No diré lo obvio, pero a reserva de recibir un sin fin de mentadas, debo admitir que en efecto, estamos en plenas campañas electorales para elegir a quien gobernará el país, si es que puede, o si es que lo dejamos.
Como podrán imaginar, a diferencia de los mundiales de fut o las olimpiadas, las elecciones siempre están de hueva, principalmente porque los mismos protagonistas están de hueva o simplemente porque parece que hablan de un México que sólo vieron en las películas de Pedro Infante, de Jorge Negrete y de Libertad Lamarque (aunque ella era argentina). Creo que sería mucho más cotorro que el México del que hablan tanto el galaniux del Peña Nieto, o la robotina Chepina, o el prediqueitor del Peje fueran más como las películas del Santo, o de esa verdadera época de oro del cine nacional de ficheras con Rafael Inclán (mi ídolo, por cierto), o ya de perdida, de Tin Tán, Joaquín Pardavé, Resortes, Clavillazo y hasta la Vitola.
Pero en fin, tendremos que chutarnos noventa largos días (casi lo mismo que un arraigo judicial) aguantando melcocha, anuncios de televisión que compiten con marcas de jabones, geles reductores, brasieres levanta chichis y meses sin intereses (para que el atorón sea poco a poco). Perooooo…. ¡Pare de sufrir!
Lo interesante de todo este ejercicio democrático (no se ría, que es en serio) es que nosotros tenemos el poder de decidir, quién es el mejor candidato o candidata, quién está proponiendo cosas sensatas a problemas nacionales (#risameda) o de plano, quién nos da menos hueva.
Ahí le van algunos tips para que pueda elegir al mejor o menos peor de los candidatos o candidata:
1. El arte de abrazar viejitos y viejitas, niños y niñas y sobre todo, bebés, es algo con lo que se nace, no se aprende (lo que natura no da, Salamanca no presta). Échenle un ojo a los mentados spots y a las noticias en la tele y compare.
2. La coherencia entre lo que se piensa, se dice y se hace sería un bonito valor que deberíamos de tener los mexicas, no sólo el agandalle, la tranza y el abuso. Vea cuál de los candidatos o candidata derrapa en la incoherencia o de plano, quiere darle al electorado, camarón por langosta.
3. No se vaya con la finta de las fotos que aparecen en los espectaculares, mejor deberían publicar la foto que tienen en su pasaporte, credencial de elector o licencia de manejar, en esas si salen tal cual son con sus “detallitos” y no sólo es una muestra de quién tiene la mejor paquetería de fotoshopeado.
4. Lo importante no sólo es que digan cuáles son las malditas broncas en las que está metido el país, eso ya lo sabemos todos y de sobra. Lo importante es que nos digan qué van a hacer para remediar la caraja situación en la que estamos y sobre todo, cómo diablos le harán y con qué gente, a lo que me lleva al siguiente punto.
5. Decía mi cabecita de algodón, que Diosito la tenga a fuego lento, “mijo, escoge tus amistades, no dejes que te es-cojan” o como decía Maquiavelo, “el primer error que comete el príncipe, es elegir mal a sus colaboradores”. Osease, lo que les quiero decir es que no sólo importa el candidato o la candidata, sino también quiénes serían los susodichos y susodichas que formarían parte de su equipo de trabajo (o malas compañías).
6. Otra de las cosas que valdría la pena echar ojo o parar la oreja, es cómo van a pagar todas las chucherías que nos están proponiendo, porque es muy fácil proponer, pero muy difícil disponer y pues propuesta política no presupuestada, es puritita demagogia.
7. Que nos presenten propuestas concretas con avances medibles y verificables. Si el gobierno se financia de nuestros impuestos, pues tienen que decirnos de manera detallada qué diablos harán con esa lana y qué esperan cambiar con eso.
8. Hay un titipuchal de problemas y temas pendientes en el país y como ya les dije, quién soy yo para contarles la misma cantaleta, ni que fuera candidato. Lo importante es que nos digan qué cosa va primero y por qué.
9. ¿En qué número vamos? Ah, si, nueve. También que nos vayan diciendo qué diablos van a hacer con toda la basura electoral con la que están atiborrando las ciudades, pueblos, carreteras, paisajes y espero que no, pero si me apuro, hasta papel de baño. ¿Para dónde irá todo eso? ¿Se comprometerán mandar a sus huestes marabúnticas a quitar su basura electoral o tendrá que ser del erario público también?
10. ¿Y si no pueden? ¿Que renuncien?
Ahí me avisan cómo les fue y como decía María Antonieta, “si no tienen pan, coman pasteles”. Por lo pronto, les recomiendo sigan en estos días de penuria electoral al Caleidoscopio Electoral que estará saliendo en Animal Político.


