La Supervía de OHL y Ebrard

En suelo de conservación se erigen casas, oficinas, centros comerciales y edificios. No muchos, pero los suficientes para demandar “soluciones viales”. Se construye una vialidad de cuota que, para conseguir los dividendos prometidos, requiere de más tráfico. Se revaloran los terrenos cercanos y se levantan más casas, oficinas, centros comerciales y edificios. La gente que ahí se desplaza paga su cuota para usar la flamante autopista. La empresa que la hizo tiene ganancias, las inmobiliarias tienen ganancias, políticos obtienen ganancias y el suelo de conservación se acaba.

La voracidad no tiene límites. La corrupción, al parecer, tampoco. Así nos lo recuerdan las recientes grabaciones difundidas que involucran a altos directivos de la empresa OHL en presuntos actos de corrupción. Esta empresa, vale recordar, ha sido favorecida con multimillonarios contratos en los gobiernos de Marcelo Ebrard en el Distrito Federal, Rafael Moreno Valle en Puebla y Enrique Peña Nieto y Eruviel Ávila en el estado de México.

El proceso es simple: en suelo de conservación se erigen casas, oficinas, centros comerciales y edificios. No muchos, pero los suficientes para demandar “soluciones viales”. Se construye una vialidad de cuota que, para conseguir los dividendos prometidos, requiere de más tráfico. Se revaloran los terrenos cercanos y se levantan más casas, oficinas, centros comerciales y edificios. La gente que ahí se desplaza paga su cuota para usar la flamante autopista. La empresa que la hizo tiene ganancias, las inmobiliarias tienen ganancias, políticos obtienen ganancias y el suelo de conservación se acaba.

Esa es la historia de Santa Fe y la Supervía Poniente construida por la empresa OHL junto con la Inmobiliaria Copri y la Constructora Atco. Las utilidades de la vialidad deben sumar 44 mil millones de pesos en los 30 años que dura la concesión. A eso se comprometió por escrito el gobierno de Marcelo Ebrard. Para obtenerlas, es indispensable que por esta vía circulen 138 mil autos diariamente en el último año del permiso. No obstante, en su primer año de operación plena, por la Supervía apenas circularon 22 mil 555 autos diariamente en promedio, muy por debajo de la meta. ¿De dónde van a salir tantos coches?

En 1997 se estableció que el 80% de la superficie de Cuajimalpa debe ser considerado Suelo de Conservación. El gobierno de entonces buscó “establecer un estricto control para evitar el poblamiento en las áreas naturales protegidas” a través del Plan Delegacional de Cuajimalpa. Como los bosques son espacios privilegiados para la infiltración del agua, protegerlos para garantizar la recarga de los acuíferos y el abasto en la Ciudad de México resulta apenas razonable. Tiempo después eso es sólo un sueño: en 2010 el 46 por ciento de la superficie de Cuajimalpa es suelo urbano.

Figura 1

Las fotos satelitales son elocuentes. En 2003 la zona colindante con lo que años después es la Supervía Poniente apenas si tenía casas. En 2009, la construcción de los Puentes de los Poetas inició un proceso de urbanización acelerado. Para 2015, año de la foto más reciente, no sólo hay un número mayor de casas, sino que se construyeron cerca de 15 edificios (varios con más de 20 pisos) y Atco y Grupo Copri desarrollaron Cumbres de Santa Fe, una exclusiva zona residencial que, sin empacho, se ubica en lo que en origen era suelo de conservación.

Figura 2

Figura 3

Figura 4

Más adelante, en la zona de influencia de la Supervía, se ha generado una explosión de rascacielos en las avenidas Santa Fe y Carlos Lazo. De ahí se supone que vendrán los coches.

Figura 5

Figura 6

¿Qué autoridad permitió esta urbanización? ¿Qué funcionarios se beneficiaron de una vialidad que a todas luces provocará una mayor presión hacia los bosques del poniente de la ciudad para que en décadas venideras se llenen de concreto? No olvidemos que hace no muchos años la avenida Periférico Sur estaba llena de vacas y caballos.

Figura 7

Figura 8

Pero si esto no fuera poco, en las grabaciones publicadas los altos directivos de OHL reconocen que inflan las cifras de los tráficos esperados. Es el caso de la Supervía Poniente, ya que mientras en el Título de Concesión estimaron un tráfico que va de los 39 mil 230 autos en el primer año a los 138 mil del año 30, el Gobierno del Distrito Federal informó que el tráfico que ellos estimaban iría 19 mil 771 autos a los 57 mil 263 en el último año. Más aún, los ingresos por peaje en la Supervía Poniente declarados por OHL para los años 2013 y 2014 están 737 millones de pesos por debajo de lo presupuestado en el Título de Concesión.

Figura 9

¿Quién miente? Quizá OHL miente a sus inversionistas prometiendo más ingresos de los que en verdad tendrán en los próximos 30 años al inventar un tráfico que nunca llegará. Quizá el gobierno capitalino miente ya que en aras de presentarse como “ecológico” y “sustentable” ante la opinión pública, disminuye deliberadamente el tráfico inducido por la Supervía en sus estimaciones, pero, en realidad, busca cumplir con la cuota de tráfico prometido a OHL a costa de una mayor urbanización en suelos de conservación. Quizá mienten OHL y el gobierno ya que para cuadrar las ganancias, la empresa tendrá que echar mano de un aumento sustancial en las tarifas por encima de los 28 pesos (que actualizados con la inflación) se comprometieron a cobrar por la Supervía.

A las violaciones de derechos humanos en contra de los habitantes de La Malinche que fueron violentamente desalojados por la policía para construir la Supervía Poniente, habrá que sumar el costo ambiental y financiero que Ebrard y OHL han heredado a los capitalinos. Las constructoras, las inmobiliarias, los políticos ganan. Los ciudadanos, pierden sin saberlo, si no fuera por las grabaciones que pocos difunden.

 

@albertoserdan

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