Qué hay detrás del rescate de las guacamayas rojas

Reintroducir en su hábitat a la guacamaya roja, especie en peligro de extinción en México, ha implicado un trabajo conjunto desde el 2012 entre comunidad, empresarios, academia, jóvenes egresados, estudiantes, voluntarios, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas y donantes.

Por: Patricia Escalante

El 18 de agosto se dio la 6ª liberación de guacamayas rojas en la Reserva de la Biosfera Los Tuxtlas, Veracruz, en particular en la Reserva Ecológica Nanciyaga y en la Reserva Ejidal Benito Juárez, ambas en el municipio de Catemaco, a orillas de su hermoso lago. A veces parece que solamente se trata de un ejercicio de soltarlas a la libertad, pero esto no es tan sencillo. Este evento es parte de un largo esfuerzo por restablecer una población silvestre en uno de los sitos donde anteriormente fue muy abundante: la región de Los Tuxtlas. Ponemos en contexto el evento para compartir con el público su significado.

La guacamaya roja (Ara macao cyanoptera) es un ave en peligro de extinción en México de acuerdo a la NOM-059-ECOL-2010, catalogada en el Apéndice I de CITES por su afectación debido al comercio de aves de compañía o mascotas. A nivel internacional la especie no se encuentra catalogada como en peligro de extinción debido a que la subespecie que habita en la Amazonia, Ara macao macao, aún goza de poblaciones grandes. En México y la parte norte de América Central la situación de sus poblaciones silvestres es muy diferente, la densidad de la población humana es mucho mayor, la pérdida de hábitat también y el saqueo sobre los nidos para robar sus polluelos continúa sin controlarse adecuadamente, de modo que la población remanente en la selva lacandona está estancada o disminuyendo, y en la selva zoque (Los Chimalapas/Uxpanapa) apenas se registran unos cuantos individuos que aparentemente anidan en unos riscos protegidos del saqueo. Por su gran carisma y emblemismo aún tiene posibilidades de salvarse y se hacen esfuerzos importantes para recuperarla.

Desde hace más de 20 años, los dueños de Xcaret tomaron la determinación de establecer una colonia reproductiva en sus instalaciones. A través de una fuerte inversión de su parte fueron adquiriendo ejemplares y estableciendo parejas reproductivas. Es una especie longeva y se reproduce lentamente, pero ellos fueron estableciendo procedimientos para, mediante crianza artificial, aumentar un poco el éxito reproductivo. Después de este tiempo adquirieron dos veces el Récord Guiness a la reproducción en cautiverio de la especie. Una de las decisiones más importantes del grupo fue buscar posibilidades de reintroducirlas al medio natural.

En el 2012 fui consultada sobre si podíamos establecer el origen genético de individuos para ver si eran aptos para la reintroducción en México, y busqué la colaboración de Kari Schmidt (American Museum of Natural History) quien como tesis doctoral desarrolló el tema a profundidad; con ese trabajo tuvimos la base para determinar el origen geográfico de las guacamayas que se podrían liberar. Acertadamente la Dirección General de Vida Silvestre (DGVS), a sugerencia del anterior Subcomité de Expertos en Psitácidos, ponía como limitante el tema genético y el tema de patógenos. En cautiverio es común generar híbridos entre especies o subespecies y no es conveniente hacer estos esfuerzos de reintroducción a la naturaleza sin tomar estas precauciones, es decir, que no se vayan a introducir híbridos y lleguen a contaminar las poblaciones remanentes. Y el otro impedimento igualmente importante es evitar introducir patógenos a las poblaciones silvestres. Hicimos un estudio de ausencia de patógenos de enfermedades psitacinas para salvar este problema. Afortunadamente la colonia de guacamaya roja en Xcaret no está en contacto con aves exóticas de otros continentes que puedan ser portadoras de estas enfermedades y con las pruebas de laboratorio se demostró que no era el caso. Así se pudieron iniciar en el 2013 los proyectos de reintroducción en Palenque y en Los Tuxtlas.

