La plaga hipster

Sí, los hipsters son una plaga cultural, probablemente la más peligrosa que vivimos actualmente: la vacuidad y superficialidad glorificada y puesta de moda.

La plaga hipster

“Parloteo de autobombo cuando
los famosos se reúnen para aplaudir su aparente
grandeza

uno
se pregunta dónde
estarán los auténticos
qué
gigantesca cueva
los esconderá”

Eso” – Charles Bukowski

Están aquí desde mediados de los 90´s, aunque pudiera parecernos una eternidad. Encarnan la punta de la ya casi mundialmente desparecida clase media-alta de una generación que no conoció guerras mundiales, crisis económicas o cambios culturales importantes. Están por todas partes, parecen salir de la nada, vagan juntos por las calles en grandes grupos e intentar hablarles hace brincar al instante una severa falta de autocrítica, incluso, la glorificación de la ignorancia, pasada y camufleajada por una capa de “coolness”. Tener una opinión propia sin haberse cultivado en todo tema que se quiera tocar parece ser “¡Lo de hoy, we!”. No son zombies, aunque todo el fenómeno los pueda simbolizar como tal: son hipsters y juran estar aquí para quedarse (¿se acuerdan lo que decían los emos de su movimiento? Disculpen, la verdadera pregunta sería: ¿se acuerdan de los emos?). Tal vez la única diferencia es que no hay un sólo hipster que se acepte a sí mismo como hipster, aunque “por casualidad” escuchan las mismas bandas que a los que nombran “hipsters” en internet, se visten y peinan igualito que ellos (los ha estudiado hasta el cansancio, como todos ellos, entre ellos mismos) y tiene la misma actitud que aquellos hacia la música y la cultura en general: Entre más “desconocido”, mejor, y entre más idioteces por minuto se escupa sobre todo tema de apariencia intelectual, mejor. Sé que es difícil hacer la separación, pero no, no estoy escribiendo sobre metaleros de los que se consideran “True” o “no posers”.

 hipsters

El termino “hipster” parece venir desde los 20s en Estados Unidos, definiendo con el adjetivo “Hip” a todo aquello relacionado a la cultura que estaba en boga y que incluía algunos de los cambios más radicales en la historia de la de por sí ya tan menguada cultura gringa, actualmente más delgada que la rebanada de jamón en una torta de tu miscelánea favorita. Dignas y estructuradas creaciones que mueven la cultura desde sus cimientos, como el surgimiento y gran golpe del jazz o la inclusión a la buena o a la mala, de la cultura afroamericana. Desde entonces el termino hipster ha pasado por varias evoluciones, permeando otros parteaguas culturales, como los beatnicks en los 60s. Pero hoy, resulta que cualquier condeso con lentes de pasta, sweater de estambre tejido, mascada en la cabeza, bufanda colorida y zapatos desgastados, tiene la galantería humildona de compararse con un Ginsberg, un Bukowski, Kerouac o Burroughs mientras hacen gala de una de las características más notables de este “moviemiento” que intenta revestir el espectro general de la cultura, desde la moda hasta las artes: no tener una absoluta idea de lo que se está hablando, pero seguir hablando de ello hasta el cansancio.

Al hipster no le importa qué sea qué ni de dónde viene, las estructuras que forman su complejidad o los pilares que lo soportan, a ellos sólo les importa que suene importante, que suene cool y chido, que suene a complicación intelectualizada, pero sobre todo, que sea “hip”, que tenga esa característica de poder convertir  algo que en otro contexto informado no sería superficial, en algo digno de apantallar a otro hipster o a cualquier inocente victimilla que se les cruce en el camino, todos marchando en vereda que seguramente los va guiando hacia la “expo” de “instalación”, “grafitti”, “estencileros”, “performance”, “arte objeto”, “arte efímero” y los miles de otros adjetivos que intentan salvar de manera lingüistica lo que yo simplemente llamo “arte fácil”; porque ¿quién es uno para decir que algo no es arte? Nadie… pero para casi siempre recibir ceños fruncidos y miradas confundidas ante el rompimiento de un aura defensiva y cómoda de sútil hipocresía mientras se dice “ese arte es apantallapendejos”, habemos varios que no nos mordemos la lengua.

