Así son los usuarios de sustancias ilícitas

¿Qué es ser un usuario responsable de sustancias en México? De acuerdo con la Encuesta Global sobre Drogas, el mayor riesgo de consumir sustancias ilícitas en este país es tener contacto con las autoridades policiales y no tanto el consumo en sí mismo.

Por: Zara Snapp (@zarasnapp) y Jorge Herrera (@jorgherrerav)

¿Crees que la mayoría de los usuarios de sustancias ilícitas tienen un uso problemático? Aunque los medios y las autoridades promueven una imagen de usuarios que requieren tratamiento y que no puede sostener una vida funcional, los datos demuestran algo distinto. Claro, también depende de qué sustancia y bajo qué condiciones lo estás consumiendo. Nuevos datos de una encuesta global de drogas nos permite explorar qué es ser un usuario responsable de sustancias. También nos demuestra que para muchos, el mayor riesgo de consumir sustancias ilícitas es tener contacto con las autoridades policiales y no tanto el consumo en si mismo.

Estamos viendo tendencias entre personas jóvenes (de 20 a 35 años de edad) de consumir sustancias por el puro placer y no por alguna dependencia. Esta nueva generación de consumo responsable exige mayor información, una seguridad sobre el origen de las sustancias y practicas de reducción de riesgos y daños, pero no tratamiento. Lo anterior, nos lleva a saber que la regulación de los mercados de sustancias es el futuro, no la prohibición.

Cada año, se aplica la Encuesta Global sobre Drogas (Global Drug Survey, GDS en ingles), con más de 119,00 personas participando a nivel mundial. En México participaron 1,300 personas que se identificaron como personas que consumen sustancias psicoactivas legales e ilegales. La encuesta no busca la prevalencia de consumo en un país, como es la Encuesta Nacional de Adicciones del CONADIC, pero si busca obtener datos para explorar los diversos impactos en al salud que tiene el consumo de sustancias. La encuesta demuestra las dinámicas del consumo desde la perspectiva de los usuarios y nos da información importante sobre una muestra de usuarios en el mundo.

El 50 % de las respuestas fueron de jóvenes menores de 25 años, 64.5 por ciento del total, tenían un trabajo pagado, y el 47.5 por ciento indicó estar estudiando de tiempo parcial o complete. Aunque esta es una muestra pequeña de los usuarios en en total México, nos da importantes datos sobre una población que normalmente es ignorada por las autoridades en sus campañas de información, intervenciones o encuestas nacionales. La mayoría de la gente que responde la encuesta suele ser joven, con un empleo y con más educación que la población en general. El hecho de que la encuesta se hace a través del internet, también crea una muestra no representativa de la población en general.

Alcohol, cannabis y tabaco encabezaron la lista de la prevalencia del uso de sustancias durante el ultimo año, seguido de las bebidas energizantes, el LSD y la cocaína. El uso de MDMA es mayor que el del tabaco para shisha y los hongos mágicos o alucinógenos. Algunas de estas sustancias como el MDMA, el LDS y la cocaína, generalmente son usadas en ambientes de fiesta. Sin embargo, de los 10,000 que consumieron hongos en el último año a nivel mundial, solo el 0.2 por ciento reportaron buscar tratamiento médico de emergencia. Los hongos mágicos fueron la droga más segura en estos términos, en la encuesta, y la cifra es considerablemente más baja que con el LSD.

Asimismo, la mayor parte de los usuarios de LSD reportaron haberlo probado por primera vez, en un ambiente con amigos cercanos. Los bajos índices de tratamiento médico de emergencia y los ambientes de consumo mencionados hacen posible observar que los consumidores de hoy en día son más conscientes sobre el uso de las sustancias, las dosis recomendadas, las prácticas de reducción de riesgos y daños aplicables, y los espacios de consumo.

