La Tlacuila

Códices Geek

Perfil Margarita Warnholtz Locht (la tlacuila) es etnóloga egresada de la ENAH. Trabajó muchos años con organizaciones indígenas en cuestiones de comunicación, entre otras, coordinó un proyecto de incorporación de organizaciones indígenas a internet a finales de los 90, proyecto con el cual se convirtió en fellow de Ashoka (red internacional de emprendedores sociales). En los últimos años se ha dedicado a difundir información de los pueblos indígenas en la prensa escrita, colaborando con diarios como Excélsior en 2006 y Milenio de 2007 a 2010.

Ver Más

Yo quiero una policía así

El fin de semana pasado estuve en la celebración del XVII Aniversario de la Policía Comunitaria de Guerrero y su órgano regidor, la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias, (CRAC).  El evento se llevó a cabo en la comunidad de Miahuichán, perteneciente al municipio de San Luis Acatlán. El pequeño pueblo se llenó de gente, había alrededor de mil de los mil 189 policías, estaban todos los integrantes de la CRAC, autoridades y delegados de las comunidades de la región, invitados de otras organizaciones sociales, tanto de Guerrero como de otros estados, algunos reporteros y “público en general” (así decía en la mesa de registro de los que no eran ninguno de los anteriores); unas mil personas además de los policías.

La Policía Comunitaria (PC) opera en 134 comunidades mixtecas, tlapanecas, nahuas y mestizas de 12 municipios de las regiones de la Montaña y la Costa Chica de Guerrero. Se formó en 1995 cuando, ante los altos índices de delincuencia en la zona y la incapacidad de los órganos de seguridad municipales, estatales y federales de frenarla, las comunidades decidieron organizarse para ocuparse del orden en su región. Empezaron en algunas comunidades de San Luis Acatlán y fueron creciendo y extendiéndose rápidamente. Las últimas en integrarse fueron 30 comunidades del municipio de Ayutla, que recién se incorporaron en este aniversario, pues ante el aumento de la delincuencia en su municipio y la incapacidad del gobierno de detenerla, optaron por formar su propia policía e integrarse a la CRAC.

Los policías son elegidos por su comunidad en una asamblea, su cargo es voluntario y dura tres años. No reciben ningún sueldo, pero cuentan con el apoyo del pueblo que los eligió y tienen el orgullo de servirlo. Velan por la seguridad de sus comunidades, mantienen el orden y son respetados por la gente, pues al elegirlos depositan su confianza en ellos. Ser integrante de la policía comunitaria es un honor e implica un fuerte compromiso con la comunidad. “Si fallamos quedamos mal con todos, con nuestra familia, con nuestra propia gente, por eso tenemos que responder bien, que cumplir”, me comentó uno de los policías (que prefirió no dar su nombre).  Ante esto, es muy difícil que estos policías se corrompan.

Desfile de la PC en Miahuichán

La máxima autoridad de la PC es la CRAC, que está integrada por las autoridades de las comunidades participantes y entre ellas eligen cada tres años a sus coordinadores. Cuando iniciaron, entregaban a los delincuentes al ministerio público, pero vieron que la mayoría salía libre porque “daban dinero”, por lo que decidieron hacerse cargo ellos mismos de los infractores. Así, crearon un sistema de “reeducación” que consiste básicamente en ponerlos a trabajar en obras para la comunidad y recibir pláticas y orientación de los ancianos de los pueblos, siempre vigilados por los policías.

Según me contó Bruno Plácido Valerio, fundador de la CRAC-PC, los delitos más comunes en la región son amenazas, robos, abigeato, violaciones y homicidios. A ellos se suma el de violencia familiar, que al principio no se tomaba en cuenta, pero desde 2005 que se integraron mujeres a la CRAC es castigado. Antes los hombres golpeaban a sus esposas y a sus hijas y no pasaba nada, ahora reciben hasta tres años de castigo. Bruno me comentó también que, según datos de las comisarías municipales, la delincuencia ha disminuido alrededor de 95% en la zona donde operan.

La PC no cuenta aún con reconocimiento legal, pero tanto los presidentes municipales de la zona, como el propio gobernador del estado, reconocen su labor y los han apoyado en diversas ocasiones, aunque por otro lado, también han sido acosados e incluso algunos de sus integrantes detenidos temporalmente. Por ejemplo, a finales de agosto de este año, detuvieron a Máximo Tranquilino Santiago, integrante de la CRAC, acusado de secuestro (por encarcelar a un delincuente) y lo soltaron un día después por “falta de elementos” y porque la CRAC negoció su liberación.

El pasado 23 de noviembre el gobernador Ángel Aguirre Rivero, declaró que su gobierno buscará legalizar la Policía Comunitaria para poder dotarla de equipo y armamento “para reforzar su tarea de seguridad”. Mientras eso sucede, la PC se ampara legalmente bajo el artículo segundo constitucional, el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo y la Declaración de Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas, en los artículos referentes a la autonomía y libre determinación.

Mesas de trabajo

Entre las actividades que se realizaron en la conmemoración del 17 aniversario, se hicieron varias mesas de trabajo en las que se discutieron temas relacionados con la seguridad y la defensa del territorio, hubo también una mesa de salud y otra de mujeres. Los participantes compartieron sus experiencias, algunos contaron que han sido amenazados por la delincuencia organizada, que desde hace como un año está intentando entrar a operar en la zona de la PC, de donde tuvieron que retirarse cuando se creó esta policía, pues con ellos ya no podían negociar “como lo hacían con las otras policías, que por dinero los dejaban delinquir”. También se habló de un nuevo problema que se enfrenta en la región, que es la llegada de empresas mineras que “quieren sacar el oro y los minerales de nuestras comunidades, pero no los vamos a dejar”.

En las intervenciones, en las conversaciones y en el ambiente en general, se percibe la voluntad de trabajo, la disposición de correr riesgos para garantizar la seguridad de las comunidades, de vencer el miedo a la delincuencia organizada que cada vez los amenaza más; y en los rostros de los policías se refleja el orgullo de servir a su pueblo.

Mientras que en todo el país aumenta la delincuencia, mientras que en el sexenio que hoy termina se cuentan por decenas de miles los asesinatos, secuestros y desapariciones, en esta región se vive en calma, con una policía local, que conoce su región y a sus habitantes, que no responde ni al gobierno ni a la delincuencia, sino a su propia gente.

Deja un comentario