La connivencia de AMLO con la Ley de Seguridad Interior

La gente aplaude y parece que se siente tranquila de que en manos de un hombre dependan sus derechos humanos y la legalidad de la vida nacional. Nunca faltes Andrés Manuel, porque si esa ley deleznable cae en las manos de los malos, qué nos espera.

Por: Erik Del Angel Landeros

Un día después de que iniciaron las precampañas para las elecciones del 2018, el Congreso de la Unión aprobó finalmente la Ley de Seguridad Interior. Disposición criticada por organismos internacionales como la ONU, a través de múltiples instancias vinculadas con los derechos humanos, por la CNDH, así como por diversas organizaciones civiles y un sector significativo de la sociedad.

No es el objetivo de este texto ahondar en las falencias de dicha Ley, pulula información destacada sobre esto. Basta con decir que tal legislación coloca en una situación vulnerable a los derechos humanos de los ciudadanos, principalmente a su libertad de expresión, seguridad e integridad; legaliza la violación del estado de derecho y la de las instituciones civiles; además, otorga un poder discrecional y casi ilimitado al Poder Ejecutivo sobre el uso de la fuerza, en distintas situaciones y mediante variadas modalidades.

En suma, es la legislación más nociva para la ciudadanía aprobada en este sexenio. Ni siquiera hay un punto de comparación con las llamadas Reformas estructurales, las cuales suscitaron gran crítica y manifestaciones populares por su aprobación. Tampoco debatiremos sobre cada una de las reformas, concediendo que algunas de ellas eran perjudiciales, aunque la mayoría no impactan directamente a la sociedad. Algunas, quizá, trastocan las condiciones prevalecientes de grupos focalizados.

La crítica política y las movilizaciones partidistas y sociales contra las Reformas no se acercan a las que hubo por la aprobación de la Ley de Seguridad Interior, por seguir con esta comparación. ¿Acaso la oposición a las Reformas era política y la causa de fondo era atacar a la principal apuesta del gobierno peñista? Los únicos grupos que se inconformaron y movilizaron contra la Ley fueron las organizaciones civiles. Ninguna fuerza política salió a la calle, aunque en la votación sí se opusieron. Es decir, los partidos políticos de “izquierda” se limitaron a oponerse legislativamente, pero no a acompañar, no digamos liderar, una protesta significativa que ayudara a evitar la aprobación de la funesta disposición.

Entonces surge la pregunta ¿por qué PRD, Movimiento Ciudadano, PT y principalmente Morena, debido a sus características de movilización, no se lanzaron encarnizadamente contra la Ley referida? A decir verdad, de los partidos “Frentistas” no se espera una postura radical contra ninguna medida en el país. Parece que ellos están enfocados en negociar las candidaturas al interior de su coalición. Pero ¿cómo se explica la inacción del partido más crítico al régimen en este tema?

Me parece que la respuesta está en la postura y propuesta del líder de Morena respecto al tema de la inseguridad en el país, la cual coincidentemente fue presentada y ampliada en las últimas semanas. López Obrador ha sostenido que, además de atacar el problema de “raíz” mejorando la situación social y económica del país, va a encargarse directamente del tema de seguridad cada mañana.  Manifiesta que no se requiere ninguna reforma, ya que en la Constitución se indica que el comandante en jefe de las fuerzas armadas es el presidente y que él va a dirigir personalmente dichas fuerzas, agrupándolas en lo que denomina como la guardia nacional. La concentración de ese mando de seguridad en el presidente y la conducción directa en la materia son el modo en que Obrador pretende resolver el problema de inseguridad. Este planteamiento lo ha repetido en mítines y videos de promoción/comunicación, los cuales se pueden consultar con facilidad.

Precisamente, la Ley de Seguridad Interior aumenta las atribuciones del Ejecutivo en el rubro de la seguridad y mando de fuerzas armadas en todo el territorio nacional. No es extraño pensar entonces que a Andrés Manuel no le incomode esta disposición, ahora que existe tanta autoconfianza en el triunfo electoral. Esto explicaría por qué a la misma hora en la que el Senado aprobaba la Ley, AMLO presentaba a lo que sería su gabinete. En esta ocasión la protesta no era prioridad sino la presentación en sociedad.

Obrador se refirió directamente sobre la Ley de Seguridad Interior la tarde que ya estaba aprobada. En un video/spot de un acto público se le escucha decir: “se va a aprobar por la Cámara de Diputados”, casi de inmediato la gente le corrige: “ya se aprobó”. Él rectifica y dice que no se preocupen, que la disposición no modifica la Carta Magna y el presidente sigue siendo el jefe máximo de las fuerzas armadas. Que él nunca ocupará a dichos cuerpos para reprimir al pueblo y que la tropa tampoco va a hacer un fraude electoral en contra de su movimiento porque ellos lo apoyan. La gente aplaude y parece que se siente tranquila de que en manos de un hombre dependan sus derechos humanos y la legalidad de la vida nacional. Nunca faltes Andrés Manuel, porque si esa ley deleznable cae en las manos de los malos, qué nos espera.

La Real Academia de la Lengua Española, en su definición de connivencia dice: “disimulo o tolerancia acerca de las transgresiones que cometan contra las reglas o leyes bajo las cuales viven”. No veo duda, AMLO ha desarrollado una connivencia calculada y conveniente a la Ley de Seguridad Interior. Eso habla mucho de la visión que tiene del poder y de la forma en que se ejerce el servicio público.

 

* Erik Del Angel Landeros estudió Relaciones Internacionales en la UNAM. Maestro de Historia Moderna y Contemporánea por el Instituto Mora. Diplomado Líderes Progresistas por la Fundación Friedrich Ebert. Su tesis de Maestría obtuvo el reconocimiento Genaro Estrada 2012. Fue Consejero Universitario estudiantil de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM [email protected].

 

 

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