Balance y prospectiva electoral 2017–2018

La falta de civilidad democrática de nuestros actores políticos y su prácticamente nula disposición a aceptar la derrota, prevé escenarios en los cuales —en clara distancia del ejemplo chileno— los conflictos postelectorales.

El año por concluir ha estado cargado de actividad electoral en México y en la región. 2017 ha sido sólo un preámbulo de lo que será 2018, en el caso de México tendremos la jornada electoral más grande en la historia moderna en función del número de cargos federales y locales a elegir, así como del número de electores que se encontrarán habilitados para votar el domingo 1º de julio.

2017 tuvo importantes elecciones en la región: destacaron las presidenciales en Ecuador, Chile y Honduras, todas ellas con resultados que dejan importantes enseñanzas en lo político y electoral. En Ecuador, a pesar de lo cerrada de la contienda, la actuación de la autoridad electoral y el comportamiento de los contendientes demostró un profundo talante democrático; un caso similar ocurrió en Chile, en donde tanto en la primera como en la segunda vuelta destactó la vocación democrática que por años ha demostrado ese país. Fue diferente lo que ocurrió en Honduras, en donde a la fecha se vive un importante conflicto postelectoral que recuerda la importancia de la calidad en el desarrollo de todas y cada una de las etapas de un proceso electoral.

También destacaron los comicios en Argentina y Venezuela, que para el segundo de los casos ha sido fiel reflejo de la degeneración de sus instituciones, a partir de la celebración de elecciones que dejaron serias dudas sobre su organización y sobre la certeza de sus resultados que terminan por sumir aún más al país en el conflicto político y social que libra desde hace algunos años.

En lo que a México se refiere las elecciones celebradas en el Estado de México, Coahuila, Nayarit y Veracruz sirvieron como alerta de lo que puede ocurrir en 2018 a partir de la falta de certeza en los criterios de fiscalización del Instituto Nacional Electoral (recuerda lo que escribimos sobre el tema) y, del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Para los dos primeros casos, la cercanía en los resultados obtenidos por las dos opciones más votadas incrementó la tensión sobre dichas elecciones que mantuvieron en suspenso hasta el final la posibilidad de que fueran anuladas.

Termina 2017 y ¿qué nos viene?

En el ámbito electoral solemos decir que ya sabemos quién ganará la elección y que esa persona será la que obtenga más votos; lo cierto es que dicha afirmación sólo sirve para evidenciar que durante la jornada, a pesar de la opinión de la ciudadanía interpretada a través de encuestas se diga una u otra cosa, es el elector bajo el resguardo de la secrecía de su voto el que tiene la libertad de decidir quién gobernará o lo representará los siguientes años.

2018 traerá comicios en distintos países que contemplan mecanismos que en México se han valorado pero jamás implementado, como la 2ª vuelta electoral —a nivel local San Luis Potosí alguna vez lo hizo—. En tal circunstancia, en febrero de 2018 Costa Rica irá a la 1ª vuelta de su elección presidencial; en abril tocará el turno de Paraguay; en mayo el de Colombia; en octubre el de Brasil; y, en Venezuela como todo lo relacionado a sus elecciones, esperamos que cumplan con su calendario electoral y sometan la Presidencia de la República a votación popular.

En el caso de México, la recta final de las campañas electorales y la elección misma se celebrará durante la realización del mundial de futbol en Rusia, situación que no es inédita, pues desde 1982 ha ocurrido en distintas ocasiones.

Coincidencia en la celebración de elecciones presidenciales y los mundiales de futbol. Fuente: elaboración propia.

 

Al margen de lo anterior, las elecciones 2018 auguran en México incertidumbre sobre la forma en la que convivirán los 30 comicios locales con los federales; más aún considerando que existen diferentes temas en los que no existe homologación legal —algo que no es deseable—, pero tampoco criterios uniformes por parte de la autoridad electoral, tales como: precandidaturas únicas, convivencia de coaliciones federales y locales, mensajes de precampaña, intercampaña y campaña, fiscalización, entre otros. Temas con los que se condiciona la competencia política al marcar fronteras invisibles en la forma de hacer campaña entre una u otra elección.

Lo anterior, sumado a que la experiencia nos indica que la falta de civilidad democrática de nuestros actores políticos y su prácticamente nula dispisición a aceptar la derrota, prevé escenarios en los cuales —en clara distancia del ejemplo chileno— los conflictos postelectorales se resuelvan en los tribunales electorales del país.

Finalizamos y agradecemos el habernos acompañado durante 2017, e invitamos a todos y todas a seguirnos por esta vía y en nuestras diferentes plataformas; procuraremos estar a la altura de los retos que nos presentan las elecciones en 2018. Felices fiestas y Feliz Año Nuevo.

 

@eleccionesymas

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