Homicidios: el diablo está en los detalles

Órdenes de gobierno y asociaciones civiles se basan en la información oficial para diseñar políticas públicas o intervenciones en materia de seguridad pública y prevención del delito. En la medida en que estos datos sean más confiables y más específicos, la capacidad de análisis será mucho mayor.

Por: Jesús Gallegos, Jimena David (@jimena_dag), Mariana Nolasco (@anairamzepol) y Alan López (@alanfabian07)

Una práctica común para conocer dónde se presenta mayor incidencia delictiva en el país consiste en comparar las tasas de algún delito específico –usualmente el homicidio doloso– de las 32 entidades federativas. Por ejemplo, con base en los datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema de Seguridad Pública (SESNSP), se sabe que en el primer trimestre de 2017 los estados más violentos, en términos de homicidios dolosos por cada 100 mil habitantes, fueron Colima, Baja California Sur, Guerrero, Baja California, Sinaloa y Chihuahua. Sin embargo, la medición de la incidencia con base en tasas estatales puede ofrecer ideas equivocadas sobre la dinámica del delito.

Cuando medimos un delito a nivel estatal, implícitamente estamos agregando en ese dato toda la complejidad de sus regiones, municipios, colonias y calles. Sin embargo, al contar con datos más desagregados es posible comenzar a comprender cada una de las dinámicas delictivas inherentes a cada nivel de agregación.Anteriormente, en este espacio, hemos hablado sobre la necesidad de contar con datos más desagregados, completos y precisos. Antes de 2011, las cifras delictivas oficiales publicadas por el SESNSP únicamente reportaban delitos por estado. Hoy contamos con estos datos a nivel municipal, lo que nos permite aumentar el alcance de los análisis de la violencia en México[1].

Para averiguar la validez de nuestra hipótesis, seleccionamos de manera aleatoria dos estados de la República y analizamos la manera en que distintos niveles de agregación pueden modificar las conclusiones sobre sus dinámicas delictivas internas. Los estados fueron Guerrero y Puebla. En este ejercicio, nos preguntamos cuáles son las características delictivas en ambas entidades, a partir de tendencias dentro de sus regiones, municipios punteros y zonas metropolitanas.

Acapulco marca tendencia, pero en la zona centro de Guerrero aumenta la violencia

En la gráfica 1 se observa que la tendencia del número de homicidios dolosos totales por cada 100 mil habitantes en el estado de Guerrero (eje vertical de la izquierda) es similar a la tendencia que se presenta en el municipio de Acapulco (eje vertical de la derecha). Particularmente, parecen existir disminuciones e incrementos simultáneos en las tasas de homicidio doloso del primer trimestre de 2011 al primer trimestre de 2017. La principal razón de esta similitud radica en que, en promedio, 44 de cada 100 homicidios dolosos reportados en la entidad se registraron en el municipio de Acapulco. Esto significa que las tendencias en el estado están considerablemente determinadas por lo que sucede en un solo municipio.

 

En cambio, en la gráfica 2, se observa que la tendencia de la tasa de homicidio doloso en la región Centro[2] del estado (eje vertical de la derecha) no necesariamente corresponde con la tendencia del estado (eje vertical de la izquierda). Específicamente, existen tendencias divergentes entre el último trimestre de 2011 y el último de 2013.

 

Asimismo, mientras que la tasa de homicidio doloso en el estado creció 6 % del primer trimestre de 2016 al primer trimestre de 2017, ésta casi se duplicó en la región Centro en el mismo periodo. Esto significa que la violencia en esta región aumentó en mucho mayor proporción que el incremento reportado en el estado. Considerando que, en promedio, sólo 14 de 100 homicidios se cometieron en la región Centro en el periodo de estudio, las tasas estatales de homicidios no reflejan las dinámicas de violencia que existieron en algunas regiones al interior de la entidad.

 

Puebla: donde el comportamiento de la violencia es homogéneo

En la gráfica 3, observamos las tasas de homicidio doloso para la Zona Metropolitana de Puebla (o ZMP), el estado de Puebla completo y el estado sin contar la ZMP. En un inicio, si únicamente comparáramos el estado con la ciudad, observamos que siguen la misma tendencia (al igual que pasaba con Guerrero y Acapulco). Sin embargo, si analizamos los datos del estado sin contar a la ZMP, esta tendencia se mantiene, por lo que la Ciudad no está determinando las cifras estatales[3]. Decidimos analizar otras regiones de Puebla para tratar de entender mejor las tendencias del estado.

