Aviación a fondo

El dictamen aprobado por los diputados para que las aerolíneas compensen a los pasajeros por retrasos en los vuelos era un derecho que ya existía. La pregunta es si ahora sí la autoridad será capaz de hacer cumplir esas disposiciones.

Por: Carlos Martínez Velázquez (@carlosmartinezv)

Después de muchos intentos, en la Cámara de Diputados se aprobó un dictamen para modificar la Ley de Aviación Civil y regular los retrasos de las aerolíneas (y otros aspectos). El dictamen votado el pasado 18 de abril de 2017, y que pasa a la cámara de Senadores, básicamente sube a nivel de ley los derechos de los pasajeros contenidos actualmente en el artículo 38 del Reglamento a la Ley de Aviación Civil. La pregunta es si ahora sí, la autoridad será capaz de hacer cumplir esas disposiciones.

Por ejemplo, en el Reglamento a la Ley de Aviación Civil ya se estipula el derecho a viajar gratuitamente con equipaje de 25 kilogramos en aerolíneas con capacidad de 20 pasajeros o más. Sin embargo, los consumidores, cuando compramos un boleto de avión, observamos que algunas aerolíneas te cobran desde la primera maleta. Lo anterior ocurre porque las empresas tratan de apegarse a los tratados internacionales en la materia en lugar de a la legislación vigente en México. Pero los consumidores acaban pagando por lo que es su derecho. Sería importante evaluar entonces la fortaleza del regulador para hacer cumplir la ley.

La Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes es el organismo que regula el mercado de la aviación civil. Ésta expide las concesiones por ruta para cada aerolínea y es actor importante para establecer las condiciones de competencia económica en el sector. Sin embargo, al ser una dirección dentro de la SCT, puede carecer de autonomía técnica para sus decisiones. En otras ocasiones ya se ha propuesto que se vuelva un organismo desconcentrado de la Secretaría para dotarlo de mayor fortaleza e independencia. Las reformas que se proponen a la Ley de Aviación Civil deberían de ser aprovechadas en este sentido.

En los cambios a la Ley también se debe de pensar en la integración con otros mercados internacionales. Por ejemplo, en el terreno de la aviación, la competencia en rutas internacionales se basa en acuerdos bilaterales entre los países. Recientemente se actualizó el convenio con Estados Unidos, con lo que se permite que cualquier número de aerolíneas pueda volar en cada ruta entre los países, lo que significa mayores opciones para el consumidor para cada ruta. En dichos convenios también se establecen derechos y obligaciones de las partes, por lo que los legisladores deben de pensar en la convergencia regulatoria entre los países para fomentar la competencia y evitar fricciones regulatorias en los mercados.

En materia de retrasos, en una publicación anterior proponíamos lo siguiente, que sería una forma sencilla de instrumentar la legislación a los retrasos (ver Altamirano y Martínez, 2015):

“En el ámbito internacional, se ha buscado fortalecer los derechos de los consumidores en materia de retrasos. Por ejemplo, se han establecido límites y horarios de espera, después de los cuales el pasajero puede exigir compensación[1]. Además, se ha avanzado en reconocer que en el tema de la puntualidad no sólo se debe de tomar en cuenta los retrasos de la salida, sino el tiempo de llegada, comparado con el estimado que otorga la aerolínea en la compra del vuelo[2]. Estas prácticas reflejan las tendencias hacia donde puede avanzar la normatividad en la materia.

En el caso mexicano … la legislación vigente no establece claramente las responsabilidades de los concesionarios de los grupos aeroportuarios, debido a que los retrasos pueden ocurrir por fallas en la operación. Del total de operaciones registradas en el AICM en 2013, 16.5 % fueron retrasos que no se pueden atribuir a las aerolíneas (se trata de casos como factores climatológicos o fallas en la operación del aeropuerto[3]). En estas situaciones, las responsabilidades por las deficiencias del servicio en perjuicio del consumidor revelan una inequidad y asimetría en las relaciones de consumo de estos frente a las aerolíneas y los operadores aeroportuarios.

Para mejorar y agilizar los esquemas de compensación a los consumidores, así como asignar responsabilidades claras, consideramos adecuado avanzar a un esquema de compensación automática a los consumidores, sin importar si el retraso se debe a la aerolínea o al operador aeroportuario. Se podría establecer una especie de cámara de compensación en el que participen el regulador, las aerolíneas y los grupos aeroportuarios, y en el que se observe y garantice las compensaciones por retrasos. En este caso se podría solicitar a la aerolínea que sea la encargada de indemnizar de manera directa al consumidor, y si el retraso no se comprueba que era atribuible a ésta, se le regresa internamente el costo de la retribución que se le haya otorgado al usuario”.

En el dictamen de ley presentado se prevé que cuando haya sobreventa de boletos y se deniegue el embarque a un pasajero, las aerolíneas deberán “solicitar voluntarios que renuncien al embarque a cambio de beneficios que acuerde directamente con el pasajero”. Lo anterior se suma a la obligación que se impone a las aerolíneas de transparentar sus términos y condiciones de vuelo. Por la que cada una deberá establecer políticas de reembolso para este caso, no inferiores a las que la propia ley ya establece. De esta manera se pueden evitar casos como el reciente de United Airlines en Estados Unidos.

En suma, el dictamen significa buenas noticias para los consumidores, pero puede ser fortalecido a su favor por los senadores. Preocupa que no haya una discusión integral del tema en el que se discutan las responsabilidades de los operadores de aeropuertos, las capacidades del regulador para aplicar la ley y la convergencia regulatoria internacional. Parece que los legisladores son incapaces de observar el panorama completo: regulación del mercado, competencia económica y derechos de los consumidores. En la medida en que se atiendan los tres se puede lograr una mejor reforma en beneficio de los consumidores.

 

Referencias:

Altamirano, Bernardo, y Carlos Martínez. 2015. «La competencia y los consumidores en mercado regulados.» En Derecho de la Competencia en México, editado por José Roldán Xopa, Carlos Mena Labarthe y Laura A. Méndez Rodríguez, 461-495. Mexico: Porrúa

 

 

[1] La Unión Europea en su Regulación (EC) No. 261/2004, establece las reglas de compensación y asistencia a pasajeros respecto a denegación de embarque, cancelaciones y retrasos que sufran los pasajeros en vuelos dentro y fuera de los países miembro.

[2] En un caso reciente (Germanwings v. Henning) la corte europea ha señalado que en caso de retraso de tres horas o más, respecto a lo indicado en la hora de llegada al destino final, el consumidor puede reclamar compensación.

[3] Estudio de Martínez, 2014. Op. Cit.

Close
Comentarios