¿Un orden mundial Post-americano?

Ante la crisis en el liderazgo de Estados Unidos en la esfera global; ¿quién enarbolará los valores liberales en el régimen internacional? ¿Veremos el regreso del autoritarismo como una vía al desarrollo económico?

Por: Saul Vazquez Torres (@SawieV)

Hace unos cuantos días vi la gráfica adjunta  y me preguntaba ¿se va a recuperar de ésta Estados Unidos? Es algo que sinceramente me preocupa; para mi generación la hegemonía norteamericana es una constante. Desde la década del 90 con el auspicio norteamericano el número de democracias en el mundo ha pasado de 70 (1990) a 116 (2010). Hoy hasta los regímenes más autoritarios se presentan como una democracia o al menos como un país en transición a ella. Esto no es gratuito, como lo menciona el internacionalista Robert Kagan. Vivir en el mundo globalizado y multilateral que tenemos hoy no es cuestión de casualidad o determinismo histórico, es la acción del hegemón mundial modelando el orden en torno sus intereses.

Estados Unidos se encargó de tutelar el orden mundial en los hechos, liderando las intervenciones en la región de los Balcanes tras la disolución de Yugoslavia y en la invasión a Kuwait en 1990. Esto marcó la pauta de lo que estaría permitido durante la nueva hegemonía norteamericana, lo cual no le vino gratuito a Estados Unidos ya que desde la Guerra Fría los gobiernos en turno se enfrentaron a la oposición al interior. Richard Haas usa la alegoría de un Sheriff indispuesto, que sólo quiere sentarse a fumar después de una tarde pesada, pero los crímenes del pueblo no lo dejan descansar. 

Sin duda aquí el crítico cuestionará: ¿dónde quedaron los ideales democráticos todas las veces que EEUU apoyó a instaurar dictaduras militares? Fue más de una ocasión; Chile, Nicaragua, Corea del Sur y ahora aliados como Arabia Saudita. Para Robert Kagan esto se explica ante la presencia de amenazas peores que un régimen autocrático: el Comunismo durante la Guerra Fría y el radicalismo chií en Medio Oriente. EEUU apoyó a estos regímenes siempre y cuando al menos fueran liberales en lo económico o socios estratégicos contra una amenaza a la seguridad internacional.

Es por ello que encuentro especialmente preocupante la crisis en la confianza e institucionalidad de EEUU para el mundo en su conjunto. Como menciona Peter J. Taylor, la construcción de la modernidad a través de la hegemonía de Reino Unido primero; y Estados Unidos, después, construyó una serie de valores no sólo a través de su intervención militar sino a través de hacer deseables sus valores y estilo de vida a través del arte. Taylor expone como la novela británica fue promotora de la participación de la mujer en la sociedad e hizo deseable su integración en los procesos económicos; en el mismo sentido obró la aparición de las películas de Hollywood para la integración de jóvenes y minorías en los procesos económicos y en la imagen de lo que era deseable y aceptado. Construyendo así, en el ideario popular, el tipo de sociedad en que es deseable vivir: una abierta y plural.

Con la aparición de las alternativas de desarrollo de países como China, Singapur o los Emiratos Árabes Unidos, se rompe la idea que alguna vez gente como Seymour M. Lipset postularon como teoría de la modernización. Dicha teoría en resumidas cuentas es: Democracia va de la mano con desarrollo económico. En años recientes, los países africanos, a los que los donantes occidentales han dado la espalda ante su falta de democratización y rendición de cuentas, han volteado a países como China en búsqueda de una inversión no condicionada a cambios en su modelo institucional extractivista.

¿Quién si no EEUU promoverá los valores democráticos y liberales en el mundo? Una alternativa postulada por varios es el resurgimiento de Alemania como líder del bloque de la Unión Europea (UE) y sus valores democráticos. Angela Merkel aparece en otra encuesta de Pew Research como la líder en quién más confían los diversos países del G20 para liderar los asuntos mundiales. Sin embargo Merkel ya se está enfrentando a la posibilidad de no verse confirmada como Canciller y llamar a otras elecciones para mantener el poder, un escenario parecido al que enfrentó Rajoy en España. Anteriormente en el blog de la Revista Nexos discutí el reto que enfrenta Alemania al interior con el surgimiento del AfD un partido de extrema derecha que tuvo el 13% de la votación en las elecciones este año. El AfD ha representado un reto a Alemania en su política exterior, recriminando a Merkel estar más al pendiente de las necesidades del mundo que de los alemanes. Hoy Alemania lleva 3 meses sin un gobierno y esto está golpeando la influencia de Alemania en el mundo.  

