¿Cómo se protegen las ciudades con miedo?

Quintana Roo es, de manera consistente, el estado con las mayores tasas de hogares que llevan a cabo acciones de protección contra la delincuencia.

Por: Jimena David (@jimena_dag)

En una entrega anterior estudiamos las actividades que los ciudadanos han dejado de hacer por miedo a ser víctimas de un delito. Como se expuso entonces, analizar la percepción de inseguridad es relevante porque ésta afecta la calidad de vida de las personas. Sin embargo, los cambios de comportamiento no sólo se entienden en el sentido de “dejar de hacer algo”, sino también se refieren a la adquisición de nuevos hábitos o mecanismos para tratar de protegernos.

En 1997, Edward J. Blakely y Mary Gail Snyder –profesores de la Universidad de California en Berkeley– estudiaron el aumento e impacto de las “comunidades amuralladas”[1]. Es decir, zonas residenciales que, con el uso de muros, rejas y vigilancia, se aíslan del resto de la ciudad como un mecanismo de protección ante la inseguridad que perciben. Los autores argumentaban que este tipo de aislamiento promueve la exclusión y puede tener impactos negativos en la comunidad.

Con base en la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción de Seguridad Pública (ENVIPE) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), analizamos las siguientes acciones: (1) cambiar y reforzar puertas o ventanas; (2) cambiar, colocar o reforzar cerraduras y/o candados, y (3) colocar o reforzar rejas o bardas[2]. Aunque estas acciones no implican necesariamente la construcción de comunidades amuralladas, sí son consistentes con las actitudes de aislamiento y exclusión.

Interés general en cambiar y reforzar puertas o ventanas

A nivel nacional, en promedio, 15 % de los hogares ha recurrido a cambiar o reforzar sus puertas o ventanas como un mecanismo de protección contra la delincuencia. El rango va de 5 % (Michoacán, en 2010) hasta 35 % (Campeche, en 2015).

Las tasas promedio más altas las reportan Quintana Roo y Campeche con 23 y 22 %, respectivamente. En contraste, las menores tasas promedio se ubican en la Ciudad de México (10 %), Michoacán (10 %), Nayarit (11 %) y Zacatecas (11 %).

Llama la atención que todos los estados, sin excepción, han tenido una tendencia al alza en este indicador entre 2010 y 2015. Los mayores aumentos corresponden a Campeche (de 15 a 35 %), Guanajuato (de 8 a 27 %) y Querétaro (de 9 a 28 %). Los menores aumentos ocurrieron en Nayarit (de 13 a 14 %) y Chihuahua (de 15 a 19 %).

El aumento generalizado se debe, en gran parte, a que en 2015 las tasas subieron de manera considerable. Si analizamos 2014, por ejemplo, sólo siete entidades tenían una tendencia a la baja o constante, y el resto no tuvo aumentos superiores a los ocho puntos porcentuales.

Cambiar, colocar o reforzar cerraduras y/o candados

A nivel nacional, en promedio, 24 % de los hogares ha implementado este mecanismo de protección contra la delincuencia, entre 2010 y 2015. El rango va de 11 % (Michoacán, en 2010) a 39 % (Estado de México, en 2013).

 

Quintana Roo y el Estado de México son los estados con las mayores tasas promedio con 32 y 30 %, respectivamente. No obstante, entre 2010 y 2015, Quintana Roo experimentó un aumento de sólo tres puntos porcentuales (de 30 a 33 %), mientras que el alza del Estado de México fue de 14 puntos (de 20 a 34 %). Hay cuatro entidades cuyos aumentos han sido superiores a los del Estado de México: Campeche (de 17 a 38 %), Guanajuato (de 14 a 33 %), Baja California Sur (de 12 a 29 %) y Tlaxcala (de 17 a 32 %).

El único estado que ha tenido una tendencia a la baja en este indicador es Chihuahua, el cual pasó de 26 %, en 2010, a 21 %, en 2015. Los aumentos en el resto de las entidades han sido constantes durante el periodo; tanto así que, si sólo analizamos el periodo de 2010 a 2014, Chihuahua sería el único estado con una tendencia a la baja.

Aislarse del exterior con rejas o bardas

A nivel nacional, en promedio, 15 % de los hogares ha colocado o reforzado rejas o bardas para protegerse de la delincuencia. El rango va de 4 % (Ciudad de México, en 2011) a 27 % (Estado de México y Nuevo León, en 2013).

Quintana Roo es el estado con el promedio más alto del periodo, con 23 %. Le siguen Aguascalientes, Nuevo León y Sonora, todos con 20 %. No obstante, durante el mismo periodo, el mayor aumento en este indicador corresponde a Campeche (de 11 a 26 %), seguido de Guanajuato (11 a 21 %).

Los estados con los mejores índices promedio son la Ciudad de México (9 %), seguida por Chiapas, Guerrero, Michoacán, Nayarit y Oaxaca (10 %). Entre 2010 y 2015, Chihuahua y Sinaloa fueron los únicos en experimentar una baja en su tasa (con reducciones de 2 y 1 %, respectivamente).

Conclusiones

Quintana Roo es, de manera consistente, el estado con las mayores tasas de hogares que llevan a cabo acciones de protección contra la delincuencia y no ha experimentado cambios importantes durante el periodo. Por su parte, Campeche y Guanajuato son los estados con los mayores aumentos en todas las mediciones. Chihuahua, por otro lado, tiene siempre tasas promedio y es también el estado con mayores reducciones en todos los indicadores.

La creciente inseguridad tiene un impacto importante en nuestros hábitos y calidad de vida, más aún cuando los ciudadanos tienen que pagar por mecanismos de protección para subsanar lo que perciben como un incumplimiento del Estado en una de sus principales obligaciones. El estudio de la incidencia y la victimización es parte crucial en la construcción de estrategias para la reducción de la violencia, pero analizar y comprender el componente social de este fenómeno es también una parte importante para desarrollar e implementar políticas públicas que mejoren la vida de las personas.

 

* Jimena David es investigadora del Programa de Seguridad de @mexevalua. La autora agradece los comentarios de Jesús Gallegos, Alan López y Mariana Nolasco, así como los gráficos de Miguel Cedillo.

 

 

[1] Blakely, Edward J., and Mary Gail Snyder. Divided We Fall: Gated and Walled Communities in the United States. Architecture of Fear. Nan Ellin, ed. Nueva York: Princeton Architectural Press, 1997.

[2] La pregunta de la ENVIPE dice: “Durante 20XX, para protegerse de la delincuencia, ¿en este hogar se realizó algún tipo de medida como…”.

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