Miguel Cane

Ciudadano Cane

Perfil Escritor. Narrador. Periodista. Crítico de cine para Milenio Diario. En 15 años de carrera ininterrumpida ha entrevistado a numerosas personalidades del mundo del cine. Desde niño ha hecho radio, cine y TV. Autor de la novela "Todas las Fiestas de Mañana". A partir de 2007 reside en Gijón, Asturias. Lector voraz, cinéfilo devoto, excéntrico de tiempo completo. En twitter: @AliasCane

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Mis XV

Aunque para todos usos y razones yo comencé a trabajar en el mundo del periodismo a fines de agosto de 1996, la que considero la fecha exacta del inicio de mi carrera – lo que sea que se entienda por “mi carrera” en los medios, irregular y banal como ha sido – es el 5 de febrero de 1997, que fue el día en que apareció por primera vez mi nombre impreso en una plana de El Universal.

Ya no recuerdo realmente sobre qué escribí — en esa época, oficialmente pertenecía a la sección de Suciales… er, sociales, aunque me la pasaba contrabandeando todo mi tiempo con la sección de cultura, con el fabuloso jefe Paco Ignacio Taibo I., a quien realmente debo todo lo que soy, como periodista. A él y a Elizabeth Vargas, que un par de años después llegó a completar mi formación y me enseñó todo lo que sé.

 

No recuerdo de qué era el artículo. No tengo ya ningún ejemplar del diario ese día, no quise conservarlo. Me pareció innecesario.

No conservo casi nunca lo que escribo. Una vez que es leído, ya no me pertenece.

Lo que sí retengo en mi memoria, es la extraña sensación de ver mi nombre (sí, mi nombre, el que yo elegí para mí) impreso en tinta negra sobre el papel del periódico. Es algo que, aún hoy, no he vuelto a sentir. Es indescriptible en el sentido de que no podría encontrar palabras que pudieran decir cómo me sentí en ese momento.

Nunca pensé que me dedicaría a esto. Todo lo que yo quería era poder escribir y ahora vivo de escribir.

En Europa.

Ganando en Pesos.

¿Cómo le hago? No tengo idea.

Algo que recuerdo de ese momento es preguntarme ¿dónde voy a estar en diez años, en quince, en veinte? ¿Esto va a durar? ¿Es una realidad? ¿O mañana se acaba esto y seguiré siendo un vago sin oficio ni beneficio?

No hice planes, pero ahora que recuerdo ese momento de hace quince años, puedo decir que el sendero de ladrillos amarillos, aunque sinuoso, y a veces rodeado de monstruos que merodean, también ha sido constantes y que me siento satisfecho. No puedo creer que he llegado hasta aquí, que estos quince años han transcurrido tan pronto. Sobre todo porque aún me siento de veintidós años, como si fuera el 5 de febrero del ’97.

Ahora, estoy muy lejos de como era todo en ese día y sin embargo, siento que sigo siendo la misma persona… pero estoy en otro camino, que me lleva siempre a otras partes.

Y ahora, ya puedo decirlo.

Hace quince años, yo soñaba con decir lo que ahora voy a decir. Y ahora decirlo es tan fácil, como sólo poner palabras en esta pantalla.

 

Esta primavera, se publica la primera edición de un libro mío en España.

 

No ha sido fácil llegar hasta aquí. Ha sido una carta a ciegas que salió bien. Quienes me vieron estas últimas semanas que estuve desaparecido, saben que fue un esfuerzo, pero creo que valdrá la pena. Ya se enterarán de más acerca del libro y les contaré todos los detalles. Pero no hoy.

Hoy sólo tengo ganas de celebrar.

Celebrar estos quince años (ininterrumpidos), celebrar este trabajo que me llena de satisfacción, que me ha llevado ante varias esfinges, que me ha dado tantos y tan buenos amigos. Y celebrar que están todos aquí, cerca de mí. Son quince años. Y se sienten como un parpadeo. Que así sea con los años que me queden.

Así pues, descorcho el champagne y sirvo las copas, alzo la mía ante ustedes para decir

 

Sláinte!

Y también [recordando a Eliot]:

Shanthi, Shanthi, Shanthi.

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