Perfil En LEXIA somos expertos en descubrir y aplicar insights; ¿pero qué es un Insight? Es una comprensión fresca y profunda de los sentimientos, motivaciones e ideas de las personas. Somos un colectivo interdisciplinario de humanistas que ha desarrollado un amplio conocimiento sobre distintos targets (niños, teens, mujeres) a lo largo y ancho de la estructura socioeconómica (base de la pirámide, clases medias, affluent), correlacionándolo con sus procesos como seres sociales (ciudadanos, audiencias y consumidores). En este espacio encontrarás información para descifrar y entender mejor las necesidades, deseos, temores y esperanzas que mueven a nuestra sociedad. Bienvenido a la mirada LEXIA.

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¿Eres ciberactivista o te vale?

Por: Alma A. Merino (@amerino2508)

Imaginemos por un momento que logramos viajar en el tiempo, vamos por un joven universitario de los años 70 y lo llevamos justo a la mitad de la Primavera Árabe. Creo poder siquiera imaginar el sentimiento y asombro al que someteríamos a este pobre sujeto. Los años 70 en la sociedad mexicana se vinculan con represión y totalitarismo institucional. Nadie podía hablar mal del Estado, nadie podía burlarse del Estado. Y honestamente aunque quisieran tampoco tenían los medios para hacerlo.

Pero como es inevitable, el tiempo pasó y las siguientes dos décadas terminaron con las barreras que impedían la libertad de expresión de esas personas comunes y corrientes. La PC de IBM seguiría la introducción de la World Wide Web y el acceso a la “Web” y con esto la posibilidad de entrar en el mundo digital. Todos podemos recordar las primeras páginas sobre la Guerra de la ex Yugoslavia y las fotos que los periodistas enviaban a través de estos “nuevos medios de comunicación”. Por primera vez veíamos “sin censura” lo que pasaba en el mundo, sin el filtro de los medios y los gobiernos, el único filtro venía de los periodistas, en otras palabras: auto-regulación.

Y como dicen por ahí, el resto es historia. Hoy en día tenemos blogs, canales de video, redes sociales y medios exclusivamente web, que no pasan por la censura de los grandes medios de comunicación análoga o la gran tijera gubernamental. Y la maravilla de estos medios es que no son exclusivos ya de unos pocos que tengan acceso a la red, están abiertos al mundo y a sus ciudadanos.

Vivimos una era como la que nunca antes se había vivido. Las personas “comunes y corrientes” podemos exponer nuestros puntos de vista y acercarlos a aquellos que les interese debatir nuestras opiniones. Prueba de ello es Animal Político; aquí muchas plumas expresan libremente su opinión, y no nos referimos sólo a la de aquellos que escriben los posts, también a las voces que opinan, concuerdan y difieren.

Hoy, las personas tiran Estados a través de las redes sociales. Basta recordar que la organización de la Primera Árabe se realizó vía redes sociales. No sólo se lograron convocar a personas a manifestarse libremente, lograron derrocar gobiernos. En una escala tremendamente menor, en México se logró castigar la prepotencia de la hija de un funcionario de Estado (Profeco) gracias a la indignación pública que logran las redes sociales. Este es el punto digno de rescatar.

En México casi 40 millones de personas tienen acceso a Internet y con ello acceso a las redes sociales donde Facebook es rey. Hoy se ha logrado castigar a políticos y abusadores de animales con la misma arma: la voz de las personas “comunes y corrientes”. Las redes sociales se han convertido en el arma predilecta para exponer la indignación ante los temas que antes pasaban desapercibidos. Hoy, el poder de la sociedad se concentra en 140 caracteres que logran que se ponga en la agenda de los medios de comunicación y con ello en la opinión pública, temas que antes solían pasar desapercibidos o por los que las generaciones de jóvenes de finales de los 60 y principio de los 70 dieron la vida. En nuestro mundo hiperconectado, pensar en un caso como Tlatelolco sería difícil de imaginar.

Con este panorama surge ya el ciberactivismo como una forma de poner en la agenda los temas que la sociedad quiere que se manifiesten: desde exponer a las autoridades y sus malos manejos hasta repudiar la pésima actuación de la selección nacional. Cada quien tiene la libertad de escoger la causa por la que desea protestar y cada quien decide la causa con la que se quiere comprometer.

Toda esta nueva libertad de expresión, en muchos casos, se queda en meras denuncias y no en acciones concretas, pero esta será una tendencia que tendrá que irse modificando conforme la sociedad vaya entendiendo su nuevo y recién adquirido poder. Desde nuestra perspectiva como analistas sociales, la tendencia deberá ser una sociedad mucho más comprometida con sus causas, pasando de la protesta a la acción. Y lo vemos en estudios con jóvenes y niños, quienes al nacer con estas libertades van adquiriendo un sentido de responsabilidad hacia este gran poder, perfilando sus protestas hacia aquellos temas en los que están dispuestos a poner su acción.

La tecnología nos ha permitido dar un paso hacia adelante en contra de la idea de que “El Gran Hermano” nos tendría controlados a cada paso. Gracias a la Internet y sus diferentes herramientas de comunicación, siempre habrá un Snowden o un grupo Anonymous que utilicen estos medios como espacios para exponer sus ideas y protestar por aquello que les indigne. Por supuesto que todo esto tiene una cara negativa, con hackers dispuestos a robar números de tarjeta de crédito, pero siendo fríos, el futuro ofrece muchas más aristas positivas que negativas.

El ciberactivismo es ya una realidad con la que los gobiernos y las organizaciones tienen que aprender a vivir y enfrentar, y que la sociedad deberá ir moldeando hasta llevarlo fuera de la pantalla de la computadora o el Smartphone, y este proceso será increíblemente interesante de analizar. La pregunta que nos queda es, ¿cuál será la siguiente gran victoria del ciberactivismo?

 

* Alma A. Merino es Coordinadora de Comunicación en LEXIA. Licenciada en Comunicación por la Universidad Anáhuac, con estudios de maestría en Mercadotecnia Estratégica. Es comunicadora de profesión desde hace más de 8 años, especializándose en comunicación digital.

 

 

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