hipster-glasses21

Hoy la invasión hipster ha convertido, en un par de años, cosas que antes eran consideradas incluso “de mal gusto” en algo “de moda”. Podemos mencionar desde las películas de zombies hasta el mezcal, pero no se trata del “objeto” en sí, se trata de la cultura del olvido, de tomar algo de “la clase trabajadora”, del “kitsch” o del baúl de “por mis tanates” y glorificarlo por unos momentos mientras es divertido, para después dejarlo donde estaba, atravesado por nuevos significados, utilizado como un juguete que se deja cuando el niño crece. El problema es que estos niños no han salido de la fase lactante u oral, simplemente ¡no paran de mamar! y como gatitos bebés, giran con los ojos encendidos y el cuerpo erizado ante la más mínima muestra de movimiento de un nuevo hilo, instintivos, sin pasar del pensamiento al acto, la cultura de lo automático y la llenadera de ojo.

vice_trend_guide-468x313

Son los nietos trasnochados del anti-art y de otros fenómenos que en su tiempo fueron transgresores, como Duchamp en los 20s, una época en la que aquello estuvo lleno de coherencia. Hoy, los nietos voluntariamente ajenos a su propio pasado, lo repiten. Babeantes revolucionarios con camiseta de “Che-pillín” o símbolos de videojuegos “retro” en amalgama con otro símbolo irónico, Star Wars en conjunción con Obama, McFly de “Volver al futuro” bombardeando Iraq mientras dice alguna frase de otra película. En estos ropajes, parecidos a los del cuento “El nuevo traje del emperador”, los hipsters  esperan que las multitudes los aclamen mientras cabalgan hacia una revolución cultural, política y económica que sólo en sus imaginativas mentes existe, creyendo obtener los resultados “originales” que sus ya muy antiguos precursores dejaron para ellos como herencia. El hipster ciego ante el legado.

52aa5f1c01474.image

Siendo nietos, la lógica nos llama a que también tendrían que ser hijos, también trasnochados e infértiles semillas desprendidas por el arte pop que desde los sesentas termino por darnos el 90% de lo que hoy se consume como “arte y cultura” en la televisión, cine y radio, buscando los 15 minutos de fama que Warhol les prometió con algún one-hit wonder en internet, en la “galería” del amigo, en una cita aprendida y no procesada de Baudrillard torpemente aventada fuera de contexto a media borrachera con “Zotol auténtico”. Tu primo el hipster se quiere comer al mundo entero de un bocado, y si hay sólo una cosa que se lo ha evitado, es que su dieta es limitada. Claro ¿qué otra cosa puede haber más “hip” que un abraza-árboles vegan que no come animales ni productos de las grandes y diabólicas corporaciones capitalistas? mismas que, curiosamente, lo adornan con sus exóticas ropas, lo convierten en anuncios caminantes, mantienen sus extravagantes hobbies y le dan todos los recursos para, por lo menos, intentar esta fantasiosa revolución culturofashionista llevada a cabo desde el iPad, el iPhone y el iNoMames.

mbp

Pero recordemos que al hipster, esta crítica poco le importa, están muy ocupados en activismos idealistas perdidos en la oscuridad del fin sin un medio que lo soporte, haciendo “música” del “pinchadisquismo”, haciendo arte desde el “simplemente se me ocurrió”. Y tal vez así sea mejor, porque ¿quién quisiera escuchar horas enteras de una apología amorfa, un masacote grotesco en el que se citará, intentando ser lo más rompebolísticamente elocuente posible, a semióticos, lingüistas, artistas, antropólogos y filósofos (de preferencia franceses, claro), para llegar a lo mismo? Cuando la gente escupe para arriba solamente queda esperar a que la gravedad haga lo suyo.

¿Te interesa el tema? Mi consejo es: Haz patria y educa a un hipster.

 

Close
Comentarios
  • DANY TREJO

    Me parece una crítica demasiado burda, no tengo amigos hipster ni los defiendo, pero noto al autor como un ardilla pretencioso y envidioso de la moda de estos gallos y quiza las morras gafapastas que nunca puede tener y los hipstersillos si, el hecho de que hagan dizque arte o que metan un pedo en un frasco y lo consideren algo artístico y sus amigos y allegados se les paren las tetillas con tal demostración no significa que son la razón del arte mundial, vanguardia o como quieras llamarlo, total a nadie molestan y si tu eres muy chingon y artísta destacado (Seguro un Siqueiros) pues demuestra con argumentos validos, no simplemente decir que te cagan porque te cagan.

  • Me parece que la virtud esta en el punto medio entre los Hipster y ud Amargater!!

    😀