Es decir, no se viable un reemplazo en el corto plazo para el liderazgo estadounidense, ¿debemos preocuparnos porque China rompa el orden democrático a nivel mundial? Robert Kagan lo tiene claro, para él es como la fábula del escorpión y la rana: China y Rusia no podrán mantener el régimen internacional porque en su naturaleza como naciones autocráticas y para preservar el orden al interior de sus sociedades tendrán que ir en contra de él. ¿Qué nos queda? Esperar que el retroceso de Norteamérica sea temporal. Su reciente fracaso ante la Asamblea General de Naciones Unidas condenado la decisión de mover su embajada en Israel es una muestra de su actual desprestigio. La política exterior de Trump deberá ser revertida para que EEUU pueda reasumir su necesario liderazgo en el mundo. Me preocupa también por México, que en la más reciente encuesta de latinobarómetro mostró ser el país de la región con menos aprecio por la democracia, es posible que en medio de éste vaivén mundial el desprecio por la democracia liberal nos haga tomar una decisión equivocada, necesitamos a la “Brillante ciudad para la colina” para recordarnos del valor de la democracia en el mundo.

1.Original de Pew Research Center se puede ver en este link
2. Autor de “The World America made” (Vintage, 2012)
3. Más puede leerse en su libro The First New Nation: The United States in Historical and Comparative terms (W.W. & Norton, 1970)
4. Sobre AfD recomiendo el libro de Franco Delle Donne y Andreu Jerez El Factor AfD
5. Cuando John Winthrop llegó a América en el barco Arabella dijo que la nueva sociedad a formarse ahí sería una “Brillante sociedad sobre una colina”, alegoría que se ha usado muchas veces a lo largo de la historia de EEUU para justificar su intervención y necesidad de marcar el rumbo del sistema internacional.

 

* Saúl Vázquez Torres es Internacionalista por el ITESM, integrante de la Iniciativa Galileos y Consejero Nacional del PRD.

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Comentarios
  • Porfirio Franco

    Es increíble (bueno, no tanto, ya me estoy acostumbrado) ver que todos los artículos y opiniones de los “intelectuales” traten de hacer ver a Trump como el ogro de la película, el que va a destruir el mundo, pero a la vez están emitiendo un veredicto nefasto en contra de los que votamos por él; si bien es cierto que no es un político de carrera, eso es precisamente lo que lo hizo atractivo a los que estamos preocupados por el rumbo que llevaba este gran país, queríamos algo diferente, un cambio positivo, porque nos oponemos precisamente a un sistema político y económico liberal, no renunciamos a la democracia, al contrario, es por lo que luchamos, y rechazamos rotundamente el socialismo, pues teniendo la experiencia de los países como México de donde vengo huyendo, seria una estupidez tratar de replicar lo que tiene al país hundido.
    Trump es nuestra esperanza de regresar a un sistema político y económico que hizo a esta la nación más próspera y democrática del mundo, donde todavía se puede respirar la libertad, que se dice fácilmente, pero es muy difícil de obtener, pues las masas son presa de los grandes impostores disfrazados de “Santa Claus” que ofrecen cualquier cosa a cambio del voto, afortunadamente hubo gente que pudimos discernir y votamos por el orden y por restaurar la república, rechazando el despotismo al estilo Latinoamericano.
    Hollywood no es y no debe ser el modelo a seguir si se quiere una sociedad con valores, pues es una cloaca que expone y promueve, en la mayoría de los casos, un estilo de vida amoral que solo debilita la infraestructura de cualquier sociedad, va en contra de la integración familiar, promueve la promiscuidad, el consumo drogas, y eso no es “normal” como pretenden que sea.
    Creo que la preocupación mayor de todos los “intelectuales”, organizaciones y países donde impera la corrupción, es que se les va a acabar la fuente de ingresos, y eso no es conveniente, ni para los que dependen de estos programas “benevolentes” ni para los que pagamos por eso.
    Saludos cordiales!
    Porfirio Franco