La Tlacuila

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Perfil Margarita Warnholtz Locht (la tlacuila) es etnóloga egresada de la ENAH. Trabajó muchos años con organizaciones indígenas en cuestiones de comunicación, entre otras, coordinó un proyecto de incorporación de organizaciones indígenas a internet a finales de los 90, proyecto con el cual se convirtió en fellow de Ashoka (red internacional de emprendedores sociales). En los últimos años se ha dedicado a difundir información de los pueblos indígenas en la prensa escrita, colaborando con diarios como Excélsior en 2006 y Milenio de 2007 a 2010.

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¿Negros o afromexicanos?

Cuando conocí a mi amigo Isidro, por ahí de 1995, era negro. Después dejé de verlo por varios años y un día que fui a visitarlo a su casa en Cuajinicuilapa, Guerrero, me encontré con que ya no era negro, no porque se hubiera hecho algún tratamiento estilo Michael Jackson, sino porque ahora se autodenominaba afromexicano, porque hoy en día eso era lo “políticamente correcto”.  Bromeamos un poco al respecto, le dije que entonces no se le ocurriera volverme a decir güera, sino euromexicana, y hablamos un poco sobre los distintos nombres que ahora se le dan a los mexicanos que descienden de personas que fueron traídas de África durante la colonia como esclavos. Afromestizos, afromexicanos, afrodescendientes, negros, y algunos términos locales. Llegamos a la conclusión de que finalmente lo importante no es el término, sino las personas y la situación en la que se encuentran. Hace poco hablé con él y el comentario fue: “ahora según el CONAPRED somos afrodescendientes, pero estamos igual de jodidos que cuando éramos negros”.

Me acordé de Isidro en estos días porque leí la noticia de que se acaba de presentar en la Cámara de Diputados una iniciativa de ley que propone el reconocimiento constitucional de los pueblos afromexicanos, y pocos días después me llegó una invitación a un curso sobre “Afroamérica” -que inició ayer en la sede del Programa Universitario México Nación Multicultural (PUMC) de la UNAM- y otra a la presentación del libro Afrodescendientes en México, una historia de silencio y discriminación, que por cierto es hoy en el Museo de Culturas Populares . Y bueno, ya que en pocos días me llegaron tres cosas relacionadas con los negros, me dio por ponerme a investigar un poco sobre la situación de este sector de la población.

Resulta que los negros no solamente no están reconocidos constitucionalmente, sino que ni siquiera existen en los censos del INEGI. En diversos foros, los pueblos negros solicitaron que se les tomara en cuenta en el censo de 2010, entonces el CONAPRED hizo un estudio al respecto, titulado Exploración antropológica sobre la formulación de la pregunta sobre las personas afromexicanas en el Censo Nacional de Población y Vivienda y en encuestas relacionadas, en el que se llegó a la conclusión de que era “precipitado” incluir una pregunta que los considerara, porque el asunto era muy complejo, o sea que seguirán sin existir por unos años más.

El hecho es que los pueblos negros ahí están, con su cultura y sus problemas específicos, pero están marginados y con serios conflictos económicos, de salud y de educación, porque  lo que no existe son políticas públicas ni programas gubernamentales para atenderlos. Y mientras no sean reconocidos jurídicamente, va a seguir sin haber programas para ellos.

Además, son permanentemente víctimas de discriminación y racismo, cosa que probablemente no cambiaría mucho si existieran oficialmente, eso más bien requeriría de programas educativos, pero para el resto de la población.  Tampoco se reconoce su cultura ni lo mucho que han aportado en ese sentido a México, ni sus contribuciones en otros aspectos.

En mi búsqueda de información, me encontré con el libro Estudio sobre los derechos de los pueblos negros de México escrito por Elia Avendaño Villafuerte y publicado por el PUMC, que explica breve y muy claramente la problemática en cuestión y que se puede encontrar en internet aquí.

Encontré también aquí un documento publicado por  el CONAPRED titulado Guía para la acción pública y para la promoción de igualdad e inclusión de la población afrodescendiente en México que se refiere al tema de manera más extensa y presenta algunas propuestas de acción.

Me tope además con otros dos textos del PUMC sobre el tema. El primero, es un avance sobre una encuesta de la población negra en la Costa Chica de Oaxaca que arroja datos sobre temas como educación, vivienda, salud, migración y discriminación. El segundo, llamado De afromexicanos a pueblo negro, es producto de un foro sobre el reconocimiento constitucional de estos pueblos que se realizó en la Costa Chica de Oaxaca en 2007, con la participación de diversas organizaciones de la región.

Entre otros puntos, estos textos me aclararon la cuestión de los términos, aquello de que si son afromexicanos, afrodescendientes, afromestizos o negros. Resulta que la mayoría de la población negra de la Costa Chica de Oaxaca y Guerrero se autoafirma como “negra”, es decir, se consideran negros, se autodenominan negros y quieren que les llame negros. Y son los académicos y los investigadores los que los han bautizado como afromexicanos, afromestizos, etc. “buscando una supuesta neutralidad conceptual” (supongo que, como casi siempre sucede, no se les ocurrió preguntarles…).

Pero volvemos a aquello de que no importa cómo se les llame sino la situación en la que se encuentran, que creo que queda más que clara y se sintetiza, en el hecho de que jurídicamente ni siquiera existen.

Por lo que vi, parece ser que finalmente comienza a tomarse en serio la problemática de los negros en los ámbitos político, gubernamental y académico. Esperemos que de verdad sea así y no sea solamente un discurso de moda. Ojalá pronto pasen de la elaboración de documentos a los hechos, y se haga finalmente justicia a este sector de la población. Obviamente, su situación no va a cambiar de un día para otro, pero por lo menos el reconocimiento constitucional sería, para empezar, un avance importante.

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