De la ineficacia de la política monetaria

¿Qué tan eficaz ha resultado el aumento en la Tasa de Interés Interbancaria, que es la herramienta de política monetaria del banco central, para combatir el repunte en la inflación?

Por: Arturo Damm Arnal (@ArturoDammArnal)

I.-

En diciembre de 2015 la inflación anual fue 2.13 por ciento. Durante la primera quincena de junio la inflación se ubicó en 6.30 por ciento. En diecisiete meses y medio la inflación repuntó 3.30 puntos porcentuales, equivalentes al 195.8 por ciento.

Según el artículo 28 de la Constitución, “el Estado tendrá un banco central”, cuyo “objetivo prioritario será procurar la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda nacional”, lo cual quiere decir, según la meta que el Banco de México se fija a sí mismo, mantener una inflación del 3 por ciento, más menos un punto porcentual de margen de error. La máxima inflación aceptable es del 4 por ciento. La última inflación reportada, 6.30 por ciento, resultó 57.5 por ciento mayor.

Del 17 de diciembre de 2015 al 22 de junio pasado la Tasa de Interés Interbancaria, TII, que es la tasa de referencia, a la que el Banco de México presta dinero, pasó de 3.00 a 7.00 por ciento, un aumento de 4 puntos porcentuales, equivalentes al 133.33 por ciento, con el fin de combatir el repunte en la inflación.

De diciembre de 2015 a junio de 2016 la TII, con la intención de combatir el repunte en la inflación, aumentó 133.33 por ciento. En ese mismo lapso la inflación repuntó 195.8 por ciento. ¿Qué tan eficaz ha resultado el aumento en la TII, que es la herramienta de política monetaria del banco central, para combatir el repunte en la inflación?

II.-

Leemos, en el comunicado oficial del Banco de México, en el que anuncia y justifica la alza más reciente en la TII, que “es pertinente recordar que las medidas de política monetaria inciden con un rezago considerable sobre el comportamiento de la inflación”, por lo que la falta de resultados en el combate al repunte inflacionario puede deberse a ese “rezago considerable”. ¿Qué nos está diciendo la autoridad monetaria? Que la medida es eficaz, pero no de manera inmediata. Hay que esperar. ¿Cuánto tiempo?

En el comunicado leemos que “se prevé que la inflación general anual alcance su nivel máximo en los próximos meses para después retomar una trayectoria descendente”, anticipándose “que si bien en 2017 la inflación se (ubicará) considerablemente por arriba de la cota superior del intervalo de variación del Banco de México (4 por ciento), durante los últimos meses de este año y todo el próximo, (retomará) una tendencia convergente hacia el objetivo de 3.00 por ciento, (para alcanzar) dicho nivel hacia el cuarto trimestre de 2018”. Ya veremos.

Además de lo señalado por el Banco de México en relación al rezago considerable con el que actúa la política monetaria sobre la evolución de la inflación, podríamos explicar esa falta de resultados inmediatos argumentando que la medicina (el aumento en la TII) es la correcta, pero que la dosis (incremento de 3 a 7 por ciento en diecisiete meses y medio) ha sido insuficiente, y que el banco central debe recetar dosis más abundantes para que el rezago con el que actúa la política monetaria no resulte tan considerable, y el mismo logre su meta: lograr una inflación no mayor al 4 por ciento.

III.-

Más allá de la explicación del Banco de México en torno al rezago considerable con el que actúa la política monetaria, y más allá de la pregunta relacionada con la dosis, debemos preguntarnos si el aumento en la TII es la medicina correcta para combatir el repunte en la inflación. Las autoridades monetarias consideran que sí. ¿Por qué?

Esta, ceteris paribus (pequeño “detalle” que no debemos para por alto), es la lógica. 1) El aumento en la TII provoca un aumento en el resto de las tasas de interés, incluidas las pasivas. 2) El aumento en las tasas pasivas hace más atractivo el ahorro, desincentivando la demanda por bienes y servicios. 3) Lo anterior se traduce en una menor demanda agregada (compuesta por la demanda de las familias, de las empresas, del gobierno y de los extranjeros). 4) La menor demanda agregada reduce las presiones alcistas sobre los precios: a menor demanda los oferentes se la pensarán dos veces antes de subir los precios. 5) Las menores presiones alcistas sobre los precios contienen el repunte en la inflación. Esto último (contención del repunte en la inflación) se da con un rezago considerable con relación a lo primero (aumento en la TII), tal y como lo reconoce la autoridad monetaria.

Lo que esta “lógica” pasa por alto (y esta puede ser la explicación de la ineficacia del aumento en la TII como herramienta para combatir el repunte en la inflación), es lo siguiente, considerando nuevamente el ceteris paribus. Un agente económico X, aprovechando el alza en la tasa de interés, decide ahorrar, reduciendo su demanda presente de bienes y servicios. ¿Resultado? Menor demanda agregada. Hasta aquí todo bien. ¿Pero qué sucede con el otro agente económico, Y, el que, a cambio del dinero prestado, le paga a X una mayor tasa de interés? ¿Qué hará Y con el dinero que le presta X? Muy probablemente lo gastará, demandando bienes y servicios, con lo cual aumenta la demanda agregada, de tal manera que el aumento en la demanda de Y compensa la disminución de la demanda de X, y la demanda agregada queda igual, lo cual explica la ineficacia del aumento en la TII como herramienta de política monetaria.

¿Hasta qué punto la ineficacia mostrada hasta ahora, después de diecisiete meses y medio de la primera alza en la TII, por la política monetaria para contener el repunte en la inflación se debe, no al rezago considerable con el que la misma actúa, sino a lo señalado en el párrafo anterior: que alguien ahorre (preste su dinero a cambio del pago de un interés), quiere decir que ese alguien deja de demandar para que alguien más demande?

 

 

*Arturo Damm Arnal es economista por la Universidad Autónoma Metropolitana. Estudió también la licenciatura, la maestría y el doctorado en Filosofía en la Universidad Panamericana, donde también cursó la maestría en Derecho Económico. Es profesor de Análisis Económico del Derecho y de Historia del Pensamiento Económico en la misma universidad. Forma parte del grupo de expertos de @MexicoComoVamos. E-mail: [email protected]

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