Perfil Psicólogo que no ejerce, creativo milusos, músico y compositor. Escribe donde se pueda sobre sus temas recurrentes: la decadencia mental en una sociedad que glorifica y premia la imbecilidad e ignorancia. Twitter: @JorgeHill.

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El Feis y los caballeros defensores de la originalidad.

nerd knights

Defenderemos hasta el fin nuestra originalidad en la intehrwebz

¡HODOR!

Será que mis contactos de Facebook no están tan dados al catre, o eso quisiéramos pensar todos, pero llegó de chueca y esquinada manera a mis manos el informe que dicta que en esta red social, conocida por la asquerosa manera en la que maneja la privacidad de sus miembros y vende su información, se está esparciendo como la peste negra este “manifiesto” (no sé cómo llamarle):

Hoy, 19 de junio de 2013, haciendo pleno uso de mis facultades mentales y de mi titularidad de esta cuenta en Facebook, declaro, a quien pueda interesar y en particular al administrador de la empresa Facebook, que mis derechos de autor están relacionados con todos mis datos personales, comentarios, textos, artículos, ilustraciones, comics, pinturas, fotos, videos profesionales y demás publicaciones en formato electrónico que bajo mi firma yo difunda en este sitio. Lo anterior tomando como base el principio consagrado en el Convenio de Berna para la Protección de las Obras Literarias y Artísticas, así como lo concerniente a la respectiva ley nacional de derecho de autor. Para el uso comercial de los artículos mencionados, siempre será necesario mi consentimiento por escrito. Por esta declaración, notifico a Facebook que se prohíbe terminantemente a divulgar, copiar, distribuir, divulgar o tomar cualquier otra acción contra mí en base a este perfil y/o su contenido. Estas acciones prohibidas también se aplican a empleados, estudiantes, agentes o miembros de cualquier equipo, bajo la dirección o control de Facebook. El contenido de este perfil es información privada y confidencial. La violación de privacidad puede ser castigada por la ley (UCC 1-308-1 1 308-103 y el estatuto de Roma)

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Como de entrada es una mamarrachada, no voy a detenerme a buscar los supuestos estatutos de Roma ni las leyes de su-pinche-madre-lo-que-sea porque aparte tiene más cara de un trolleo para quien muerda el anzuelo que cara de un “movimiento real”. Lo más extraño es cuando el trolleo inicial termina resignificándose por las masas para tornarse en un movimiento real. Ah, estas cosas deliciosas de lo masivo y lo automático.

La cosa es primero asumir que Facebook es de esos males medio necesarios modernos, una red social programada con las patas, siempre detrás en innovación pero siempre adelante con usuarios y con uno de los looks menos estéticos de toda la intehrwebz. Pero ya qué, la mayoría lo usamos, unos por gusto, otros para sentir que tienen muchos amigos imaginarios, otros para mantener el contacto con familiares y amigos a los que nunca vemos, otros por trabajo, otros por no tener nada que hacer en el trabajo.

Conozco a unos pocos que no usan Facebook, por convicción, porque saben que lo que hace la compañía a espaldas de los usuarios, es una marranada de las más viles. Pero ah… ¿se supone que todos leímos los términos al abrir nuestra cuenta, no? pos no, nadie le hace caso a esas cosas. Ahí dice que lo que pongas en Facebook es propiedad de Facebook. Seh, tus fotos, tus choros, tus memes, tus imágenes, tus profundísimas reflexiones a las 2 a.m. que son tuz eZkr1T0z + pASssSi0NaLeZzZZ Y p3RzOnAL3zZz!!!!11!!1

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Quien crea que ese manifiesto copy-paste de arriba sirve para algo, está, digamos, “de mente ausente”. Pero, ¡Pero!… se han visto cosas más raras en el mundo, y la única manera en la que una compañía-monstruo como Facebook cambia sus políticas es si se logra un desastre de relaciones públicas, algo escandaloso, algo realmente masivo; algo como este último escándalo de hace unos días que logró que Microsoft cambiara las políticas de protección de los juegos para su siguiente consola XBox One. Ah, varios días llenos de diversión:

 

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(Screenshot de la página oficial de Xbox en Facebook)

¿Será que los usuarios más prendidos e indignados de Facebook destruyan finalmente a la bestia desde adentro? Yo no me mordería las uñas de la preocupación, aunque acepto que sería algo magnífico.

