Radios indigenistas en peligro de desaparecer

El recorte presupuestal en las radios indigenistas va en contra de lo especificado en el Plan Nacional de Desarrollo del gobierno actual, que menciona entre sus líneas de acción la de “reconocer, valorar, promover y difundir las culturas indígenas vivas en todas sus expresiones y como parte esencial de la identidad y la cultura nacionales”.

Una de las mejores cosas que creó el Instituto Nacional Indigenista (INI) y que continuó funcionando bien cuando esta dependencia se convirtió en la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI), fue el sistema de radiodifusoras indigenistas, (ahora llamado Sistema de Radiodifusoras Culturales Indigenistas de la CDI). La primera de estas radios fue La Voz de la Montaña, fundada en 1979 en el estado de Guerrero y la última que se instaló fue Las Tres Voces de Durango, en 2012 (única inaugurada por la CDI, las demás se crearon todavía desde el INI). Actualmente funcionan 21 estaciones localizadas en 16 estados de la República que transmiten en 36 lenguas distintas.

Las radios indigenistas transmiten en los idiomas originarios de sus respectivas regiones y son parte esencial de la cotidianidad de los escuchas y un elemento muy importante para la preservación de las lenguas indígenas. A través de ellas las personas envían avisos a sus familiares (algo muy importante en lugares donde no se cuenta con otros medios de comunicación), se proporciona información legal, se alerta sobre huracanes y otros fenómenos naturales que implican riesgos para la población, se promueven campañas de salud, se trasmite música tradicional, se difunden las tradiciones de los pueblos, su poesía y sus relatos.

La propia CDI reconoce constantemente la importancia de estas radiodifusoras, considerándolas “instrumentos de desarrollo”, y afirmando que cumplen con la labor de “fortalecer y preservar la lengua, así como el ámbito cultural, social y religioso” de los pueblos y que coadyuvan “en la problemática existente en las comunidades indígenas a través de sus contenidos”, entre otras cosas.

No se entiende, entonces, por qué ahora se pretende acabar con estas radiodifusoras. Resulta que por aquello del “recorte presupuestal” están despidiendo a gran parte del personal de las mismas, a productores y locutores que llevan años trabajando en ellas, a quienes la gente ya identifica y que han dado un enorme servicio a la comunidad (por cierto con sueldos no precisamente muy buenos).

Hasta ahora hemos recibido información directa de despidos en las radios de Yucatán, Campeche, Quintana Roo, Veracruz, Chiapas y una de Oaxaca, y según algunos medios los despidos incluyen al 50% de los trabajadores de estas radios a nivel nacional. Con esto quedan prácticamente desmanteladas las radiodifusoras, que de por sí contaban con poco personal.

Este atentado contra las radios indigenistas va en contra de lo especificado en el Plan Nacional de Desarrollo del gobierno actual, que menciona entre sus líneas de acción la de “reconocer, valorar, promover y difundir las culturas indígenas vivas en todas sus expresiones y como parte esencial de la identidad y la cultura nacionales”. Y va en contra también del artículo segundo constitucional, así como del Convenio 169 de la OIT y de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.

Estos despidos demuestran, una vez más, el poco interés del gobierno federal por los pueblos indígenas y la falsedad de los compromisos que supuestamente tiene con ellos. El argumento del “recorte presupuestal” no justifica que se acabe con estas radiodifusoras y el servicio que llevan años dando a la comunidad. ¿No habrá otras cosas en las que se pueda ahorrar? Una vez más, se quitan recursos a los pueblos indígenas. Pero eso sí, el 15 de enero estrenamos avión presidencial…

P. D. Está circulando en internet una petición en Change.org a favor de las radios indigenistas, aquí está la liga, para los que quieran solidarizarse.

 

@yotlacuila

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