Vivir en México, vivir con miedo

Tamaulipas, Chihuahua y Coahuila son los estados donde la percepción sobre la inseguridad ha tenido las mayores repercusiones en la vida cotidiana de las personas.

Por: Jimena David (@jimena_dag)

“El miedo al crimen no es una reacción espontánea ni aleatoria”, dijo Carlos Vilalta en un estudio sobre la percepción de inseguridad y los factores que influyen en ella (publicado en 2010)[1]. En este documento, el autor encontró que el principal factor que aumenta el miedo de las personas es haber sido víctima de un delito, seguido por la desconfianza en las autoridades (Vilalta 2010). La importancia de estudiar la percepción de inseguridad ciudadana reside en que ésta es un factor que reduce la calidad de vida pues fractura el sentido de comunidad, cambia los hábitos de las personas y crea una mayor propensión a apoyar políticas de mano dura en detrimento de las libertades individuales (Hale 1996).

En este artículo buscamos entender el impacto de la percepción de inseguridad en la calidad de vida de los mexicanos a través de actividades que han dejado de hacer por miedo a ser víctimas de un delito. Utilizamos la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción de Seguridad Pública (Envipe) del Inegi para estudiar qué tanto los ciudadanos evitan realizar las siguientes actividades por temor a la inseguridad[2]: (1) salir a caminar, (2) salir de noche y (3) viajar por carretera.

Dejar de salir a caminar 

“La forma más básica y natural de movernos es caminar”, escribió Bernardo Baranda como introducción al estudio Caminar la ciudad, presentado por el Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo (ITDP) en 2014[3]. A nivel nacional, de 2010 a 2015, una de cada cuatro personas –en promedio– ha dejado de salir a caminar a la calle por miedo a la inseguridad. A nivel estatal, el rango va de 7% (Yucatán, en 2010) a 56% (Chihuahua, en 2010) de la población adulta.

Los estados con las tasas más altas son Chihuahua y Tamaulipas. En el primer caso se observa una tendencia constante a la baja (al pasar de 56 %, en 2010, a 32 %, en 2015), mientras que en el segundo se mantienen niveles estables que promedian 45 % a lo largo del periodo.

Coahuila, Durango, Estado de México, Morelos, Nuevo León y Zacatecas mantienen un promedio superior a 33 % (1 de cada 3 personas), entre 2010 y 2015. Estos estados mantienen ­–en general– tasas constantes, con excepción de Nuevo León, que ha mejorado (de 41 %, en 2010, a 36 %, en 2015), y Estado de México, que ha empeorado (de 27 % en 2010 a 42 % en 2015).

En contraste, Baja California Sur, Campeche, Chiapas, Oaxaca, Puebla, Querétaro, Sonora, Tlaxcala y Yucatán tienen un promedio de menos de 20 % de su población adulta que ha dejado de salir a caminar por miedo a la inseguridad. Preocupa, sin embargo, que en estos nueve estados la tasa de 2015 es superior a la de 2010, lo que evidencia una preocupante tendencia al alza.

Dejar de salir de noche

Cuando por miedo evitamos salir de noche, perdemos una buena parte de nuestro día. De 2010 a 2015, en promedio, 46 % de las personas adultas en México ha dejado de salir en la noche por miedo a ser víctima de un delito. El rango va de 20 % (Yucatán, en 2010 y 2011, y Baja California Sur, en 2012) a 79 % (Tamaulipas, en 2011).

 

Tamaulipas, Chihuahua y Nuevo León son los estados con las mayores tasas de adultos que han dejado de salir de noche. Sin embargo, en los tres casos se reporta una tendencia a la baja durante este periodo. La mayor reducción ocurrió en Chihuahua –que pasó de 74 % a 50 % en seis años–, seguido por Nuevo León –que redujo su tasa de 64 % a 54 %– y Tamaulipas, que pasó de 70 % a 66 %.

Por otro lado, Baja California Sur, Campeche, Chiapas y Yucatán tienen las menores tasas: iguales o menores a 30 %. No obstante, estos cuatro estados han tenido una tendencia al alza entre 2010 y 2015.

Dejar de viajar por carretera a otro estado o municipio 

Las carreteras son uno de los principales medios para la comunicación y el comercio. A nivel nacional, en promedio, 18% de las personas de 18 años y más han dejado de viajar por carretera por miedo a la inseguridad. El rango va de 5% (Baja California Sur, en 2012) a 54% (Tamaulipas, en 2011).

 

Tamaulipas es el estado con la mayor tasa del país en todos los años y ha promediado 46 % durante los seis años del periodo. Sin embargo, entre 2010 y 2015, la tasa se ha reducido de 47 % a 42 %. Aguascalientes, Chihuahua, Coahuila, Durango y Zacatecas tienen promedios superiores a 25 % (1 de cada 4). En estos casos, las tasas de 2015 son inferiores a las de 2010.

En contraste, los estados con las menores tasas son Baja California Sur, Campeche, Chiapas, Oaxaca, Tlaxcala y Yucatán, con promedios iguales o menores a 10 %. Sin embargo, de nuevo, estos estados con bajas tasas presentan tendencias al alza durante el mismo periodo.

Conclusiones

Como hemos podido observar en este análisis, en Tamaulipas, Chihuahua y Coahuila la percepción de los ciudadanos sobre la inseguridad ha tenido las mayores repercusiones en la vida cotidiana de las personas. No obstante, Chihuahua ha tenido importantes disminuciones en todos los indicadores analizados, mientras que Tamaulipas ha tenido pequeñas reducciones en los mismos indicadores. Coahuila tuvo incrementos en todos los indicadores, excepto en el de viajes por carretera.

Baja California Sur, Chiapas y Yucatán son las entidades con el mejor desempeño. El tema con estos estados con buenos indicadores –como ya se mencionó antes– es que todos ellos tienen tendencias al alza, por lo que será importante prestar atención a la evolución de la violencia y atender de inmediato cualquier aumento en incidencia delictiva.

La inseguridad es un fenómeno que daña de manera directa a las víctimas de los delitos, pero solemos olvidar el impacto que tiene en la sociedad en su conjunto. La percepción y el miedo, fundamentados en lo que las personas experimentan o saben a través de historias o noticieros, tienen un impacto negativo en nuestra calidad de vida y provocan que nosotros mismos limitemos nuestras libertades en aras de protegernos.

 

 

* Jimena David es investigadora del Programa de Seguridad de México Evalúa. La autora agradece los comentarios de Jesús Gallegos, Alan López y Mariana Nolasco, así como los gráficos de Miguel Cedillo.

 

 

 

[1] Vilalta, Carlos. 2010. El miedo al crimen en México: estructura lógica, bases empíricas y recomendaciones iniciales de política pública. Gestión y Política Pública, Volumen XIX, Número 1, p. 3-36. México.

[2] La pregunta de la ENVIPE dice “Durante 200X, por temor a ser víctima de algún delito (robo, asalto, secuestro, etc.), ¿dejó de…”

[3] Sharpin, Anna Bray. 2014. Caminar la ciudad: políticas de seguridad peatonal en la ciudad de México. ITDP. México.

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