Alejándonos del válido y delicado tema del uso de la  información personal para fines de lucro por parte de Facebook, se inyecta en el mismo discurso otro tema sin relación alguna, tema que sigue sin entrarle a mucha gente y a otros simplemente les gusta estar de castrosos toda la vida creyendo que sus ideas y creaciones son como la idea cartesiana de Dios: que una deidad las puso directamente en sus mentes en blanco para que hagan uso magistral de ellas, o que llegaron por generación espontánea, para los que le tiran más a un empirismo churido.

Rarísimo, pues, todavía existe la creencia de que uno tiene ideas que surgen “de la nada, del genio personal”, que no son un remix de lo que otros ya han hecho, dicho y pensado, dejándolo como materia plástica para que nosotros la amasemos y le demos una forma muy ligeramente diferente; parándonos el trasero sobre los hombros de todo lo que ha existido anteriormente a nosotros sin darle crédito alguno. Como esta idea de que los unicornios y los dragones seguramente deben de haber existido porque “¿Pus si no cómo los inventó alguien?”, ni pensar que una noche de insomnio algún homínido lejano imaginó un caballo, luego un animal con cuernos, le quitó un cuerno, se lo puso al caballo y bueno… ya saben, magia y cosas de Satán.

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Así el concepto de “originalidad” se convierte en propiedad, en orgullo y derecho. Todavía me quedo con cara de WTF cuando alguien me hace un RT en Twitter y después un comentario muy serio cuando lanzo un tweet tipo “Ahora que en Facebook hay hashtags, el robo de tweets está peor que nunca. #UrgeLegislar”. Entonces habrá que empezar a exigir regalías por el tweet, por el poetuit, por el RT de la foto de la seño sextuitera, habrá que enmarcar y poner firma al meme. Habrá que criminalizar el robo de tweets y el robo de estados de Facebook, tendremos que expulsar de la aldea a aquellos degenerados que se lleven un tweet a facebook y lo peguen como suyo, haciendo lo que la humanidad lleva haciendo toda su historia: contando el chiste que otro le contó. Recuperemos la moral, el respeto, la dignidad, delimitemos hasta en la lengua y en la idea a través de la ya confusa y problemática propiedad privada. Hagamos de cuenta que todas las historias no son las mismas 40 o 50 historias ya contadas desde tiempos  primitivos pero con personajes, contexto y detalles diferentes; imaginemos que desde Bach hay algún recurso musical nuevo que nunca se había escuchado antes o imaginemos la parte que no nos gusta imaginarnos: Que si la tendencia mundial se voltea hacia controlar y regular la pertenencia de las ideas, vamos a deprimirnos mucho al darnos cuenta que todo lo que se nos ocurre, ya se le ocurrió a alguien hace dos… o quince siglos, y que alguna gran compañía tiene los derechos y no puedes ni nombrarlo en el feis.

¡Avedá! ahí ya no nos gusta tanto la cosa.

Habrá que llegar al colmo y dar la más absurda legitimidad al mame para darnos cuenta de los caminos que a veces queremos tomar por ego, por esta extraña necesidad de sentirse original “así nomás, porque soy y existo” y sacarle provecho a esa fantasía, provecho normalmente económico, como siempre.

Así la fantasía en un mundo donde no se quiere aceptar todavía que todo lo que provenga de cualquier mente es un remix. Una realidad que aparte de no inflar el ego, no es redituable.

¡Ni pensarlo! ¡No nos vaya a explotar la cabeza, huerc@s!

Ahí cuando tengan chance:

Ahí se ven.

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