Experiencias internacionales para reconstruir

Todos los desastres naturales ponen a prueba a las sociedades que los experimentan. La transparencia, la información, la rendición de cuentas y la colaboración entre actores serán determinantes para lograr una #ReconstrucciónAbierta.

Por: Joel Salas Suárez (@joelsas)

Cada desastre natural es un evento único para el cual nunca estaremos plenamente preparados. Experiencias internacionales pueden mostrarnos cómo ayudar mejor a las víctimas, distribuir los recursos adecuadamente y hacer rendir cuentas a las autoridades. Para llevar a cabo una #ReconstrucciónAbierta y exitosa conviene aprender de las experiencias internacionales para omitir replicar los mismos errores y adaptar a nuestro contextos prácticas que dieron buenos resultados para beneficiar a las poblaciones afectadas.

Una de estas experiencias es la reconstrucción que encabezó el gobierno de Indonesia tras una serie de desastres naturales en 2006. Ese año un terremoto y un tsunami destruyeron parte de la isla de Java: miles murieron y cientos de miles perdieron sus hogares. Ante la crisis, la solidaridad internacional generó el Fondo de Reconstrucción de Java (FRJ). El proyecto fue ambicioso, no solo buscaba reparar los daños, también tenía el propósito de garantizar el sustento y prosperidad de la población. En dos años, el gobierno logró reconstruir 200 mil hogares e incentivó la creación de pequeñas industrias. En algunas áreas el proceso de reconstrucción consiguió mejorar las condiciones de vida de los habitantes y generar cohesión social en las comunidades.

El éxito de las acciones del FRJ se debió en gran parte a su capacidad de involucrar a múltiples actores (el gobierno, los donadores internacionales, los medios, la sociedad civil y los beneficiarios) y generar información periódica y accesible sobre el progreso de las labores. El compromiso con la transparencia permitió generar un dialogo productivo entre todas las partes y superar obstáculos. De acuerdo con un funcionario indonesio, los buenos resultados del proyecto no se debieron a la cantidad de fondos, sino a la capacidad de rendir cuentas, asegurar que se cumplieran las especificaciones técnicas y a la colaboración entre donantes y gobierno local.

La acción de Accountability Lab en Nepal tras el terremoto de 2015 también merece ser mencionada. En este país existía un déficit de información en múltiples frentes. Los damnificados no sabían cómo recibir ayuda y el gobierno y las organizaciones de la sociedad civil no sabían cómo asistir a la población. Para solucionar esto, Accountability Lab conectó a las víctimas con el gobierno, voluntarios y otras organizaciones. Establecer estas conexiones logró mejorar el proceso de reconstrucción en un contexto adverso y mostró cómo la información juega un papel central en favor de los damnificados durante las emergencias.

También es posible aprender de prácticas internacionales que rastrean fondos e incentivan la rendición de cuentas. Vigilar la ruta de los recursos nos permitirá ir más allá de atender las necesidades inmediatas de las víctimas y resolver sus problemas de largo plazo. Actualmente existen plataformas digitales que informan sobre cómo se utilizan los recursos para el desarrollo o la ayuda humanitaria que podrían ser adaptadas. El gobierno de Países Bajos, por ejemplo, actualiza trimestralmente en una plataforma electrónica el estatus de todo el dinero que destina a proyectos internacionales para promover el desarrollo. En África, Malawi se asoció con AidData para codificar la información sobre este tipo de proyectos. La información se publica a través de una herramienta de cartografía interactiva que permite generar informes, establecer un dialogo con los donantes y mejorar la calidad de la ayuda.

Además de las experiencias internacionales, algunas acciones por parte de organizaciones locales deben ser reconocidas. Una de estas es Verificado19S. Esta organización se dedicó a corroborar la veracidad de la información sobre el terremoto. Estos esfuerzos se materializaron en un mapa y una base de datos que actualmente son la fuente de información más completa sobre el tema. Al igual que en Nepal, la labor de la organización permitió conectar los problemas con quienes pueden ayudar a resolverlos.

Todos los desastres naturales ponen a prueba a las sociedades que los experimentan. Las instituciones de nuestro país deben aprovechar esta oportunidad para demostrar que están a la altura de la situación y de la solidaridad, entrega y trabajo que ya mostró la población. Aprender de las experiencias y prácticas anteriores puede ser útil para arrojar luz sobre cómo debe ser un proyecto exitoso y proveer conocimiento técnico para llevarlo a cabo. La transparencia, la información, la rendición de cuentas y la colaboración entre actores serán determinantes para lograr una #ReconstrucciónAbierta. Una reconstrucción que no solo devuelva las cosas a su estado original sino que, como ocurrió en Java, logre mejorar la vida de las víctimas de forma permanente.

 

* Joel Salas Suárez es comisionado del INAI y coordinador de la Comisión de gobierno abierto y transparencia.

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