La Tlacuila

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Perfil Margarita Warnholtz Locht (la tlacuila) es etnóloga egresada de la ENAH. Trabajó muchos años con organizaciones indígenas en cuestiones de comunicación, entre otras, coordinó un proyecto de incorporación de organizaciones indígenas a internet a finales de los 90, proyecto con el cual se convirtió en fellow de Ashoka (red internacional de emprendedores sociales). En los últimos años se ha dedicado a difundir información de los pueblos indígenas en la prensa escrita, colaborando con diarios como Excélsior en 2006 y Milenio de 2007 a 2010.

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Indígenas en el DF: la danza de las cifras

Esta semana vi una nota en La Jornada   que decía: “Crece el problema de drogadicción y alcoholismo en los 145 pueblos originarios del DF”. No dudo que sea así, pues en general en toda la población del país ha aumentado ese problema y el mencionado sector no tendría por qué ser la excepción.

La información la proporcionaba Hegel Cortés Miranda, titular de la Secretaría de Desarrollo Rural y Equidad para las Comunidades (Sederec) del DF, que afirmó que líderes y representantes de “distintas etnias” se lo habían manifestado; y más adelante se refirió a que se tiene registro de 700 mil indígenas en la capital, que en muchos casos se enfrentan a un contexto adverso, tienen pocas oportunidades de trabajo, etc. Ya no entendí si el problema es de los pueblos originarios del DF o de los indígenas que viven en la capital o de ambos sectores; y me extrañó la cifra de 700 mil, que supongo incluirá tanto a los pueblos originarios como a los indígenas que vienen de otras partes del país, pero quién sabe. Como sea, me parece bien que detecte el problema a través de los líderes, pues si se basara en estadísticas estaríamos perdidos, ya que al revisar cifras, llegué a la conclusión de que no hay forma de saber cuántos indígenas viven en el DF, y por lo tanto, menos aún cuántos  tienen problemas de drogas o alcohol.

Unos son los pueblos originarios, descendientes de quienes los estudiosos consideran las tribus nahuatlacas, es decir, aquellos que vivían desde antes de la Conquista en lo que hoy es el DF y que siguen conservando parte de su territorio, su cultura, tradiciones e instituciones políticas. Según la Sederec hay 145 de estos pueblos (quién sabe con cuántos habitantes cada uno) y la mayoría se encuentra en las zonas rurales de la capital, principalmente en las delegaciones de Milpa Alta, Tlalpan, Xochimilco, Tláhuac, Magdalena Contreras y Álvaro Obregón. Muy pocas de las personas de estos pueblos hablan todavía el náhuatl.

Por otro lado están los indígenas que han llegado de otras partes del país, (ellos o sus padres o abuelos) y según datos del último censo del INEGI son 123 mil 224 las personas de 3 años o más que hablan alguna lengua indígena que viven en el DF. No le creo mucho a los datos del censo de 2010, para empezar porque a mí nunca me censaron y a muchos de mis conocidos tampoco,  pero además porque se supone que el criterio para contabilizar a la población indígena ya no era la lengua que hablaran sino si se auto declaraban indígenas, pero este dato nunca lo encontré en el INEGI, sino que sigue apareciendo lo de hablantes de lengua. Las últimas estimaciones que vi de CONAPO se referían a cerca de 335 mil habitantes indígenas en el DF pero quién sabe si incluyen a los pueblos originarios o no, y ya vimos que Sederec habla de 700 mil. Por otro lado, en cuanto a las lenguas que hablan los indígenas que habitan en el DF, algunas fuentes dicen que son 52, otras que son 57, 58, 59, 60… (¿quién da más?) y eso sin considerar las variantes de “otras lenguas” o “no especificadas”…

El caso es que no hay cifras exactas, como no las hay sobre población indígena ni del país ni del mundo (como comenté en un texto anterior), pero sí se sabe que en el DF hay cientos de miles de personas pertenecientes a algún pueblo indígena y que se hablan en la ciudad más de 55 idiomas indígenas (y un montón de lenguas extranjeras) lo cual hace al DF, después de Nueva York, la ciudad con mayor diversidad lingüística de América.

Buscando datos, me encontré con una tabla que publica el Laboratorio de Estudios Fónicos de El Colegio de México, con datos del INEGI del censo del 2000  de población de 5 años o más hablante de lengua indígena en el Distrito Federal, que trae cuántos hablantes hay de cada lengua en toda la capital y en cada delegación (no encontré todavía nada similar disponible de 2010). El total es diferente al de 2010, no sólo por la obvia razón de que se hizo 10 años después sino porque en uno cuentan hablantes de lengua indígena de 5 años o más y en el otro mayores de 3 años, o sea que no hay forma ni siquiera de comparar cifras. Según esto, en 2000  había 141 mil 710 mayores de 5 años hablantes de lengua indígena y en 2010 son 123 mil 224 mayores de 3 años. Me parece completamente ilógico que haya reducido así la población, insisto en que no le creo al último censo.  Como sea, en esa tabla, lo más creíble que localicé, hay datos interesantes.

¿Se imaginan ser la única persona que habla su idioma en una ciudad de más de ocho millones de habitantes? Así están en el DF un cucapá, una aguacateca, un jacalteco y otros varios. O sea que como quien dice esos idiomas, aunque contabilizados, no se hablan pues esos individuos que reportan los datos no tienen con quién hablar en su lengua.  Lo mismo le pasa a los cinco seris que viven en el DF, pues cada uno está en otra delegación. No así a los 172 tarahumaras, que si bien están repartidos en varias zonas, se ve, por los datos, que viven en familia. En cambio hay 37 mil 450 hablantes de náhuatl (supongo que están contados los de los pueblos originarios y los que vienen de fuera), 17 mil 83 otomíes, 14 mil 117 zapotecos y 15 mil 968 mixtecos repartidos en todas las delegaciones. Y bueno, si tienen curiosidad al respecto pueden ver la tabla y sacar un montón de datos.

Otra información que encontré  es que, además de estar repartidos en toda la ciudad, los indígenas realizan prácticamente todo tipo de actividades. Según las estadísticas la mayoría se dedica a actividades domésticas o ligadas a la industria, otros muchos son comerciantes y hay también técnicos y profesionistas de distintas áreas.

En la nota a la que me refería al principio no daban más información sobre el problema del alcoholismo y la drogadicción, sino que hablaba de lo que van a hacer para “concretar la Ley Indígena para el Distrito Federal” y esperemos que ahora sí lo logren, pues llevan años en ésas y creo que, independientemente de si hay 700 mil o 123 mil indígenas en el DF, ya urge que cuenten con una ley para hacer válidos sus derechos, tanto los de los pueblos originarios como los de los que han llegado de fuera.

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