Ernesto Ramos

Ciudad de Alfabetos

Perfil Maestro en Derecho por la Universidad de Nueva York. Candidato a Doctor por la Complutense de Madrid. Papa de cinco, tránsfuga de sí mismo, hincha del Santos. Lamenta no haber sido Amanuense de Arreola. Siguelo en twitter: @eramoscobo

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Este párrafo

El día entero en la calle no fui nadie y fui invisible. Salí temprano. Y recordé que de las líneas que escribí solo quedó esté párrafo, pensando que lo encontrarías frente a tu ventana, y tal vez me reconocerías en alguna de sus letras. “Que no te angustie el futuro” –aconsejaban algunos; “no tengas miedo” – decían otros. Y repitiéndolo sabíamos significaba basta, un abismo silencioso, un nunca más; pero, fingiendo, así dormíamos, y yo olfateaba tu cuello dormido. A veces te veía despertar. Sabía sentir si te dolía algo, el descarapelarse de una uña o el sangrar de las encías. E intuía, incluso, tu silencio de ahora, allí detenida en ese rincón blanco frente a estas palabras, también lamentando el sitio donde estamos. Tanto se espera del tiempo que se viene encima, hasta reconocer que todo ha sido un fracaso. Pero antes saltamos de una página a otra, y otra y otra, alimento para cerebro saltimbanqui que no tiene nada que decir. Tal vez si pudiera concluir este párrafo habría algo, y te encontraría, pero todo el pasado se ha fugado, y no hay nada que decir. Todo esto es una especie de desconexión. ¿No lo sientes? “Que no te angustie el futuro. No tengas miedo” –eso dicen. Pero todo esto es una especie de desconexión. ¿No lo sientes? Y por más que te busco en la noche, ya no estás… e intento cerrar este párrafo, pero no lo logro.

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