 

En la gráfica 4, podemos observar las tendencias en cada una de las siete regiones que conforman Puebla[4]. Todas ellas son similares, aunque si quisiéramos clasificar las regiones, podríamos decir que Valle de Tehuacán y Sierra Negra, Huauchinango, la ZMP y la Mixteca tuvieron tasas altas durante 2011 y 2012, que luego bajaron entre 2013 y 2014 y desde entonces se han mantenido al alza. Por otro lado, la Sierra Nororiental y Ciudad Serdán han presentado tendencias graduales al alza desde 2011. Finalmente, San Pedro Cholula tiene tasas volátiles pero sin aumentos o disminuciones sistemáticas. Lo anterior significa que las tasas agregadas del estado de Puebla no están determinadas por alguna región en particular, sino que la violencia está distribuida de manera homogénea a lo largo de todo el estado. Este resultado es opuesto al observado en Guerrero.

 

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Este ejercicio nos permite ver que si bien en el caso de Puebla las cifras estatales son un buen acercamiento a la realidad subyacente -puesto que la violencia letal es similar a nivel municipal, regional y metropolitano- en contraste, en Guerrero los datos más agregados nos impiden ver la verdadera dimensión del problema, pues la región Centro ofrece signos de alarma que no podríamos notar si únicamente observáramos los datos estatales.

Tanto los diferentes órdenes de gobierno como asociaciones civiles se basan en la información oficial para diseñar políticas públicas o intervenciones en materia de seguridad pública y prevención del delito. En la medida en que estos datos sean más confiables[5] y más específicos, la capacidad de análisis será mucho mayor. En este sentido, los datos delictivos municipales ofrecen una nueva forma de análisis. No solamente son indispensables para hacer análisis hiperlocales, sino que también permiten comprender dinámicas y niveles más complejos de las diversas problemáticas delictivas, pues generalmente, la violencia letal se concentra en un puñado de manzanas o colonias. Sin embargo, una óptica macroscópica también permite identificar patrones más amplios, caracterizados por condiciones geográficas, económicas y sociales compartidas y similares. Para entender dónde suceden los delitos y tener una oportunidad de imaginar políticas públicas para reducirlos, es indispensable, entonces, construir datos veraces, completos y precisos desde lo micro hacia lo macro.

 

* Jesús Gallegos, Jimena David, Mariana Nolasco y Alana López son investigadoras del Programa de Seguridad de México Evalúa. Los autores agradecen los comentarios de Jonathan Furszyfer, Laurence Pantin y Cynthia Castañeda, así como el apoyo de Fernanda Licea en la preparación de los gráficos presentados.

 

 

[1] Las cifras publicadas por el Instituto Nacional de Estadística y geografía (INEGI), con base en los certificados de muerte de la Secretaría de Salud (SSA), ya ofrecían datos desagregados de muerte por homicidio, pero con un retraso de publicación de más de un año. Asimismo, las clasificaciones son realizadas por médicos en hospitales y no por peritos forenses.

[2] Los municipios que forman parte de la región Centro del estado de Guerrero, de acuerdo con el Instituto Nacional para el Federalismo y el Desarrollo Municipal (INAFED), son Ahuacuotzingo, Chilapa de Álvarez, Chilpancingo de los Bravo, Eduardo Neri, General Heliodoro Castillo, José Joaquín de Herrera, Juan R. Escudero, Leonardo Bravo, Mártir de Cuilapan, Mochitlán, Quechultenango, Tixtla de Guerrero y Zitlala.

[3] Lo mismo ocurre si sólo observamos el comportamiento del municipio de Puebla.

[4] Instituto Nacional para el Federalismo y el Desarrollo Municipal. (2014). Regionalización de Puebla.

[5] En el documento “Cada víctima cuenta: hacia un sistema de información delictiva confiable”, hemos hablado de la importancia de contar con cifras delictivas de calidad para crear estrategias de seguridad efectivas. Aquí se puede consultar más sobre ello.

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