Marco Cancino

Danzón Politikón

Perfil Politólogo de profesión, dicharachero de nacimiento. Dirige Inteligencia Pública, organización dedicada a la promoción de la transparencia, la rendición de cuentas y de la mejora en la gestión pública. Tiene el mal hábito de jugar todo el tiempo con las palabras y pensar que México va a cambiar. Ha trabajado para los tres poderes de la Unión, la academia, la consultoría y la sociedad civil. Igual se mueve en bicicleta, que en metrobús o coche. Adora a su combi 74 y a su gato llamado Don Juan. También le encanta el Defe y en especial, la Condesa. Adicto a los lentes de pasta, la cafeína y las bebidas energetizantes. Empieza a practicar crossfit aunque con ello pierda su abultado abdomen. Mándale un correo a maquiavelo73@yahoo.com

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Los parquímetros o el origen del caos

En los últimos años, las colonias Condesa, Hipódromo e Hipódromo Condesa, así como la Roma Norte y la Roma Sur, conocidas todas ellas como el corredor Roma-Condesa, han tenido muchísimo auge, principalmente porque desde mediados de la década de los noventa llegó una nueva generación de personas tanto a habitarla, como a frecuentarla, principalmente por los cafés, restaurantes, bares y oficinas que en esta zona se establecieron, así como la restauración y remodelación de edificios antiguos y la construcción de nuevos desarrollos habitacionales, que en conjunto, le cambiaron la imagen a la zona y la catapultaron al estrellato.

Sin embargo, el auge de la zona trajo aparejado además del aumento exorbitante de los precios de las rentas de departamentos, casas o espacios de uso comercial, muchos problemas que hacen que en ocasiones (aunque cada vez con más frecuencia) se vuelva un verdadero caos.

Con la llegada de innumerables cafés, restaurantes y bares (más de doscientos, según las autoridades delegacionales) e innumerables oficinas, tanto formales, como clandestinas (ya que muchos inmuebles que tienen uso de suelo como habitacional se utilizan para oficinas, de manera irregular) hacen que aumente la demanda de servicios, como de agua, drenaje, recolección de basura, mantenimiento de áreas públicas, seguridad y estacionamiento.

A pesar de que puede ser bastante agradable caminar por las calles, camellones y parques, solo o acompañado; pasear al perro, salir a tomar un café o ir a tomar unas chelas por la noche, en los últimos años ha ido perdiendo poco a poco su encanto, sobre todo por la gran cantidad de personas que llegan a la zona, tanto a trabajar, como a visitar alguno de los restaurantes, cafés o bares. Sin embargo, la mayoría de ellas no llegan en transporte público, sino en coche. Esto ha ocasionado uno de los principales problemas que registra el corredor Roma- Condesa: la escasez de lugares de estacionamiento.

El resultado es la rivalidad por los lugares de estacionamiento, la proliferación de cuida coches o “viene, vienes” que privatizan las calles y que llegan a cobrar inclusive hasta 40 pesos por “permitir” estacionarse en la vía pública, inclusive en zonas prohibidas. Además, la mayoría de los restaurantes carecen de lugares de estacionamiento, los cuales han sido suplidos por el uso de “valet parkings” quienes estacionan los coches de los clientes de los restaurantes, cafés y bares, ¿dónde más?, pues en la vía pública, coludiéndose con los “viene, vienes”. Todo, con el permiso tácito de las autoridades, como las grúas de la Secretaría de la Seguridad Pública, que son capaces de reconocer qué coches pueden llevarse y cuáles no, independientemente de que estén estacionados en un lugar prohibido.

Al respecto, las autoridades delegacionales nos presentaron a los vecinos una novedosa propuesta para poder resolver el problema de la rivalidad por el uso del espacio público, para que los vecinos del corredor Roma-Condesa podamos estacionar nuestros coches en la vía pública, se ordene el espacio urbano y se maximice su uso, además de generar recursos para financiar su mantenimiento: la instalación de parquímetros.

Hasta aquí, la sola idea de instalar parquímetros no suena tan descabellada. De hecho, el viernes 30 de noviembre se realizó una reunión entre las autoridades delegacionales, entre ellas el Delegado Alejandro Fernández; representantes la empresa Ecopark, promotora de los parquímetros; la diputada local por el Distrito XIV, María Gabriela Salido, sucesora de la controvertida Lía Limón; y los vecinos del corredor Roma-Condesa. Todos reunidos y apretujados en un auditorio de la Universidad La Salle. La cita fue a las siete de la noche en punto. Los asistentes, un poco más de dos centenares, estaban conformados en su mayoría por gente mayor a 50 años con más de una década de vivir en la zona.

