Maricela Rosales

De amor y otras hierbas

Perfil Maricela Rosales Camacho es Licenciada en Publicidad, visionaria de la vida a través de la sonrisa, esperando siempre ver el lado del cuál masca la iguana, una chica con suerte, escritora de historias románticas desde un punto de vista humorístico y cruel, del amor hacia la vida y lo cotidiano. Personaje principal del cual siempre se burla, ella misma. En proceso siempre de morfosis y fotosíntesis. Convive con sus amigos imaginarios a cada paso. Síguela en Twitter: @maricelarosales

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Atrévase a soñar en el 2013

Bueno, un año se va o se viene como lo quieran ver, con la vejiga llena y tratándonos de relajar un poco, cerremos los ojos y tratemos de sentir seguridad, sí, seguridad. Ese sentimiento que nos conforta y nos deja dormir bajo el manto de la despreocupación, no pensemos en la oferta y la demanda desmedida de la que hicimos uso en estos últimos meses y que ahora deberemos pagar en cómodas mensualidades y sin intereses (¿?) por cierto durante todo el año, ni en los propósitos no cumplidos que nos hacen mirar esa barriguita traicionera que apunta hacia…digamos hacia el infinito y más allá…

Es momento de atreverse a soñar, una vez más por cierto, en lo que queremos para este año nuevo. Muchos de mis amigos de twitter empezarán a decir que ojalá y el Sr. Presidente no nos dé dolores de cabeza extras, o que los medios de comunicación se sinceren y por fin obedezcan a su principal fin que es informar o que ya por fin se muera Chabelo para hacer miles y miles de capítulos de remembranzas o de homenajes, etc, etc.

Mi grupo de amigas por ejemplo, soñarán con lucir cuerpos esbeltos o sobre tratamientos de belleza milagrosos o viajes románticos donde los hijos se comporten ordenadamente y se duerman temprano para dejar ese espacio de romanticismo con el marido que por cierto tan difícil de conseguir es.

Y es una obviedad que ustedes hombres deseen una pantalla enorme de plasma que venga acompañada de sillones de cuero masajeadores, calentadores de toallas eléctricos, reproductores de DVD para el auto, mesas de pool y un espacio para poner una barra de bar, trajes a medida, manuales de supervivencia, bonos de utilidad, raquetas de tenis, palos de golf más puentes vacacionales y por lo menos una vecina bien buenota que les cierre el ojo en el elevador de vez en cuando.

Año nuevo, vida nueva, dicen. Los astros colisionan y hay que lograr el glamour sin que se note. Minimizar evidencia de malos rollos y adiposidad cerebral localizada. Activar filtro verbal y suprimir el uso de palabras ofensivas (cosa que por cierto no aplica para algunos en twitter).Y también, por qué no, pedir tener a alguien que esté ahí para darte un empujoncito cuando tus energías se acaban y la voluntad comienza a flaquear.

Desear alguna buena sorpresa a la vida, aunque pensándolo bien, la vida, además de darnos sorpresas, nos destroza la espalda con las largas horas en esas sillas mugrosas que están frente a tu lugar de trabajo  y que forman parte del escaso planeamiento en la elección del mobiliario que te lleva a doblarte para ver el monitor de tu computadora -siempre demasiado bajo-, y es el culpable del dolor de muñecas eterno producto del tipeo frenético posmoderno… ¡hey! ¿A dónde voy? quedamos en ser positivos.

Dicen que las ganas de vivir son lo más importante. Ante la adversidad más terrible, lo que nos salva es la voluntad de salir adelante aunque el camino sea difícil, y a simple vista no veamos la solución.

La fuerza con que nos aferramos a la vida puede determinar si sobrevivimos a una catástrofe porque no hay nada más poderoso que la mente.

Asumámoslo, este año trae cambios para todos, y ya que el mundo no se acabó, pues intentemos soñar más. Y no dejemos que el espíritu festivo de fin de año abandone nuestro cuerpo, como cuando vas a la peluquería y te dejan el cabello divino pero al otro día después de bañarte te das cuenta de que el corte es una porquería y que sin 45 minutos de brushing  tienes una nutria muerta en la cabeza.

No, queridos lectores, si podemos sobrevivir al clima festivo que lleva implícito el calor, clericó, ensalada de manzana, gastos desmedidos, excesos, transpiración, discusiones familiares, alcoholismo, saludos hipócritas, oportunismo comercial y estrés, podemos encontrar en las palabras “próspero”, “felicidad” o “augurios” más que palabras.

Es momento de brindar, de desear y soñar todo el año.

Así que hoy quiero aprovechar para desearles a todos ustedes, que me han acompañado en tooooodos estos posts, mucha energía para ponerle buena cara al año que viene. Disfruto con cada uno de sus comentarios, y, aunque no los conteste, los tengo a todos identificados y ¡muchas veces ya sé lo que me van a decir!

Es un placer para mí que sigan leyendo después de tanto tiempo, que el próximo año seamos más lectores en Animal Político y más conscientes de nuestra vida en nuestro país y en nuestras familias.

Vivan siempre la frase “Nunca es demasiado tarde”, bueno, casi nunca. Les deseo muy buen inicio de año… ¡Salud!

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