Fracking no es el futuro

El fracking es una técnica en la se inyectan de 9 a 29 millones de litros agua dulce por pozo mezclada con arena y 750 químicos de los cuales 26% son cancerígenos, para fracturar rocas en el subsuelo y extraer gas y petróleo de su interior.

En Nueva York y en varias ciudades del mundo miles de personas llevaron a cabo el People’s Climate March para exigir acciones concretas que contrarresten la emisión de gases que contribuyen al cambio climático. La marcha se realizó en el marco de la Cumbre sobre el Clima 2014 donde jefes de Estado y de gobierno se reúnen en las Naciones Unidas para un bonito intercambio de monólogos acerca de las bondades que hacen sus respectivas administraciones a favor del ambiente.

Más de 311 mil personas en la Gran Manzana se dieron cita provenientes de una gran cantidad de países y de todas las edades (prevaleciendo los jóvenes). Ahí, una de las causas más vistas en pancartas y consignas fue la exigencia a las autoridades para que prohíban el fracking.

 

Imagen 1 Alberto Serdán

 

El fracking es una técnica en la se inyectan de 9 a 29 millones de litros agua dulce por pozo mezclada con arena y 750 químicos de los cuales 26% son cancerígenos, para fracturar rocas en el subsuelo y extraer gas y petróleo de su interior. El agua empleada se contamina de tal manera que no puede tratarse ni reusarse para otra actividad humana y suele colocarse en grandes albercas en espera que se evapore (con todo y sus químicos) o inyectarse en pozos de desecho (lo cual, está documentado, puede provocar sismos y más sismos). En tanto, las provisiones para limitar fugas a los mantos acuíferos no son confiables y se han demostrado sus impactos negativos en las fuentes de agua cercanas. A su vez, el fracking no puede usar agua salada (como algunos políticos buscan engañar) y se han documentado una gran cantidad de conflictos en comunidades (particularmente zonas rurales) por la elevación de costos y escasez para la población provocadas por la transferencia de masivas cantidades de agua y su contaminación.

El fracking no sólo tiene impactos en el agua. La contaminación del suelo alcanza niveles radioactivos y la contaminación del aire también es un grave problema creando serios riesgos para las comunidades, pues aumenta la incidencia de diversas enfermedades en la población cercana incluyendo alergias, problemas neurológicos y cáncer. Recientemente, una familia en EU ganó la primera batalla legal en contra de empresas petroleras a causa de la contaminación por el fracking y sus consecuencias en la salud.

Por su parte, el fracking genera daños a la infraestructura local como caminos y carreteras debido al constante paso de camiones que transportan agua, químicos y combustibles para su operación. Los costos de tal infraestructura suelen ser absorbidos por los gobiernos locales a través de los impuestos.

Además, uno de los problemas de esta técnica es que para extraer hidrocarburos se requiere una alta cantidad de combustibles. Así, se necesita una unidad de energía para generar cinco con lo obtenido a través del fracking. Para poner ese número en perspectiva, otros proyectos energéticos implican que con una unidad de energía pueden generarse 20.

En este sentido, la baja productividad del fracking se compensa con una sofisticada y enredada ingeniería financiera que a través del manejo de expectativas futuras, los precios de las acciones suben de valor. El alza no es por la rentabilidad actual de los pozos sino por la promesa de utilidades derivadas de cálculos de volúmenes de extracción que no necesariamente coinciden con las reservas probadas de gas y petróleo atrapadas en las rocas. Al tiempo que la producción de un solo pozo declina entre 29 y 52% en un año, de acuerdo con la industria, 80% de los pozos pueden no ser rentables. Así, para mantener el pago de las utilidades prometidas por la extracción del fracking, se requiere aumentar la producción a través de la explotación de una mayor cantidad de pozos y, así, incrementar las expectativas de utilidades.

Para que el negocio del fracking florezca, se requieren perforar pozos en tierras que las empresas petroleras no necesariamente poseen. Para ello, en diversos países se tienen o se buscan pasar leyes que faciliten la utilización de esos terrenos vía expropiación u “ocupación temporal”. Ello provoca el enojo de pequeños propietarios y campesinos a quienes les quitan el control de sus tierras para poder perforar pozos.

Con la Reforma Energética, esa que “moverá” a México, se facilitó a las empresas privadas la exploración (por cierto, principalmente a cargo del erario) y la explotación de hidrocarburos a través del fracking con todo y la figura de “ocupación temporal”. Las rondas 1 y 0 han comenzado la repartición del botín. Nueva York, con sus miles exigiendo la prohibición del fracking, nos recuerda la estupidez que significa permitirla en México.

* El autor agradece a la Alianza Mexicana Contra el Fracking la información facilitada para la elaboración de este texto.

* Las fotografías fueron tomadas por el autor de esta columna.

Alberto Serdán Rosales, Profesor Asociado del Programa Interdisciplinario sobre Política y Prácticas Educativas en el CIDE

@albertoserdan

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