Respecto al uso de la cocaína, el 53 por ciento indicó haber consumido solo de 2 a 10 días durante el último año, y con un promedio de medio gramo utilizado por sesión, es una cifra tan baja que solo se encuentra por encima de Noruega. Esto indica que el uso es principalmente recreativo, y personal, considerando que se consume en temporalidades espaciadas y bajas, y con prácticas responsables con un bajo gramaje de consumo. Asimismo, los usuarios de cocaína tampoco representan un problema en términos de haber requerido tratamiento médico de emergencia, como se puede ver en la siguiente gráfica:

La política permisiva de la posesión de sustancias, la ilegalidad para obtenerlas y la criminalización a consumidores es un tema característico de la política de drogas en México, y la encuesta permite entender algunas cosas. La probabilidad de que los usuarios se enfrenten a la policía en relación con su consumo de drogas varió significativamente en todo el mundo, y México estuvo por encima del promedio mundial, y solo un 5 por ciento debajo de Estados Unidos. Esto puede llevar a problemas considerables, como la corrupción, ya que se ha indicado que el 30 % de los mexicanos encuestados han ofrecido dinero a las autoridades para evitar una sanción.

Estas prácticas, y el endurecimiento de la ley, no solo tienen un impacto en la corrupción del país, sino en las características de las detenciones también. Considerando que el 71 % de los hombres y el 64 % de las mujeres que han sido detenidos por la autoridad no tienen estudios universitarios, y más del 50 % de estos grupos son menores de 25 años, se puede ver que existe una disparidad en detenciones por la edad y el nivel socioeconómico, afectando mayoritariamente a los jóvenes en un estrato social bajo. Si el Estado regulara el mercado de las drogas, los consumidores no tendrían que recurrir al crimen organizado, los usuarios no serían molestados por los policías, y disminuiría la corrupción de bajo nivel en el país.

El gobierno mexicano no ha sacado nuevos datos sobre la prevalencia del consumo en México desde 2011, cuando compartió que solo el 1.5 por ciento de la población total de 12-65 años había consumido una sustancia ilegal en el último año.[1] Probablemente este número es más bajo que la realidad por varias razones: la encuesta se aplica por casas y las personas no quieren compartir su consumo con sus familiares y porque hay un estigma en hablar del consumo con las autoridades. Sin embargo, solo el 1.2 % admitió haber consumido marihuana y el 0.5 por ciento cocaína. El consumo de otras sustancias como alucinógenos y estimulantes serán menos del 0.2 por ciento.[2] La falta de datos por parte del gobierno hace que encuestas como el Global Drug Survey nos dan datos importantes de una población invisible.

No todos en este grupo de usuarios de sustancias psicoactivas quieren estar en la ilegalidad. En realidad y desde nuestra experiencia de trabajar en la temática, la mayoría de la gente quiere algunas cosas puntuales: saber lo que están consumiendo, tener mayor información sobre reducción de riesgos y mitigación de daños, y tener un acceso seguro a través de mercados regulados. Sabiendo que la mayoría de los usuarios en el mundo, y también en México, son responsables, la respuesta tiene que ser una regulación comprensiva, basada en los derechos humanos, en la reducción de riesgos y en la justicia social. La exigencia sigue y los datos nos demuestran la realidad.

Aquí pueden ver los resultados de la encuesta a nivel global.

 

* Zara Snapp es consultora en políticas de drogas y maestra en políticas públicas por la Universidad de Harvard. Jorge Herrera es director ejecutivo de Ágora México y internacionalista por el Tec de Monterrey.

 

 

[1]Encuesta Nacional de Adicciones 2011, consumo drogas: Prevalencias, tendencias y variaciones regionales. Consultado aquí.

[2] Encuesta Nacional de Adicciones 2011, consumo drogas: Prevalencias, tendencias y variaciones regionales. Consultado aquí.

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Comentarios
  • rockokas

    Si bien estoy de acuerdo en términos generales, me parece que afirmar que “si el Estado regulara el mercado de las drogas, los consumidores no tendrían que recurrir al crimen organizado, los usuarios no serían molestados por los policías, y disminuiría la corrupción de bajo nivel en el país” tiene su matices. En definitiva, creo que la regulación estatal en lugar de la penalización y la criminalización es mucho más positiva, pero tampoco se ha demostrado una correlación inequívoca y definitiva entre regulación estatal y disminución de crimen organizado, corrupción y extorsión; hay una infinidad de factores que influyen y en definitiva las circunstancias de países como México, Brasil, Colombia, entre otros, difieren enormemente de las que hay en los Países Bajos, Noruega o Islandia, por mencionarlos sólo como ejemplos.

    Agrego que es necesario que los artículos que se publiquen deberían pasar, aunque sea “de volada”, por una corrección de estilo; pobres correctores de estilo, cada vez más despreciados. Es una barbaridad lo mal escrito que está (en cuanto a faltas de ortografía, problemas de sintaxis y errores gramaticales).