Traición a la Reforma Educativa

Suspender las evaluaciones basadas en parámetros académicos y profesionales, encargadas además a un órgano del Estado, deja en la incertidumbre a miles de docentes que no quieren ser valorados por su trabajo electoral, su lealtad política o cualquier otra perla del patrimonialismo mexicano.

En tarde lluviosa de viernes de quincena, una semana antes de las elecciones, el gobierno de Enrique Peña Nieto decretó la sepultura de la Reforma Educativa.

No necesitó de explicaciones, ni de páginas o justificaciones. Bastaron unas cuantas líneas para echar abajo el corazón de la Reforma.

El Comunicado 129 de la SEP se tituló “Se suspenden indefinidamente los procesos de evaluación para ingreso, promoción y permanencia en educación”. El cuerpo del comunicado no decía más: “La Coordinación Nacional del Servicio Profesional Docente (CNSPD) de la Secretaría de Educación Pública informa: Con motivo de nuevos elementos a considerar en el proceso de evaluación para el ingreso, promoción y permanencia en Educación Básica y Media Superior, quedan suspendidas indefinidamente las fechas publicadas para su realización”.

Así, sin más, el gobierno dio la espalda a 190 mil 234 docentes que se inscribieron al concurso de oposición para aspirar a una plaza de nuevo ingreso en el magisterio. También Los Pinos dieron la espalda a 59 mil 554 maestros en funciones que se inscribieron para participar en el concurso de oposición para una promoción en el servicio docente. Es decir, volverse asesores técnico pedagógicos, directores o supervisores.

También, de un plumazo, el Ejecutivo acabó con la autonomía del órgano constitucional creado para dirigir la evaluación educativa: el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE).

El Artículo 7 de la Ley General del Servicio Profesional Docente es muy claro. En materia del Servicio Profesional Docente, corresponde al INEE las competencias de definir los procesos de evaluación y, en coordinación con las Autoridades Educativas competentes, los programas anual y de mediano plazo conforme a los cuales se llevarán a cabo los procesos de evaluación a los que se refiere la Ley. Tal atribución se refuerza en el Artículo 28 de la Ley del INEE y se basa en el Artículo 3 de la Constitución en sus Fracciones III y IX

Ante tal atropello, al cierre del 29 de mayo, el INEE anunció que convocó a una sesión extraordinaria para fijar su posicionamiento, al tiempo de que refrendó su respaldo a la Reforma Educativa. Evidentemente se espera que en tal posicionamiento se defienda el carácter autónomo del INEE y rechace tajantemente cualquier invasión de competencias por parte del Ejecutivo. Idealmente sería bueno que condenara ataques unilaterales fuera de la ley contra la Reforma por parte de las autoridades y dé seguridades a los docentes de que las reglas serán siempre claras y se cumplirán de forma justa e imparcial.

Cabe apuntar que algunos sostienen que la Reforma Educativa no es educativa por no cambiar los “contenidos”, los currículos, los libros. Sin embargo, eso es lo que más se ha reformado en este país sin resultados. Tan sólo entre el 2000 y el 2014 se han ensayado cuatro enfoques pedagógicos diferentes, son sus consecuentes adaptaciones en libros, capacitaciones, materiales, etc.

Figura 1

Por ello, en este contexto cabe recordar que la Reforma Educativa es una reforma política de las instituciones encargadas de la educación en México. Es la reforma política que quita a cúpulas sindicales y su complicidad gubernamental el control sobre la vida de los maestros, su ingreso y promoción, pues entrega a los docentes el control de su carrera, de su vida profesional.

La Reforma Educativa es la reforma política que pone en el centro las capacidades docentes y no las lealtades electorales o políticas. Para ello creó un órgano del Estado, no del sindicato o del gobierno, para establecer lineamientos que permitan valorar los desempeños esperados de un docente frente a grupo o en tareas de dirección y supervisión.

Sin embargo, constantemente se confunde con que el centro de la Reforma Educativa “es la evaluación”. A ver. Evaluaciones siempre han existido: un número creciente de niños y maestros acarreados a eventos políticos o electorales, eran las evaluaciones en función de las cuales valoraban el desempeño de los maestros y, con ello, determinaban su ingreso, permanencia y promoción. Evaluaciones a los maestros siempre han existido: número de votos conseguidos, casillas atendidas, operadores políticos coordinados, banderitas del PRI maquiladas por alumnos de secundaria, sobornos, favores sexuales, lealtades fueron los parámetros en función de los cuales históricamente evaluaban a los maestros.

Así, la Reforma Educativa es una reforma política que quita a la cúpula del sindicato y su complicidad gubernamental el poder de decisión de qué se evalúa. Por ello, suspender las evaluaciones basadas en parámetros académicos y profesionales, encargadas además a un órgano del Estado, deja en la incertidumbre a miles de docentes.

190 mil 234 maestros aspirantes a nuevo ingreso y 59 mil 554 profesores que buscan una promoción a través de un concurso de oposición quieren ser valorados por sus conocimientos y capacidades profesionales. Esos miles de docentes no quieren ser valorados por su trabajo electoral, su lealtad política o cualquier otra perla del patrimonialismo mexicano. Cumplir ello, fue la promesa central de la Reforma Educativa.

Con la suspensión, la Secretaría de Gobernación, la SEP y Los Pinos quieren condenar al control corporativo a los docentes de México. No hay otra explicación. Por eso detrás de la decisión está la cúpula del SNTE y su control corporativo; está la sed del PRI por votos. No la educación.

No era Elba Esther Gordillo, Carlos Jonguitud o Jesús Robles Martínez quienes controlaban a los maestros: eran las reglas de la simbiosis sindicato-gobierno que dio al PRI-SNTE el control de los maestros. La CNTE simplemente fue una coartada. Típica de la estrategia de pinza y control clientelar que ha ensayado con éxito una y otra vez la cúpula sindical.

A una semana de las elecciones, y dada la falta absoluta de explicaciones, la decisión de Enrique Peña Nieto puede calificarse como una traición a la Reforma Educativa; la única bien evaluada de su gobierno; la que más respaldo plural y social tuvo. También una de las más urgentes para recuperar la dignidad del magisterio. Vaya forma de ningunear a los maestros, de considerarlos desechables, simples monedas de cambio. Formas que fueron consustanciales a la hegemonía priista y que vuelven para Mover a México hacia la recuperación electoral del PRI a costa de los maestros.

 

@albertoserdan

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