Ahorro interno, una variable olvidada del crecimiento

Desde el 2003 el ahorro interno ha oscilado entre 20 y 22 % y el crecimiento real del PIB ha sido positivo pero modesto en la mayor parte de los años, promediando 2.3 % anual entre 2003 y 2016. Han sido años de estabilidad macroeconómica, a diferencia de las tres décadas previas.

Por: Félix Vélez (@felixvelez)

Es común que se mencionen factores institucionales (corrupción, delincuencia organizada, impunidad, estado débil) y microeconómicos (falta de competencia, inadecuada regulación, baja calidad del capital humano) cuando se analizan los obstáculos para el crecimiento económico en México. Todos ellos propician que la inversión sea menor y de menor calidad.

Tal análisis es sin duda pertinente, pero, como casi siempre ocurre, incompleto. Una variable, sin duda importante, como determinante del crecimiento, es el ahorro. Desde un punto de vista microeconómico es el sacrificio de consumo presente para poder consumir más en el futuro. Traducido al mundo macro, son los recursos para financiar proyectos de inversión, que por lo tanto no inciden a corto plazo en el ingreso, pero sí cuando se concluyen, al aumentar la producción de bienes y servicios.

El ahorro se divide en interno y externo. El primero a su vez es la suma del que realiza el gobierno, y el de las familias y empresas. Cuando, como es el caso en la mayoría de los países la mayor parte del tiempo, el gasto público excede a los ingresos gubernamentales, en el gobierno hay desahorro, lo cual reduce los recursos disponibles para financiar inversión.

El ahorro externo es el saldo de la cuenta corriente de la balanza de pagos. La diferencia entre los egresos derivados de la compra de bienes y servicios en el exterior y los ingresos por venta de bienes y servicios en el resto del mundo. Si el saldo es negativo se dice que el ahorro externo es positivo, al contribuir a financiar proyectos de inversión pública y privada. En general, cuando en un país se recurre masivamente al ahorro externo, crece el riesgo asociado a una disminución abrupta (e incluso interrupción) de los flujos provenientes del exterior.

¿Cuál ha sido la trayectoria del ahorro interno en México? Como se puede ver en la gráfica (datos del Banco Mundial)[i] la proporción del ahorro interno bruto en el Producto Interno Bruto (PIB), conocida como coeficiente de ahorro, era muy baja a principios de los años sesenta. En 1962 fue de 14.9 por ciento. Siguió una tendencia creciente a lo largo de los sesenta y setenta alcanzando un máximo de 30.3 por ciento en 1983. Cabe señalar que en el primer año el PIB creció 4.7 y en el segundo – 4.2 por ciento, lo cual sugiere una relación inversa entre ahorro y crecimiento.[ii] La razón es que en 1962 el ahorro externo era positivo, mientras que en 1983 fue muy negativo, resultado de la masiva transferencia de recursos al exterior ocasionada por pronunciados desequilibrios en las finanzas públicas (ahorro público negativo) al finalizar el gobierno de López Portillo.

A partir de 1983 el coeficiente de ahorro disminuye en casi todos los años, hasta tocar 17 por ciento del PIB en 1994. En ese año el PIB creció en términos reales en 4.7, pero al año siguiente (1995) registró una variación real de -5.8 por ciento, como resultado, entre otros factores, de los llamados “errores de diciembre”.[iii] El coeficiente de ahorro en dicho año subió a 21.2 por ciento, pero al igual que en 1983 el ahorro externo se volvió muy negativo.

A partir de 2003 el ahorro interno ha oscilado entre 20 y 22 por ciento y el crecimiento real del PIB ha sido positivo pero modesto en la mayor parte de los años, promediando 2.3 por ciento anual entre 2003 y 2016. Han sido años de estabilidad macroeconómica, a diferencia de las tres décadas previas.

Finalmente, como botón de muestra, el coeficiente de ahorro en América Latina en 2015 fue 17.7, mientras que en Asia Oriental y el Pacífico de 35.2 por ciento. En la primera región la variación del PIB real fue de -0.2 por ciento, y en la segunda de 4.1 por ciento. Dichas brechas se han mantenido por al menos 4 décadas, la evidencia empírica sugiere fuertemente que a largo plazo la relación entre ahorro interno y crecimiento económico es positiva.

 

* Félix Vélez ha sido Secretario General del CONAPO y Vicepresidente de la Junta de Gobierno del INEGI. Forma parte del grupo de expertos de @MexicoComoVamos.

 

[i] Disponible aquí.

[ii] Fuente: Banco Mundial. En adelante toda la información proviene de esta fuente.

[iii] Se conjugaron errores en el manejo de la política cambiaria con una apreciación real del peso mexicano que no era sostenible a largo plazo.

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