Las ventanas azules de la inseguridad

Sin dejar de lado el análisis de las causas estructurales que alimentan la violencia, reconocer y explorar la complejidad puede permitir el desarrollo de propuestas, si bien locales, más innovadoras y factibles.

Por: Jesús Gallegos Segura

 

… ¿sabemos acaso lo que es la verdad? Si yo le digo que aquel trozo de ventana es azul, digo una verdad. Pero es una verdad parcial, y por lo tanto una especie de mentira. Porque ese trozo de ventana no está solo, está en una casa, en una ciudad, en un paisaje.

Ernesto Sabato, Sobre héroes y tumbas

En una conversación informal, un alto funcionario de una fiscalía estatal mencionaba dos tipos de razones para explicar el aumento de los homicidios en su entidad: la general (o la “conocida-por-muchos”) y las específicas (o las “conocidas-por-muy-pocos”). La razón general consistía en que la renovación tanto de gobernador como de presidentes municipales generó un vacío de poder que fue aprovechado por los grupos del crimen organizado para consolidar sus dominios. En cambio, las razones específicas correspondían a la diversidad de dinámicas que existen entre las células de grupos criminales, mismas que se desarrollan en los ámbitos locales. Por ejemplo, la captura del líder de una célula criminal o la invasión de una célula en una colonia dominada por otra, son dinámicas particulares que también merecen ser entendidas y analizadas. De lo contrario, estaríamos ignorando una parte importante del problema.

Precisamente por esta misma complejidad, conviene que los gobiernos, pero sobre todo nosotros, la sociedad civil, reconsideremos la manera en que analizamos el problema de inseguridad en el país; se trata de tomar en cuenta, en la medida de lo posible, los razones específicas para que nuestras propuestas puedan ser más concretas y, por consiguiente, más viables y efectivas.

Municipios según el aumento en la tasa mensual de averiguaciones previas y carpetas de investigación de homicidios dolosos (promedio 2013-2016 vs. 2017). [1]. Fuente: SESNSP, 2017 (último corte de información: octubre de 2017).

¿Por qué es importante considerar las razones específicas detrás de la violencia? El mapa anterior muestra los municipios con mayor aumento en la tasa de homicidios por cada 100 000 habitantes en este año, comparados con el promedio de 2013 a 2016[2]. En 661 de los 2 465 municipios (más de una cuarta parte del total)[3], las tasas de homicidios han aumentado en más del 50 % en el periodo mencionado. Asimismo, se puede observar que en todos los estados existe, al menos, un municipio donde se incrementó considerablemente la tasa de este delito. Aunque en lo general existen deficiencias institucionales -en todos los ámbitos de gobierno- que han provocado la expansión de la violencia letal en el país, también existen factores particulares en cada uno de los 661 municipios mencionados que pudieran estar influyendo en la incidencia de homicidios y que necesitan ser estudiados y analizados seriamente.

Estos factores específicos no pueden identificarse con información cuantitativa sino con trabajo de campo. En Ciudad Juárez, por ejemplo, el hecho de que los padres tengan que dejar a sus hijos en sus casas solos, mientras ellos laboran en las maquiladoras, los hace más proclives a ser partícipes o víctimas de grupos criminales (como el reciente caso donde tres niñas fueron violadas y una de ellas asesinada en esa ciudad). En otro contexto, en los municipios que forman el “triángulo rojo” del estado de Puebla[4], la disputa de los grupos del crimen organizado se encuentra vinculada a las rentas que genera el comercio de “huachicol”. Además, existe cierto tipo de violencia que se puede presentar en distintos estados y que no necesariamente se encuentra relacionada con el crimen organizado; tal es el caso de la violencia de género, que suele tener lugar en las rutas de transporte. En este sentido, en la medida en que se toma en cuenta la diversidad de factores en alguna área en particular, es posible pensar en más opciones de política pública que puedan ser efectivas. Probablemente en Juárez fortalecer los programas de estancias infantiles podría ayudar a contener la inseguridad, mientras que en los municipios poblanos afectados podría tener un efecto similar ejercer mayor control sobre el flujo de la gasolina. Por supuesto, estas propuestas se tendrían que construir en función del contexto particular de la población, de las capacidades gubernamentales, de las posibilidades de participación ciudadana y del tipo de delincuencia (organizada o no organizada) que se encuentra en el área, por mencionar solo algunos factores.

El problema de la inseguridad en México parece no tener fin y como bien ha señalado el secretario de Gobernación, la situación es “muy compleja”. Este término es definido por la RAE como complicado, que a su vez significa enmarañado, de difícil comprensión. En este sentido, es necesario que nosotros, en nuestro papel de analistas y de agentes de apoyo en las funciones de gobierno, favorezcamos los diagnósticos locales que consideren la variabilidad y la complejidad de las razones que han propiciado esta situación ya insostenible. Sin dejar de lado el análisis de las causas estructurales que alimentan la violencia (las conocidas-por-muchos), reconocer y explorar la complejidad (o las razones conocidas-por-muy-pocos) puede permitir el desarrollo de propuestas, si bien locales, más innovadoras y factibles. Para encontrar los porqués del incremento de la inseguridad y para aproximarnos mejor a la verdad, se necesita que las instituciones públicas, y nosotros como sociedad civil, dediquemos más tiempo al trabajo de campo, evaluando la realidad local, con todos sus matices.

 

* Jesús Gallegos Segura es investigador del programa de seguridad de @mexevalua y agradece los comentarios de Luis David Ramírez-de-Garay, Alan López y Mariana Nolasco.

 

1 Se obtuvo la tasa mensual para poder comparar 2017 (periodo de enero a octubre) contra el resto de los años.

2 Se adoptó este periodo debido a que abarca casi la totalidad del sexenio del presidente Peña Nieto.

3 Dentro de estos 661, se consideraron 28 municipios donde se presentaron, al menos, dos homicidios de enero a octubre de 2017 y donde no hubo ningún homicidio de 2013 a 2016. Se escogió el umbral de dos homicidios debido a que es la media de homicidios dolosos en 2017, en aquellos municipios donde no hubo ningún homicidio de 2013 a 2016.

4 Tepeaca, Palmar de Bravo, Acajete, Quecholar y Acatzingo

Close
Comentarios