Alberto Serdán

El dato checado

Perfil Alberto Serdán tuitea, busca cifras y las usa para entender lo que le rodea. Con maestría en Políticas Sociales e interés en saber cómo le va a los Pumas cada fin de semana, es profesor del Programa Interdisciplinario sobre Política y Prácticas Educativas del CIDE.

Ver Más

El club del uno por ciento

Parafraseando al movimiento Occupy, en México existe un 99 por ciento que paga por los errores del 1 por ciento. No sólo se trata de los dueños de las grandes corporaciones, sino de 108 mil 248 funcionarios del gobierno federal cuyos sueldos son tan altos que forman parte del uno por ciento con mayores ingresos de la población. Mantener a estos angelitos nos costará en 2012, por lo menos, 136 mil millones de pesos. Su desempeño deja que desear. El flamante presidente Peña Nieto apuntó en su mensaje de toma de posesión que racionará el gasto corriente. Tiene tela de dónde cortar.

Un análisis de los presupuestos de los últimos seis años muestran una explosión en el número de los funcionarios federales que ganan más de 840 mil 570 pesos anuales, cifra que en 2012 equivale al ingreso de un hogar que pertenece al uno por ciento. Si usted, querida lectora, gana más que eso: ¡felicidades! forma parte del selecto club acorde con la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares que publica el INEGI.

Para conocer cuántos y cuánto ganan estos funcionarios, uno puede acudir a los reportes llamados “Analíticos de Plazas” que cada año presenta la Secretaría de Hacienda al Congreso en el Presupuesto de Egresos de la Federación. Ahí se da cuenta del número de plazas disponibles en la Administración Pública Federal y sus ingresos. Curiosamente, hasta el 2010 Hacienda no ofreció información de todas las dependencias en todos los años. Tal es el caso de las secretarías de Defensa y Marina, el Conacyt, el IMSS, el ISSSTE, el Ramo 25, CFE y PEMEX, las cuales no presentaban la información de sus plazas de altos ingresos o no presentaban información alguna.

Quizá por ello en 2006 sólo podían identificarse a 4 mil 711 funcionarios pertenecientes al club suertudote del uno por ciento. Para 2012 esa cifra creció a 108 mil 248. Incluso en 2010, año del Bicentenario y Centenario de las luchas en contra de la opresión y la injusticia, el presupuesto fue generoso para 191 mil 636 funcionarios que ganaron por encima de la barrera de 774 mil pesos anuales, equivalentes en ese año para entrar en el grupo del uno por ciento. Las variaciones tienen explicaciones, como la inclusión de más información o como el hecho de que la UNAM en el 2010 sumó a 4 mil 245 profesores “Titular C” como parte de esta afortunada tropa.

Así, en este sexenio es posible constatar que los altos funcionarios se multiplicaron, mientras el ingreso per cápita del 99 por ciento restante se mantuvo casi igual, acorde con el Coneval y como puede verse en la siguiente gráfica.

La jauja burocrática, sin embargo, no nos trajo una mejor administración pública. La asociación Gestión Social y Cooperación –GESOC, publicó un Índice de Desempeño de los Programas Públicos Federales 2012 (INDEP 2012). Esta herramienta permite conocer, valorar y comunicar el desempeño de 163 programas públicos federales sujetos a reglas de operación, entendido como su capacidad para resolver el problema público que atiende. Gracias a este esfuerzo de GESOC, es posible saber que casi 1 de cada 2 programas federales presentan problemas de opacidad que impiden estimar su desempeño y un 44 por ciento  no identifican a la población potencialmente beneficiaria a la que van dirigidos. De los 89 programas que sí presentaron información, en una escala del 0 al 100, su desempeño apenas pasó de panzazo con 67.3 de calificación. Incluso, GESOC nos advierte que una quinta parte de los programas (de los que sí se tiene información) tiene una calidad escasa en su diseño y/o avances mediocres en su cumplimiento de metas, fase en la que los funcionarios públicos pueden tener un mejor control de los resultados.

En suma, estamos ante un abuso: mientras las condiciones del 99 por ciento no mejoran, hay personas en el uno por ciento pagadas con dinero público que disfrutan de mieles que no corresponden a los resultados que entregan en la función pública. Ahora existe una fiebre por la evaluación con consecuencias. Habrá que tomar la palabra y una posibilidad que tiene el Congreso en sus manos es la de llamar a cuentas a los funcionarios públicos y condicionar la entrega de recursos en el próximo presupuesto a un plan convincente para mejorar el desempeño de los programas a su cargo. Una segunda opción, es sacar las tijeras, ser sensibles y disminuir significativamente el número de funcionarios públicos que estén en el uno por ciento. El gobierno federal tiene la palabra.

Seguimos la conversación en @albertoserdan

 

* El autor agradece la hospitalidad de Animal Político para iniciar esta aventura semanal. Los cálculos presentados en esta columna son propios con base en los analíticos presupuestarios del PEF2005 a2012, los microdatos de la ENIGH 2010 y el informe INDEP 2012 de GESOC, A.C.

Related

Deja un comentario