Maricela Rosales

De amor y otras hierbas

Perfil Maricela Rosales Camacho es Licenciada en Publicidad, visionaria de la vida a través de la sonrisa, esperando siempre ver el lado del cuál masca la iguana, una chica con suerte, escritora de historias románticas desde un punto de vista humorístico y cruel, del amor hacia la vida y lo cotidiano. Personaje principal del cual siempre se burla, ella misma. En proceso siempre de morfosis y fotosíntesis. Convive con sus amigos imaginarios a cada paso. Síguela en Twitter: @maricelarosales

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De Chucky a Call of Duty

Niño, palabra que nos evoca ternura, inocencia, esperanza de bondad en la humanidad, ¿cierto? Bien pues no es así en todos los casos.

Jon Venables y Rob Thompson "Los niños asesinos de Liverpool"

Jon Venables y Rob Thompson “Los niños asesinos de Liverpool”

Jon Venables era un chico problemático. Venía de una familia disfuncional con problemas de alcoholismo y malos tratos. En el colegio era distraído y no prestaba atención a sus maestros, además de mostrarse muy antisocial. También se le calificó como un niño demasiado influenciable, sobre todo por su amigo, Robert Thompson. A pesar de que este último tenía antecedentes familiares similares, se le describió como un muchacho con actitudes sospechosamente maduras, serio e introvertido, pero que en la compañía de Venables, se relajaba y daba rienda suelta a un comportamiento más delictivo. No era extraño que faltaran a la escuela y se dedicaran a realizar pequeños robos en tiendas cercanas. Ciertamente iban por mal camino, pero ¿qué motivo los llevó a cometer tan terrible asesinato?

Una vez detenidos, los chicos comenzaron a contar lo que había ocurrido. Ambos habían visto, días antes, la tercera parte de la película “Chucky, el muñeco diabólico”. Según ellos, ésta les habría dado la idea de raptar y asesinar a un niño menor. Antes de secuestrar a James Bulger, Jon y Robert realizaron un par de hurtos en distintas tiendas, entre lo que se encontraba un tarro de pintura azul para maquetas y un par de pilas. Entraron al centro comercial de New Strand, y aprovechando la distracción de la madre, tomaron la mano del pequeño James Bulger, quien los acompañó inocentemente, y salieron de allí sin llamar la atención. Minutos después, la madre de James recorría desesperada el centro comercial buscando a su hijo.

Un total de treinta y ocho testigos vieron a James, Robert y Jon, caminando por la calle, y a pesar de que el pequeño ya estaba asustado y lloraba, nadie los detuvo. Nadie podía imaginar que dos niños de 10 años tramaban uno de los crímenes más monstruosos cometidos en Gran Bretaña.

Luego de caminar por unos minutos y maltratar a James por el camino, se dirigieron a un lugar baldío, cerca de las vías del tren. Allí, torturaron salvajemente al niño, Indescriptible toda la tortura. Cuando se aseguraron de que el niño estaba muerto, lo colocaron en las vías del tren con el fin de que todo aquello pareciera un accidente. Luego, se marcharon comentando lo que habían hecho, entre risotadas.

La noticia dio vuelta al mundo. La fotografía de los jóvenes asesinos, Jon Venables y Robert Thompson saliendo del centro comercial de la mano del pequeño James, resultaba tan incomprensible como espantosa. El crimen que habían cometido había acaparado todos los medios de comunicación, y a pesar de que los motivos que explicaban los menores ya se habían filtrado a la prensa, la opinión pública seguía preguntándose por qué lo habían hecho.

La prensa británica, y el resto de Inglaterra, especulaban con respecto a las medidas que se tomarían con Venables y Thompson, pues a pesar del terrible asesinato, seguían siendo unos niños.

Jon Venables y Robert Thompson pasaron ocho años y cuatro meses en prisión. Aunque en prisión estuvieron separados, las vidas de Jon Venables y Robert Thompson no fueron muy diferentes. Ambos estuvieron rodeados de fuertes medidas de seguridad y de una legión de especialistas. El gobierno británico gastó en su rehabilitación tres millones de libras esterlinas (cuatro millones de dólares).

Venables y Thompson recibieron una nueva identidad y una casa segura: una operación que le costó al gobierno británico más de cuatro millones de euros. El 3 de marzo de 2010, Jon Venables, ya de veintisiete años, fue encarcelado de nuevo. De Thompson se dice que se dedicó al arte pero se desconoce su paradero.

Espeluznante esta historia, como verdadera y así tenemos unos ejemplos más:

“Maté porque gente como yo es maltratada todos los días, quería decirle esto a la sociedad: -Si te pasas con nosotros, nosotros nos pasaremos contigo”. Luke Woodham, 16 años (acuchilló a su madre, mató a su novia y una amiga e hirió a 7 chicos).

“Sí, supongo que lo hice yo”. James Pomeroy, 14 años (secuestró y torturó cruelmente a ocho niños, lo metieron al reformatorio y al salir asesinó a una niña de diez y a un niño de cuatro).

“Firmaba las notas que acompañaban a sus víctimas como Fanny & Fagot *maricón”. Mary flora Bell, 11 años (estranguló a un niño pequeño y después, junto con una amiguita, cometió el mismo acto torturando de forma indescriptible a su víctima de tan solo 3 años).

“No me gustaban los lunes”. Brenda Spencer, 16 años (utilizó el rifle que le regalaron de Navidad para disparar en el interior de una escuela, hiriendo a ocho niños y un policía, dos hombres resultaron muertos al tratar de proteger a los niños).

“Cualquier día voy a hacer una matanza en la escuela”. Michael Carneal, 14 años (un día llevó la pistola de su papá a la escuela y mató a tres niñas y cinco estudiantes más resultaron heridos).

“Perdón, le pegué sin querer con la pelota de beisbol”. Joshua Phillips, 14 años (mató a golpes a su vecina de ocho años, durante una semana escondió el cadáver debajo de la cama. Cuando su madre lo descubrió huyó, para después regresar y apuñalar el cuerpo sin vida de nuevo).

“Probablemente algún día iniciará la tercera guerra mundial”. Así describían a Kipland Kinkel, 14 años (mató a dos e hirió a siete de sus compañeros. Cuando la policía llegó a su casa encontró muertos a sus padres también).

Pero si bien es cierto que estos casos que han sucedido en otros países nos dejan completamente boquiabiertos, no debemos olvidar que aquí en México vivimos actualmente el reclutamiento de niños adolescentes que se convierten en asesinos, niños sicarios que son capaces de descuartizar a sus víctimas. Una de las caras más crueles del narcotráfico en el mundo se hace visible en nuestro país.

Una guerra ‘Gobierno vs Carteles’ que se hace cada vez más difícil y que corrompe de forma más intensa a niños con edad cada vez menor.

¿Qué vamos a hacer como sociedad? ¿Como padres? ¿Como espectadores?

¿Seguiremos sin dar importancia al aumento de violencia en el cine, televisión y videojuegos?

Al punto en que los niños piensen que la vida no vale nada y su pregunta primordial sea, ¿qué se sentirá matar?

Algo creepy mi corto animado, pero de mi favoritos. Hasta la próxima.

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