15 personas en la antesala del Consejo General del INE

La falta de transparencia ha imposibilitado, tanto a los participantes como a quienes seguimos de cerca el proceso, conocer el desempeño que ha tenido cada aspirante en las distintas etapas implementadas: examen, evaluación documental, ensayo y entrevista.

Por: Francisco Rojas Choza (@rojaschoza)

El procedimiento de designación de consejeras y consejeros del Instituto Nacional Electoral (INE) se encuentra en su etapa final. En días pasados el Comité Técnico de Evaluación (CTE) –órgano encargado de evaluar la idoneidad de los aspirantes– aprobó por unanimidad los 15 nombres de entre los cuales la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados (JUCOPO) seleccionará a las 3 personas que serán elegidas por el Pleno de la Cámara a efecto de que se integren al Consejo General del INE a partir del próximo 4 de abril, y que permanecerán en el cargo hasta el 2026.

Hasta ahora el proceso se ha caracterizado por su complejidad y poca transparencia; sin embargo, no todo ha sido negativo, por lo que realizaré un balance de lo que ha sido el procedimiento hasta ahora.

El pasado 21 de febrero se publicó la convocatoria al proceso de designación. De su análisis advierto un vicio que afecta la legitimidad del mismo, pues contrario a lo que dispone el artículo 41 constitucional se determinó que la JUCOPO sería quien definiría la metodología a utilizarse y no el CTE. Además, esta metodología se daría a conocer por la JUCOPO hasta el 6 de marzo; es decir, ya concluido el registro de aspirantes, lo cual afectó la certeza de los participantes, pues al momento de registrarse no sabían cómo serían evaluados.

Por otro lado, el CTE se integró por siete miembros –tres elegidos por la JUCOPO, dos por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y dos por el Instituto Nacional de Transparencia–. Con independencia de los perfiles designados, se trató de un ejercicio discrecional por parte de todos los órganos involucrados, ya que en ningún momento expusieron las razones que los llevaron a hacer tales nombramientos y hoy aún queda pendiente la publicación del currículo de 3 de sus integrantes.

Con respecto a la participación de la ciudadanía, 151 solicitudes fueron aprobadas para ser parte del procedimiento –sólo una persona no fue considerada porque no entregó la documentación requerida–, 108 hombres y 43 mujeres. El número de aspirantes es relevante, ya que en relación con el número de cargos vacantes, es uno de los concursos públicos en materia electoral más concurridos; por encima del de 2011, cuando se inscribieron 139 aspirantes para igual número de cargos disponibles.

Entre las y los aspirantes la mayor parte cuentan con una formación académica en el ámbito del Derecho, el 69 % de los registrados; el resto son ciudadanos con formación profesional diversa, desde politólogos hasta ingenieros en petroquímica. El 82 % poseen estudios de posgrado y el 89 % tiene algún tipo de experiencia en materia electoral. En suma, la preparación académica y la experiencia de quienes buscan llegar al Consejo General del INE en principio parece suficiente.

La falta de transparencia ha imposibilitado, tanto a los participantes como a quienes seguimos de cerca el proceso, conocer el desempeño que ha tenido cada aspirante en las distintas etapas implementadas: examen, evaluación documental, ensayo y entrevista.

Hasta ahora únicamente hemos podido conocer de manera parcial los resultados de las primeras dos etapas, pues en ningún caso se asociaron las calificaciones al nombre de los aspirantes, cuestión que resulta contraria al principio de máxima publicidad que se debe seguir en procesos cuyos resultados son de interés público y que además es contraria a la pretensión del Congreso de ser un Parlamento Abierto.

Lo único que sabemos es que en la etapa de examen de conocimientos el promedio obtenido por los aspirantes fue de 72.68, por debajo de lo que esperaríamos de quienes esperan ser parte del máximo órgano electoral del país. Por otro lado, el promedio obtenido en la evaluación documental y ensayo de las y los 51 aspirantes citados que pasaron a la etapa de entrevista fue de 76.83.

No sabemos si los 15 aspirantes que están en la antesala para formar parte del INE fueron los mejores evaluados, pero sí sabemos que son ocho mujeres y siete hombres, seis actualmente son consejeras o consejeros electorales en el ámbito local, cuatro fueron consejeras o consejeros electorales locales, uno recientemente concluyó su cargo como Magistrado de la Sala Superior del TEPJF, dos han sido directores jurídicos en el IFE, otro más ha desarrollado gran parte de su carrera en el TEPJF y otro es académico (aquí puedes ver sus perfiles).

Para tomar la decisión final, es necesario que los diputados exijan la información de cada uno de los 15 aspirantes finalistas. Esperemos que en el ejercicio de sus funciones no existan limitantes para conocer el resultado de la evaluación.

En suma, hasta ahora el proceso puede sintetizarse en el uso de nuevos –no necesariamente buenos, pero sí complejos– mecanismos para dotar al CTE de elementos objetivos en la evaluación de cada uno de los aspirantes como un aspecto destacado; sin embargo, la falta de certeza para los aspirantes y la escasa transparencia demostrada en cada una de las etapas constituyen un atentado a cualquier mejora al procedimiento de designación que por primera vez será revisado por la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación ya que un aspirante presentó una impugnación, lo que abre la posibilidad de que se modifiquen etapas del procedimiento que, en apariencia, ya han concluido.

 

* Francisco Rojas Choza es coordinador del Observatorio Electoral de Strategia Electoral.

 

Aquí puedes conocer el análisis que hemos realizado a lo largo de todo el proceso de designación.

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