Cultura regional, la mejor oferta turística de la Riviera Maya

En la zona maya hay un importante despojo de tierras por parte de las empresas turísticas, las cuales lucran con su cultura, faltándole el respeto a las comunidades indígenas y a los lugareños. Pasan por alto que lo mejor de la riviera es su historia y su gente.

La semana pasada visité la zona maya. Estuve en varias ciudades y comunidades de Yucatán y Quintana Roo. Quedé sorprendida por el despojo de tierras que se está dando en la región por parte de las empresas de turismo, que compran a precios ridículos aprovechando la necesidad de la gente y, no conformes con eso, según me contaron varias personas, cuando alguien no quiere vender prácticamente lo obligan con todo tipo de amenazas. Me sorprendió también la forma como las mencionadas empresas lucran con la cultura maya, faltándole al respeto a ésta y a los habitantes.

Pero dentro de todo eso, encontré algunos lugares en donde los mayas están haciendo importantes esfuerzos por defender su cultura y sus orígenes. Uno de ellos, el Museo Casa de los Abuelos que se localiza en la ciudad de Felipe Carrillo Puerto, cuna de la guerra de castas, ahí donde se encuentra la famosa Cruz Parlante que guió a los mayas.

Este museo está en la parte inferior de una casa, es muy pequeño pero está bien organizado. Me encontré ahí con Carlos Chablé, uno de los fundadores del mismo, que me contó la historia y me mostró todo lo que tienen. Lo crearon hace 12 años dos organizaciones mayas de la región, el Centro Quintanarroense de Desarrollo, A.C. y la Academia de la Lengua y la Cultura Maya de Quintana Roo. Inició como un museo regional de música y poco a poco se fue transformando, por el mismo interés de sus promotores, en lo que es ahora: “un espacio para acercarnos a la espiritualidad, la vida cotidiana, los conocimientos herbolarios y la historia de este pueblo grande, enclavado en la Reserva de la Biósfera de Sian Ka´an”.

El recorrido inicia con la explicación de lo que es la mencionada reserva, declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO en 1987, dentro de la cual se encuentra el pueblo de Chan Santa Cruz, ahora llamado oficialmente Felipe Carrillo Puerto. Hay mapas y láminas en las que se puede apreciar cuál es la flora y la fauna de la región.

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Continúa con la historia del pueblo maya prehispánico, concentrada en un solo muro, pues ya decíamos que el espacio es pequeño, pero está bien aprovechado y se complementa con las explicaciones y las historias que cuenta el personal. Allí podemos conocer sobre la religión, la alimentación y la medicina, así como dónde estaban los principales asentamientos de los mayas en esa época.

En el siguiente muro se encuentra la historia de la guerra de castas,que inició en 1847; en 1853 se firmó una tregua y los mayas se retiraron a la selva a formar un Estado independiente con su capital en Chan Santa Cruz, el cual permaneció hasta que el ejército atacó y tomó el pueblo en 1901. Aunque de manera sintética, podemos apreciar aspectos de esta guerra y sus protagonistas, y Carlos Chablé cuenta además otros detalles de la misma, así como la importancia que tuvo históricamente para el pueblo maya, para la región y para el país. Junto a la historia de la guerra de castas está la historia del pueblo de Felipe Carrillo Puerto.

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En otro espacio se encuentra una réplica del altar de la cruz parlante y más adelante hay diversos objetos que muestran cómo viven los mayas actualmente y aspectos sobre su espiritualidad. Hay, por ejemplo, herramientas de trabajo de los chicleros, ropa tradicional e instrumentos musicales.

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El museo cuenta también con una pequeña biblioteca, con material sobre el pueblo maya, su historia y su cultura. Según me comentó Chablé, además de libros que han conseguido ellos, tienen varias tesis y libros de investigadores que los han visitado, a quienes apoyan con la información que requieren a cambio de que les hagan llegar después sus publicaciones. Tienen también material en video, entre el que se encuentran los testimonios de los nietos de algunos participantes en la guerra de castas, que relatan la historia de sus abuelos.

Chablé me comentó que el museo está pensado básicamente con fines educativos para niños y jóvenes de la zona, para que conozcan la biodiversidad de su territorio y su importancia vinculada a la cultura, pues en las escuelas “no se habla de lo regional”. Según me dijo, lo visitan desde niños de prescolar hasta universitarios y han tenido grupos de intercambio estudiantil que vienen de Asia y Europa.

Para crear este museo, en sus inicios, recibieron apoyo de la Dirección General de Culturas Populares, y a partir de ahí se ha mantenido con los recursos y el esfuerzo de las organizaciones, y a veces el gobierno municipal colabora con algo, aunque el actual no lo ha hecho.

Además de ser museo, en este espacio se realizan diversas actividades como talleres o cursos y funciona como lugar de reunión para la gente interesada en la lengua y la cultura mayas.

Ojalá hubiera en la península más espacios como éste y menos centros turísticos en manos de extranjeros.

 

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