Rodrigo Díez

El abogado del diablo

Perfil Abogado constitucionalista y profesor de la Libre. Maestro por Harvard. Escritor, aficionado al box, videojugador empedernido. De niño quería ser lo mismo que quiere ser hoy: futbolista. Al analizar resoluciones de jueces y tribunales le gusta, como en casi todo en su vida, armarla de tos. Síguelo en: @Rodrigo_Diez_10

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Los ministros, ¿de Peña o de Calderón?

En uno de sus últimos actos oficiales con repercusión real en la vida pública, el 10 de octubre el presidente envió al Senado las dos ternas de las que saldrán los reemplazos de los ministros Aguirre Anguiano y Ortiz Mayagoitia. Bajo un escenario normal, el relevo en la Corte es un tema que, por sí mismo, es más que interesante; en un escenario como el actual (reformas constitucionales de derechos humanos y de amparo, nuevo presidente, etc.), es crucial.

¿Qué nos dicen estas ternas?

Primero, lo obvio: el presidente se inclinó por miembros del Poder Judicial (“PJ”). ¿Por qué ternas de puros magistrados? ¿Es necesario ser juzgador para convertirse en ministro? La duda no es menor, especialmente porque el trabajo de la Corte se define en buena medida a partir de los perfiles de sus miembros. Además, de los dos ministros que salen sólo uno es del PJ. ¿Por qué no mantener el equilibrio? Acaso Calderón no desea eso sino más bien inclinar la balanza hacia los jueces “de carrera”: abogados que sólo se han desempeñado como juzgadores del PJ, no como litigantes o académicos de tiempo completo.

Ciertamente no hay nada negativo con la presencia de jueces de carrera en la Corte pues lo hay de todos tipos, incluidos los muy profesionales. Sin embargo, sí sorprende la falta de variedad. Independientemente de que le creamos o no a los ministros cuando gritan con todas sus fuerzas que la Corte es un “verdadero” (whateverthatmeans) tribunal constitucional, es ineludible reconocer que la cosa ya cambió. ¿A qué me refiero? El derecho mexicano ya no es el de hace treinta años. Actualmente los ministros se enfrentan de manera cotidiana a problemas que no hace mucho estaba fuera de su órbita: aborto, matrimonio de personas del mismo sexo, bloque de constitucionalidad, etc. Un cambio tan radical como éste ameritaría un cambio en el perfil de ministros, ¿no creen? Desde luego esto no significa excluir por principio a los jueces de carrera pero dos ternas tan homogéneas son poco compatibles con la diversidad que parece requerir un tribunal constitucional. Más allá de los antecedentes laborales de los integrantes importa averiguar qué “tipo” de abogado son:¿qué ofrecen estos candidatos en comparación con otros? ¿Son innovadores o tradicionales (en lo jurídico)? ¿Son conservadores o liberales? ¿Favorecerán el activismo judicial o serán deferentes con el legislador? ¿Alguno de ellos será (como dice Pedro Salazar) una inteligencia creativa capaz de responder a los retos actuales? Esto sólo lo podremos responder con sensatez después de haber leído, entre otras cosas, las tesis de los asuntos en los que han votado, sus artículos y sus ponencias. Como para eso necesito un par de días más, tendrán que esperarme para esos comentarios. Mientras tanto, nos queda la duda.

¿Por qué puros jueces? Pensando un poco mal…

Echando a volar nuestra imaginación podemos pensar en distintas  razones por la cuales el presidente integró así las ternas. Según algunos, obedece a una reunión en la que el ministro Silva Meza (presidente de la Corte)solicitó expresamente ternas del PJ. A pesar de tener el atractivo de una “negociación en lo oscurito” (tan cara a la imaginaciones desbocadas), no me convence. ¿Qué incentivo tiene Calderón para hacerle caso a Silva Meza? La Corte no tiene un poder de decisión en la designación de las ternas. Si el sexenio fuera empezando lo entendería: ¿quién quiere iniciar un gobierno enemistado con los ministros?

Otros sugieren que las ternas son de magistrados porque los miembros del PJ han sido más favorables con la autoridad que con los particulares. Es cierto que en algunos casos recientes (especialmente de los más sonados) ciertos ministros provenientes del PJ han votado en un sentido similar al de la postura del presidente. Sin embargo, para establecer una tendencia hace falta un estudio empírico que no tenemos. La hipótesis más convincente, en mi opinión, señala que el presidente se inclinó por jueces debido a que, hasta ahora, los miembros del PJ en la Corte han demostrado más afinidad con la manera de ver el derecho del presidente. Esta postura se podría identificar con lo que @LuisPerezdeAcha  identifica como “ortodoxia procesal”. Para decirlo pronto y sin rodeos: Calderón no quiere otro ABC que lo obligue a lamentarse al grito de “¡Varo, devuélveme mis legiones!” como lo hiciera Augusto hace poco más de dos mil años.

¿De quién son los ministros?

Otra incógnita alrededor de la integración de las ternas es ésta: ¿son de Calderón o de Peña? La última vez en que la designación de ministros coincidió con el relevo presidencial, el presidente era Fox y el electo era Calderón. Eso suavizó mucho las cosas y, según dicen los chismosos (me incluyo), el trato fue una terna para cada uno.

Hace unos meses escribí sobre un posible conflicto en caso de que Calderón se encaprichara con la designación de los dos ministros. Lo pudo haber hecho pero por cuestión de fechas ya no puede. Además, eso hubiera implicada una confrontación con Peña Nieto, pleito que al parecer no le interesa al presidente. Eso nos lleva a la siguiente opción: uno y uno. ¿Cuál es el problema? Que hasta donde dan mis conocimientos sobre política (son pocos, lo reconozco), no veo la mano del PRI en las ternas. ¿Habrá tenido Calderón la “cortesía” de tocar base con el equipo de transición? Hace pocos días leí que Videgaray veía con buenos ojos ambas ternas pero vayan ustedes a saber. Si tomó en cuenta la opinión del equipo de Peña, no se nota: los nombres de los integrantes no son los que yo tenía en mente como candidatos del PRI. Si Calderón no consultó a nadie, la cosa se le podría complicar. El PRI tiene suficiente fuerza en el  Senado como para reventar a estas dos ternas y a las dos siguientes que pudiera mandar Calderón. Así las cosas, Peña podría terminar designando a los dos nuevos ministros. ¿De quién serán nuestros próximos dos ministros? ¿Lo sabrá Calderón? ¿Lo intuirá Peña?

Tanto la integración de las ternas como la fecha en que se presentaron nos dejan más dudas que certezas. Algunas ya las mencioné pero me gustaría destacar una que planteó mi estimado @JJFDA  cuando hace unos días se preguntaba esto en Twitter: “De prosperar las ternas de ministros propuestos hoy, habría mayor membresía judicial en la SCJN. ¿Se fortalece el Tribunal Constitucional?” La pregunta es muy relevante pero me veo obligado a responderla con un sincero “no sé”. Su respuesta, en realidad, depende de dos preguntas previas: ¿Qué tipo de Corte queremos? ¿Qué perfil de ministros necesitamos para lograr ese objetivo? ¿Se habrá preguntado eso el presidente? Les dejo el mensaje con el que presentó las ternas. Ustedes juzguen.

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