El futuro del sistema de salud en México

En el último año la afiliación al IMSS se ha incrementado más allá de lo esperado, lo que ha permitido un incremento de los ingresos, pero poco se sabe cómo ha impactado en la calidad del servicio.

Por: Nelly Aguilera (@naguileraa22)

En las vísperas del cambio de gobierno en 2012 se creó una gran expectativa de cambios al sistema de protección social. Inclusive el entonces candidato Peña Nieto sugería que este sería un tema prioritario en su gobierno. Así, surgieron múltiples propuestas, no siempre coincidentes, sobre hacia dónde se debería dirigir el sistema. Ya arrancado el sexenio, en el gobierno había dos posturas en el tema de la salud. Por un lado, estaba el grupo de la SHCP que apoyaba el statu quo con un saneamiento financiero – y el grupo de la Secretaria de Salud y de FUNSALUD que desde hace por lo menos veinte años han propuesto un sistema al que se le conoce como pluralismo estructurado. La diferencia entre uno y otro son significativas. En el primer caso en realidad todo gira alrededor del IMSS sin ningún cambio sustancial en el rol de las estructuras que lo componen ni en el rol que tienen los pacientes; el Seguro Popular sería un programa de mucha menor escala para la población que no se pudiera formalizar.

El segundo modelo postula una reforma estructural que empezaría por separar los seguros del IMSS y procedería a hacer una separación de funciones en el seguro de salud del IMSS entre financiamiento y prestación de servicios y una integración horizontal entre la seguridad social financiado con fondos tripartitas y el Seguro Popular financiado principalmente por impuestos generales. Además, se haría más flexible el sistema tanto a los usuarios como a los prestadores y la Secretaría de Salud fortalecería su papel de regulador.

El contexto que había en ese entonces era que habiéndose alcanzado la cobertura universal (por lo menos en el financiamiento de parte del gobierno), se habían reducido ciertas brechas entre ambos sistemas, que el IMSS estaba en quiebra y requeriría recursos externos durante esta administración, y que en los estados se estaba haciendo un mal uso del dinero que les llegaba por el Seguro Popular.

Hoy a menos de un año de las elecciones ¿cómo vamos? El Informe al Ejecutivo Federal y al Congreso de la Unión sobre la Situación Financiera del y los Riesgos del Instituto Mexicano del Seguro Social 2016 – 2017 indican que la afiliación al IMSS se ha incrementado más allá de lo esperado, lo que ha permitido un incremento de los ingresos y que esfuerzos operativos han permitido una disminución de los gastos. Poco se sabe cómo esto ha impactado en la calidad del servicio, pues el IMSS es una institución muy cerrada en proporcionar datos que no sean financieros, pero ya está claro que la SHCP no tendrá que preocuparse por fondear al IMSS al menos hasta el 2020.

En el caso del Seguro Popular se ha disminuido el presupuesto y habrá que evaluar la reforma a la Ley General de Salud que busca un uso más eficiente de los recursos.

En mi opinión estamos en una situación muy similar en la que se encontraba el país en 2012: solo hemos ido pateando el problema unos años, pero con el costo que los márgenes de acción ya son muy estrechos tanto para incrementar ingresos como para bajar gastos. En particular los datos de empleo formal e informal indican que ahora como en 2012 el empleo informal representa poco más de la mitad y que pasarán muchas décadas para que baje a niveles de 20 %, considerando el crecimiento económico histórico.

El rescate financiero que eventualmente requiera el IMSS es una oportunidad para pedir cambios al Instituto. Los organismos de la sociedad civil debemos de empezar por participar en las propuestas para la construcción de un mejor Sistema Nacional de Salud; no obstante dada la incertidumbre sobre el resultado de las elecciones y la falta de consenso entre las diferentes visiones, debemos ponernos de acuerdo en los pilares básicos, más allá de los detalles.

 

* Nelly Aguilera es Doctora en economía por la Universidad de Chicago y microeconometrista en temas de política social. Es profesora invitada del CIDE / DAPP y coordinadora de investigación de CIDE / CLEAR-LAC. Es miembro del panel de expertos de @MexicoComoVamos.

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