamente lo que le es esencial para la administración Trump (más allá de la locura y la retórica), dejarlos ganar algunas batallas de relaciones públicas – que sabemos que le importan tanto al nuevo inquilino de la Casa Blanca– y ser muy realistas en cuanto al poder relativo de México y Canadá frente a Estados Unidos.

Más allá de las llamadas “buena onda” entre Peña y el primer Ministro Trudeau, ya lo dijo su embajador en Estados Unidos: para Canadá existe un escenario enteramente posible que implica la salida de ese país del TLCAN. Canadá no va a convertirse en “daño colateral” de la guerra Trump-México. México no entiende que no entiende (en eso llevamos cuatro años), y Estados Unidos está gobernado por el señor de los hechos alternativos. Pero de fondo hay otra cosa: en realidad, desde 1994 que inició el TLCAN, la verdad es que ninguno de los tres países han querido llevar su experimento de integración regional más allá del ámbito comercial. Hoy, parte circunstancia, parte no, América del Norte nunca había estado tan cerca de cerrar el capítulo de la “integración”.

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