Escuelas incluyentes: una tarea urgente

Las primarias, secundarias, preparatorias y universidades deben entender que existe una población – que, debido a las cifras de violencia, discriminación y bullying – prioritaria a atender.

Por: Toña Orozco y Jorge Herrera

Es en la escuela donde pasamos la mayor parte de nuestro tiempo durante la juventud. Es donde aprendemos a convivir con otras personas de nuestra edad, donde vivimos experiencias nuevas y donde desarrollamos nuestra personalidad para convertirnos posteriormente en adultos. Sería lógico pensar que un espacio tan crucial en el desarrollo de las personas, genere sus esfuerzos para que estas se sientan seguras dentro de su espacio sin importar quienes son.

En un contexto en el que, según la Primera Encuesta Nacional sobre Bullying Homofóbico de 2012, sólo el 3 % de las personas afirman no haber sufrido bullying porque había un clima de respeto en su ambiente educativo[1], resulta sorprendente que sean las escuelas de las pocas que aún no ponen en marcha acciones para crear espacios más incluyentes para todos, especialmente para la comunidad LGBTTTI+.

Datos de la Encuesta Nacional sobre Discriminación y Juventudes – realizada en 2016 a 1079 jóvenes –, demuestra dicha situación. De ésta destaca que sólo 6 de cada 10 jóvenes viven su sexualidad abiertamente. La escuela es la última en la lista (escogida solo por el 39.6 %) de espacios donde las personas escuchan más mensajes positivos respecto a su orientación sexual y/o identidad de género. Los jóvenes encuestados, reconocen la escuela como un “espacio violento donde donde sus compañerxs son quienes principalmente hacen bullying estrechamente ligado a su orientación sexual y/o identidad de género”[2].

Las cifras son alarmantes, la necesidad de actuar es inminente y es nuestra responsabilidad como generación, el asegurarnos que el ambiente escolar cambie radicalmente para convertirse en uno donde nadie se quede sin las oportunidades que se merece por ser quien es. Las organizaciones e instituciones en México, ya estamos empezando.

 

El pasado 6 de noviembre, se llevó a cabo DIVERSIFICA, el primer foro de líderes universitarios LGBTTTI+. Dilo Escuelas Incluyentes –que tiene como objetivo fomentar políticas incluyentes para la comunidad LGBT en las escuelas–, en conjunto con la Escuela de Gobierno y Ciencias Sociales del Tecnológico de Monterrey, y sus grupos Humano y PRIDE, reunieron a líderes de grupos estudiantiles LGBTTTI+ en la Ciudad de México, para dar herramientas que permitan que su trabajo por la diversidad en las escuelas, tenga más impacto.

Por otro lado, en los próximos días la organización YAAJ, con apoyo de la Fundación Heinrich Böll presentará la guía titulada “Universidades Libres de Violencia por orientación sexual o identidad de género”. Por medio de este manual, se busca dar herramientas a las universidades para convertirse en espacios incluyentes.

La presentación será en la Universidad Iberoamericana, institución que constantemente ha demostrado un compromiso con la diversidad. No hay mejor prueba de esto que los baños para todo género que abrieron recientemente en su campus en Ciudad de México. Cabe aclarar que, aunque el grupo estudiantil AIRE del Tecnológico de Monterrey tuvo una iniciativa similar en Querétaro, el baño neutro solamente fue implementado por una semana, como una prueba piloto.

Ya tenemos las herramientas, ahora solo necesitamos el compromiso de las escuelas. Las primarias, secundarias, preparatorias y universidades deben entender que existe una población – que, debido a las cifras de violencia, discriminación y bullying – prioritaria a atender. En el país, el 89% afirma no haber sufrido bullying porque no habían salido del closet o no se les “notaba”.[3] Por eso, la escuela debe dar una atención libre de prejuicios, sin estereotipos, y sin sacar a nadie del closet.

Al igual que en otros lugares, también en los centros educativos deben existir baños sin división por género, en el que nadie tenga miedo a ser acosado o segregado, especialmente las personas trans, intersexuales, y cualquiera fuera de la definición binaria de género. El proceso de cambio de papeles de inscripción (nombre y género), debe ser una trámite fácil y rápido en donde la administración sea un apoyo y no una traba en el proceso de transición de cualquier estudiante que lo requiera.

Pero en específico, son las escuelas las que deben de implementar políticas de equidad de género (como también lo ha hecho La Ibero) para la comunidad estudiantil; y protocolos claros de actuación para prevenir y atender el bullying. Asimismo, a ningún estudiante, de ningún nivel educativo, se le debe negar la posibilidad de crear o participar en un grupo estudiantil, especialmente si este tiene como objetivo crear un espacio seguro para la expresión de su personalidad, como lo hacen los grupos estudiantiles LGBTTTI+.

Por otro lado, es indispensable preparar al personal. En 2012 en México, 48 % de las personas dice que la reacción del personal docente y autoridades escolares ante las diferentes situaciones de bullying era nula, ya que les parecía algo “normal”. Cabe resaltar que el 24 % de éstos, no se percataron del bullying, mientras que 11 % eran cómplices de la situación[4]. Es por esto que hay que capacitar al personal docente, de servicios y administrativo, para saber qué hacer en caso de detectar violencia o discriminación, y cómo hacer que sus clases sean más incluyentes.

Por último, y lo más necesario, hay que modificar el currículo educativo, con el fin que incluya temas de educación sexual y diversidad. Es imprescindible informar a los estudiantes, para tomar decisiones más informadas sobre su cuerpo, y su sexualidad; en un mundo en el que sería absurdo pensar que la diversidad en la sexualidad, es algo exclusivo de los adultos

Probablemente conoces a alguien que va a entrando a la universidad; una sobrina, que está en la preparatoria; o incluso, una pareja de la comunidad LGBTTTI+ con hijos que acaban de entrar a la primaria. Es momento de que las escuelas, se sumen a implementar medidas para crear espacios más seguros para cualquier persona que forme parte de su comunidad. Tú, platicando con el personal docente y administrativo sobre lo que hace falta; buscando ayuda de organizaciones y colectivos, para formular propuestas, o vigilando la forma en las que se enseñan ciertos temas, puede hacer un cambio. Este movimiento ha tenido un impacto positivo en varios sectores, ahora, falta el educativo.

 

* Toña Orozco y Jorge Herrera copresiden Dilo Escuelas Incluyentes, la organización dedicada a generar espacios seguros para la comunidad LGBT en las escuelas públicas y privadas de México.

 

 

 

[1] 1a Encuesta Nacional sobre Bullying Homofóbico. Mayo, 2012. Youth Coalition & COJESS México & enehache.com

[2] Encuesta Nacional sobre Discriminación y Juventudes LGBTI. YAAJ & CNDH & Fundación Heinrich Boll. Mayo, 2016. Disponible aquí.

[3] 1a Encuesta Nacional sobre Bullying Homofóbico – Mayo 2012 – Youth Coalition & COJESS México & enehache.com

[4] Idem

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