Pueblos Indígenas: un poco de historia en su día

Los pueblos indígenas tienen y tendrán que seguir luchando, ya no para que se definan sus derechos sino para que se respeten.

Según la ONU, “los pueblos indígenas representan una gran diversidad: más de 5 mil grupos distintos en unos 90 países y hablan una abrumadora mayoría de las aproximadamente 7mil lenguas del mundo. Están constituidos por 370 millones de personas aproximadamente, es decir, más del 5 por ciento de la población mundial y, sin embargo, se encuentran entre las poblaciones más desfavorecidas y vulnerables representando el 15 por ciento de los más pobres”.

La misma ONU estableció en 1994 el 9 de agosto como el día de todos ellos. ¿Por qué esa fecha? Porque el 9 de agosto de 1982 se reunió por primera vez el Grupo de Trabajo sobre Poblaciones Indígenas, el cual se estableció a raíz de los avances de un estudio realizado por el “Relator Especial de la Comisión de Derechos Humanos sobre la situación de los derechos humanos y las libertades fundamentales de los indígenas”, Eduardo Martínez Cobo, que a su vez fue nombrado por recomendación de la Subcomisión de Prevención de Discriminaciones y Protección a las Minorías en 1970.

Dicho grupo, en el que por cierto no había ningún indígena, tardó 11 años en redactar el primer borrador de la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas; y no fue sino hasta 1995 ̶ ya no con el grupo de trabajo inicial sino con otro que formó la entonces Comisión de Derechos Humanos de la ONU ̶ que se permitió formalmente la participación de representantes indígenas en la discusión y redacción de la declaración, obviamente, con voz pero sin voto.

Sin embargo, desde muchos años antes los indígenas ya estaban presentes en Naciones Unidas, iban a cabildear, a hablar con los representantes de los Estados y con los integrantes del mencionado grupo de trabajo, y poco a poco fueron consiguiendo espacios para intervenir en algunas sesiones. Fue por esa insistencia que finalmente se formalizó su participación, es decir fue un espacio que ganaron con mucho esfuerzo, no se los otorgaron gratuitamente.

Después, en el año 2000 se formó el Foro Permanente de las Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas (que comenzó a sesionar en 2002), cuyos 16 integrantes son elegidos la mitad por los pueblos originarios y la mitad por los Estados miembros de la ONU. Luego se creó en 2001 la figura de Relator Especial sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas; el primer relator fue el mexicano Rodolfo Stavenhagen, le siguió James Anaya, abogado de origen apache de Estados Unidos, y ahora la relatora es Victoria Tauli-Corpuz, del pueblo igorot de Filipinas. Más adelante, en 2007, se estableció el Mecanismo de Expertos sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, integrado en su mayoría por personas pertenecientes a algún pueblo originario.

Finalmente, también en 2007, se aprobó la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, 25 años después de que iniciara sesiones el Grupo de Trabajo sobre Poblaciones Indígenas. La participación de representantes de los pueblos indígenas en la elaboración de este documento fue fundamental, así como lo fueron también sus participaciones en los diversos espacios, a los que asistían (y continúan asistiendo) a denunciar los problemas y las injusticias que vivían en sus territorios.

Este año cumple 10 la declaración, que fue un avance para los pueblos indígenas, ya que sus derechos quedaron establecidos. Sin embargo, según un comunicado emitido por la propia ONU, “En demasiados casos, los pueblos indígenas se enfrentan a mayores problemas y violaciones de derechos que hace 10 años”. Es decir, los Estados, aunque la presumen mucho, han hecho muy poco por acatar lo establecido en la declaración, sobre todo porque ésta no es vinculante.

Lo anterior implica que los pueblos indígenas tienen y tendrán que seguir luchando, ya no para que se definan sus derechos sino para que se respeten. Tienen que dar la pelea en Naciones Unidas para que se establezcan mecanismos de sanción a los Estados incumplidos y, más que nada, luchar en sus comunidades por la defensa de sus territorios y su cultura. Los gobiernos no van a llegar a ofrecerles sus derechos, ellos tienen que exigirlos; y para eso les sirve la declaración. Por eso es importante que la conozcan y se organicen, son los pueblos organizados los que han logrado que sus derechos se cumplan.

 

@yotlacuila

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