Colapso en la CDMX, por negocio inmobiliario

No requerimos ser pitonisas para saber qué le pasará a esta ciudad si continúa esta tendencia de grandes construcciones "símbolo de modernidad".

Por: Lorena Villavicencio Ayala (@villavicencio18)

En las últimas semanas de lluvias intensas ha habido temas de la Ciudad de México que nos tienen muy activos a quienes la habitamos y la queremos preservar como una ciudad humana. Me refiero a la supuesta ” Consulta Ciudadana” del Programa General de Desarrollo Urbano que regulará el desarrollo y tipos de suelo de la Ciudad del México. Un tema a debatir en los próximos días en la Asamblea Legislativa donde se definirá la vocación de los espacios y/o territorios y el tipo de ciudad que queremos. Programa que regulará los usos de suelo hasta el 2030. Esa es la pretensión del jefe de Gobierno, que de aprobarse nos endosara una factura muy costosa a los ciudadanos de la capital, al poner en entredicho la sostenibilidad de la Ciudad.

No requerimos ser pitonisas para saber qué le pasará a esta ciudad si continúa esta tendencia de grandes construcciones dizque símbolo de modernidad. Esas pequeñas ciudades contenidas en edificios, conformadas con departamentos de pocos metros cuadrados de lujo, que incluyen espacios de recreación, donde pueden caber cientos de familias, está muy lejos de ser prototipo de espacio que garantice calidad de vida. Son conglomerados humanos que atentan contra sus inquilinos, lo cual de suyo es grave, y afectan la viabilidad de la ciudad.

Las colonias que ven nacer todos los días grandes edificaciones empiezan hoy a padecer las consecuencias de esa “tendencia vanguardista ” al no contar con agua todos los días, y las que ya vivían con agua racionada a contar con menos días de agua y contratar más pipas, derecho humano fundamental.

La escasez se manifiesta también en el oxígeno limpio, al incrementarse los niveles de ozono por la falta de movilidad, que ya es una enfermedad crónica de la Ciudad, y que tanto al jefe de Gobierno como al presidente de la Asamblea Legislativa y sus secuaces no les importa. Y no me refiero solamente a la movilidad del auto, sino también de los peatones y la grave insuficiencia de transporte público. Nadie puede transitar, ni en las banquetas. La ciudad está congestionada y en cualquier momento ocurrirá una parálisis completa, donde corremos el riesgo de un verdadero colapso de la misma.

Por lo anterior muchos vecinos nos estamos organizando para detener el Programa o Plan de Desarrollo de la Ciudad de México, porque la especulación inmobiliaria tiene que parar. No podemos seguir construyendo cuando no tenemos garantizada el agua y mientras no se resuelva este importante tema con una política de agua que contenga el agua de lluvia. Mientras estemos desperdiciando nuestra capacidad pluvial y dejando que se vaya por el drenaje no debemos seguir creciendo. Y menos aún, cuando se trata de satisfacer no el déficit de vivienda social o popular, sino la vivienda para un sector muy pequeño que es el que tiene acceso a estos departamentos de lujo.

No podemos permitir que las colonias populares no tengan acceso a servicios públicos, movilidad y agua, mientras los nuevos desarrollos concentren toda la infraestructura que le gobierno realiza. La ciudad moderna de Mancera está expulsando a los pobres que viven en las colonias populares, haciéndoles sentir que no pertenecen, ni tienen derechos en esta ciudad, pero sí obligaciones. Desde luego, tienen que seguir pagando servicios públicos caros y un predial más alto, como pago por vivir al lado de estos megacondominios de lujo. ¿Dónde quedó el gobierno incluyente comprometido con la igualdad de derechos?

Es una vergüenza que este programa de desarrollo urbano este motivado por la urgencia de darle legalidad a muchas de las megaobras que se otorgaron sin los avales de protección civil, medio ambiente, entre otros y con el apoyo de un Registro Público de la Propiedad que hace operaciones ilegales. Un multimillonario negocio  que le apuesta a la vida sedentaria y a la gentrificación. Amén de reducir los espacios públicos y acabar con nuestra representación simbólica del campo, los parques de la ciudad.

No señor Mancera, no queremos su Plan de desarrollo Urbano porque además vulnera lo contenido en la Constitución de la Ciudad de México, la cual establece un Instituto de Planeación Democrática y Prospectiva, la cual estará conformada por especialistas propuestos por universidades e institutos, los cuales podrían darle una orientación distinta, sin que medie el interés económico que está atrás de las megaobras. ¿Cuánto dinero les dan a los funcionarios públicos y a algunos diputados por aprobar esta obras? El desfile de plazas comerciales por toda la ciudad seguramente se ha convertido en la gran bolsa para financiar algunas campañas del PRD, o la del jefe de Gobierno para su próxima candidatura.

Seguirá clausurando simbólicamente obras mientras los vecinos se apaciguan, para después levantarles el sello. O tumbando pisos en obras insignificantes pensando que puede atentar contra la inteligencia de los ciudadanos. Solo le recuerdo que usted es jefe de Gobierno, no agente inmobiliario.

Señor Mancera usted enarboló como los niños héroes la bandera de la Constitución para acreditar una supuesta vocación reformista. ¿Dónde quedó ese empeño, o sólo fue un recurso mediático?

Algunos ciudadanos y vecinos hemos decidido poner fin al abuso que han cometido con las megaobras, que no son símbolo de modernidad cuando pasan por nuestros derechos humanos, violándolos, y nos impiden el derecho a la ciudad. Aunque suene poco atractivo, la Ciudad de México ya no puede seguir creciendo indiscriminadamente. No se puede. Nuestra ciudad está perdiendo su rostro, sus espacios para disfrutarla y, lo más grave, está a punto de colapsarse por las ambiciones desbordadas de quienes se sienten sus dueños y no aceptan las propuestas de los ciudadanos. Las grandes urbes del mundo conservan los lugares y espacios que les dan identidad, y hoy están promoviendo políticas de integración social, y el ejercicio pleno de derechos.

La Consulta Ciudadana convocada por la Asamblea Legislativa es una verdadera tomada de pelo, donde te limitan a aprobar como está el Plan, que como en el caso del gran Paseo de la Reforma, les guste o no se va hacer. Y así piensa el jefe de Gobierno que tiene alguna posibilidad de gobernar está país?

Los ciudadanos de diversas colonias y delegaciones, no queremos el Plan o Programa General de Desarrollo Urbana y estamos exigiendo su cancelación, hasta que  resuelvan las impugnaciones que recayeron sobre la Constitución Política de la Ciudad de México y se integre un órgano autónomo alejado de intereses inmobiliarios, sabemos que nos topamos con pared pero insistiremos.

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Comentarios
  • Alondra Limon Diaz

    Yo pienso que Mancera lo está haciendo muy bien, la ciudad ahora se ve mucho mejor a como la dejó Ebrard y el eterno problema de la L12 por fin está viendo la luz. No ha habido jefe de gobierno mejor que él la verdad.