La reunión informativa inició con una introducción del propio Delegado Fernández y continuó con una breve y accidentada presentación por parte de una consultora en temas sociales, quien presentó rápidamente la problemática del flujo vehicular en el corredor y (más entradas que salidas de vehículos, principalmente en las horas pico), para finalmente pasar a enumerar las bondades de la instalación de los parquímetros. Presentó fotografías de cómo se ven ahora algunas calles del corredor Roma-Condesa, en las que presumió que no había truco alguno. Sin embargo, cometió un pecadillo: olvidó mencionar que los parquímetros deben ser parte de una estrategia más amplia de reordenamiento urbano de la zona y no sólo una política aislada que pareció, a los ojos de la experimentada audiencia, que de nueva cuenta los platos rotos del caos gestado en la zona por más de quince años los tendrían que pagar, como siempre, los ciudadanos.

De inmediato estallaron los gritos, las burlas, el caos. Llovieron los reclamos a las autoridades, los cuestionamientos sin respuestas claras, contundentes por parte de éstas, y en consecuencia, un rechazo generalizado a la medida.

De los principales cuestionamientos de los vecinos a las autoridades delegacionales destacaban precisamente, el crecimiento exponencial del número de restaurantes, cafés y bares en la zona que carecían de estacionamiento y que se les había permitido abrir si contaban con un “valet parking”; o la proliferación de oficinas clandestinas que hacían que durante todo el día se saturaran las calles con coches estacionados en doble fila, o en entradas de casas, o inclusive, sobre las banquetas; o la multiplicación de “viene, vienes” que se apropiaban del espacio público y cobraban por permitir estacionarse, inclusive a los propios vecinos de la zona.

Las respuestas de las autoridades delegacionales, con respecto a la multiplicidad de permisos para abrir locales comerciales, oscilaban entre responsabilizar a las anteriores autoridades, hasta generar un compromiso concreto de diseñar una agenda de verificación en la zona para que a partir de este lunes 3 de diciembre, comenzaran a revisar local por local, establecimiento por establecimiento, en compañía de las autoridades del Instituto de Verificación Administrativa (INVEA) y algunos vecinos o vecinas que decidieran acompañarlos. El compromiso del Delegado Fernández fue que revisarán si los establecimientos cuentan con los permisos en regla y de no hacerlo, determinará, en conjunto con el INVEA, si procede la clausura o no del establecimiento.

Ahora bien, ¿cuál fue el error de las autoridades delegacionales al presentar la propuesta de los parquímetros? Simple, obviaron el elefante en la habitación. Partieron de la propuesta de los parquímetros como una solución de los problemas de estacionamiento de la zona, pero sólo hasta después de que los vecinos los orillaron a tratar el tema de la corrupción en la entrega de los permisos a establecimientos mercantiles y el caos que esto generó, que aceptaron que los parquímetros solamente son una parte de una estrategia integral de reordenamiento urbano y que no puede ir sola, sin que se atienda y se resuelva todo lo demás, antes o al menos, a la par.

En lo personal, considero que la propuesta de instalar parquímetros en el corredor Roma-Condesa es una buena idea, pero al igual que muchos de mis vecinos, deben también atenderse las causas que originaron la necesidad de instalarlos: el caos y la corrupción en la que se vive en la zona. Por lo pronto, las autoridades delegacionales están comprometidas a atender la problemática de la Roma-Condesa, más allá de pintar banquetas, arreglar jardineras y luminarias, se comprometió a entrarle al toro por los cuernos. En tanto, la Diputada Salido se comprometió en trabajar, a la par de sus colegas legisladores, reformas a las leyes correspondientes y promover el cambio del reglamento. Ecopark deberá, por su parte, trabajar mucho más en su estrategia de comunicación, empezar a platicar su propuesta con un “había una vez un ogro que lo pervirtió todo” y luego presentar su solución; y todos en conjunto, coordinarse para dar la misma versión sobre si se dará tarjetón gratuito por inmueble o por construcción o por qué diablos, y si el segundo o tercero será con costo o gratuito. El diablo está en los detalles.

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