Además de esas precauciones hay muchos aspectos que se tienen que trabajar en los sitios de reintroducción. La aceptación social de las comunidades rurales para que colaboren en su cuidado y ayuden a que no vuelvan a ser extraídas con fines de comercio, y la conservación o restauración del hábitat. Y con las mismas guacamayas aún se hace un trabajo cuidadoso de apoyo para cada una por más de un año y para la población a largo plazo. Por ejemplo, en Los Tuxtlas llevamos a cabo una liberación suave, en la que se cuenta con un aviario de preliberación donde se recibe a un grupo (normalmente de 29 guacamayas) en donde socializan y se aclimatan, se establecen sus vínculos y eso ayuda a que no se dispersen o pierdan en las liberaciones. Si solamente se dejan salir inmediatamente del aviario ellas se van y se pierden, y la mayoría puede fallecer debido a los depredadores (humanos y no humanos). Este periodo dentro del aviario de preliberación debe abarcar al menos seis meses.

El tiempo de la liberación fuera del aviario es el más vulnerable. Con sus marcas en los picos y con binoculares las perseguimos desde el suelo y observamos si todas están en el sitio, les aseguramos su alimento un tiempo en comederos altos, alejados de los depredadores del suelo. Previamente en el aviario han recibido estímulos con alimento silvestre y entrenamientos antidepredadores, lo cual también les provee de una buena condición física para el vuelo. Nos aseguramos que su plumaje esté completo. Sin la presencia de veterinarios y biólogos en el sitio, no sería posible rescatarlas en caso de que necesiten un poco de mayor confianza en su nueva condición de libertad. Nuestra veterinaria incluso ya identifica sus llamadas de pánico versus las de contacto que normalmente emiten.

En el proyecto en Los Tuxtlas se trabaja en equipo, en el cual científicos de la UNAM colaboramos con actores locales como empresarios del ecoturismo y comunidades comprometidas con la conservación y las autoridades del ramo ambiental (CONANP), a partir de contar con el apoyo de Xcaret. Los costos del trabajo operativo se consiguen a través de concursos por fondos. Hasta el momento gran parte de los fondos han sido otorgados por organizaciones extranjeras; los gobiernos federal y estatal han hecho aportaciones en tres ocasiones.

Los eventos de liberación son momentos para celebrar el proyecto de largo plazo, para poner al día a la sociedad de los riesgos y avances, y que participen en el cuidado y apoyen con su presencia a las comunidades que hacen ecoturismo. Los tres sitios donde hemos hecho liberaciones -Reserva Ecológica Nanciyaga, Reserva Ejidal Benito Juárez y Reserva Ecológica La Otra Opción- son iniciativas de ecoturismo y conservación que han apostado al desarrollo sustentable desde hace mucho tiempo.

Con las seis liberaciones contamos ya con una población silvestre en Los Tuxtlas que al momento goza de 130 individuos en libertad con una sobrevivencia de individuos liberados en total del 87 %. Todo este trabajo se ha llevado a cabo mediante la autorización de la DGVS, a la cual se entregó un proyecto y planes de manejo de las UMAs participantes y también se le entregan detallados informes anuales, que cualquier persona podría consultar si lo solicita.

A pesar de las dificultades, este proyecto avanza gracias al trabajo en equipo entre población de la Reserva Los Tuxtlas, empresarios, academia y jóvenes egresados o estudiantes, voluntarios y miembros de las oficinas de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, y donantes. Algunas personas nos preguntan cómo pueden colaborar y hay una muy sencilla para poner tu granito de arena: tus próximas vacaciones ven a Catemaco y a Los Tuxtlas a ver guacamayas en libertad, haz ecoturismo, o mejor aún, aviturismo.

 

* Patricia Escalante es investigadora del Instituto de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de México.